Hacienda
Una Colombia más vieja
Desde 2036, habrá más adultos mayores de 60 años que niños entre cero y 14 años
viernes, 24 de abril de 2026
De acuerdo con las proyecciones de población del Dane, la pirámide poblacional se invertirá por primera vez en 2036, como resultado de la caída sostenida de nacimientos desde 2021
Colombia se enfrenta a una carrera contra el tiempo, como ya les ha ocurrido a otros países: una pirámide poblacional que en apenas 10 años se invertirá. De acuerdo con las proyecciones de población del Dane, 2036 será el primer año en que habrá más adultos mayores de 60 años que menores entre 0 y 14 y, para 2070, los abuelos duplicarán a los nietos. A medida que las cunas se vacían, las mecedoras se llenan cada vez más.
En detalle, las cifras revelan que, durante la pandemia, la población total ascendía a 50,3 millones, de los cuales 12,22 millones eran niños y niñas menores de 14 años y 6,82 millones personas mayores de 60. Dentro de 10 años, la relación se invertirá: de 55,6 millones de habitantes, 9,96 millones tendrán menos de 14 años y 10,31 millones más de 60. En pocas palabras, la población joven se habrá reducido en 18,44%, mientras que la adulta habrá crecido en más de 51,3%.
Esta brecha se explica, en buena parte, por la caída sostenida de la natalidad desde hace más de 10 años, con mayor intensidad desde la pandemia. Según explicó Juan Manuel Anaya, investigador líder del programa de Longevidad Saludable y profesor de la Universidad de la Costa de Barranquilla, esta reducción se relaciona con diversos factores, entre ellos “la pérdida de la ilusión por la maternidad y la paternidad entre los jóvenes, debido a condiciones económicas, de participación laboral y de seguridad social, así como temores asociados a la educación, la urbanización y otros aspectos culturales y sociales”.
A esto se suma la falta de incentivos para la maternidad, que sí existen en otros países como China, así como algunos problemas de salud reproductiva.
Por su parte, Fabián Suárez, jefe de investigaciones sectoriales de Anif, explicó que la caída de la natalidad se relaciona con cambios en las preferencias de los hogares y con una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, lo cual “hace que tengan otras prioridades y una visión del mundo distinta, algo que no solía ocurrir, por ejemplo, en los años ochenta”.
En cuanto a las consecuencias de la reversión de la pirámide demográfica, Suárez advirtió que habrá dos efectos principales. El primero se verá en los sistemas de protección social, que hoy funcionan bajo un modelo de aseguramiento colectivo. “Si se invierte la pirámide, la carga que asume el Gobierno para complementar los recursos que requiere el sistema tendrá que aumentar, porque habrá menos jóvenes que subsidien esos servicios de forma colectiva”.
Por otro lado, el sistema de pensiones también se verá afectado, en la medida en que, si hay menos jóvenes, habrá menos recursos disponibles para financiar las pensiones de los adultos mayores.
Un futuro con más ancianos
Aunque algunos expertos proponen la implementación de políticas públicas como incentivos a la maternidad, esta alternativa resulta compleja en medio de las dificultades fiscales. En ese escenario, cobra relevancia repensar el esquema laboral y la capacidad productiva de los adultos mayores. “Yo creo que el reto está en lo que se conoce como economía plateada y en pensar cómo integrar a las personas de más de 50 años según sus capacidades”, concluyó Suárez.
El camino de la longevidad saludable
Dado que la población adulta mayor de 60 años seguirá en aumento en los próximos años, Anaya señaló que la longevidad saludable surge como una de las claves para el mercado laboral y la productividad, en especial porque la longevidad no saludable suele estar acompañada de enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares, metabólicas, la diabetes, las pulmonares y las renales. “Esto permite que la masa poblacional productiva sea cada vez mayor y que se pueda enfrentar más fácilmente la discusión sobre la edad pensional”, recalcó.