Cultura
Vuelta a la Luna
Del peluche flotante a la playlist espacial, algunas curiosidades que deja Artemis II
miércoles, 8 de abril de 2026
Cada astronauta lleva pequeños tesoros que reflejan su personalidad y raíces. Reid Wiseman escribió un diario con lápiz y papel
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No todo en Artemis II es ciencia y récords. La primera misión tripulada de la Nasa alrededor de la Luna en más de 50 años también está llena de detalles curiosos y momentos que sorprenden. Desde playlists inspiradas en el espacio hasta objetos que conectan a los astronautas con la Tierra, el viaje de Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen se ha convertido en un catálogo de anécdotas.
Una de las curiosidades más llamativas es la playlist “Nasa Moon Tunes” en Spotify. Con casi 200 canciones elegidas por más de un millón de votos del público, los astronautas escuchan clásicos como Space Oddity y Fly Me to the Moon, pero también éxitos pop y alternativos. La música no es solo entretenimiento: sirve como apoyo emocional durante los casi 10 días de aislamiento. Incluso la Nasa sorprendió a la tripulación con Pink Pony Club de Chappell Roan como alarma de despertar.
Cada astronauta lleva pequeños tesoros que reflejan su personalidad y raíces. Reid Wiseman escribió un diario con lápiz y papel, mientras que Victor Glover cargó su Biblia, anillo de bodas y fotos familiares. Christina Koch priorizó las notas manuscritas de sus seres queridos y Jeremy Hansen llevó jarabe y galletas de arce, además de parches creados por artistas indígenas canadienses.
Otro momento que ha capturado la atención del público es Rise, el peluche que indica visualmente cuándo la nave entra en microgravedad. Su simple flotación se convirtió en una de las imágenes más compartidas del lanzamiento y un símbolo entrañable de la misión. Además, no podía faltar un guiño a la cultura contemporánea. Reid Wiseman mostró una pulsera inspirada en Taylor Swift, mientras que Christina Koch compartió la frase viral “First braids to leave Earth orbit. (unconfirmed)”.
Artemis II también es un laboratorio en movimiento. Uno de los experimentos más curiosos es Avatar. Utilizando organ-on-a-chip, los investigadores pueden estudiar cómo afecta la radiación y la microgravedad al cuerpo humano. Cada chip contiene médula ósea derivada de los propios astronautas, lo que permitirá analizar cómo responde el tejido biológico al espacio profundo. Este experimento es clave para futuras misiones, para comprender cómo se comporta el cuerpo frente a condiciones extremas.