Cultura
Vuelta a la Luna
Misión Artemis II también permitió analizar aspectos de la salud humana en el espacio
sábado, 11 de abril de 2026
Cada misión cuenta con médicos de vuelo que monitorean su estado de salud y ajustan aspectos como la dieta y el entrenamiento
El viaje a la Luna de Artemis II no solo llamó la atención por sus imágenes y momentos curiosos, sino que también puso sobre la mesa una pregunta clave: ¿qué pasa con la salud de los astronautas en el espacio? Para responderla, la misión se centró en entender cómo reacciona el cuerpo humano fuera de la órbita terrestre, especialmente frente a la radiación, la microgravedad y el aislamiento.
Esta misión se enmarca como un hito para la Nasa, como lo señaló Rob Navias, oficial de asuntos públicos de operaciones en el Centro Espacial Johnson, quien afirmó a Bloomberg que “desde las páginas de Julio Verne hasta una misión moderna a la Luna, se completa un nuevo capítulo en la exploración de nuestro vecino celestial”.
En ese proceso, la Nasa explicó que el cuidado de la tripulación empieza incluso antes del despegue. Un equipo de médicos, psicólogos y especialistas acompaña a los astronautas en todo momento, y cada misión cuenta con médicos de vuelo que monitorean su estado de salud y ajustan aspectos como la dieta y el entrenamiento, teniendo en cuenta que la microgravedad puede afectar los huesos, los músculos y el sistema cardiovascular.
Ya en el espacio, los astronautas recolectaron muestras de saliva para analizar el estrés, la respuesta inmune y posibles virus latentes. Como la nave Orion no permite refrigeración, estas muestras se almacenaron en seco. Al mismo tiempo, el proyecto Avatar estudió células humanas en dispositivos que imitan tejidos como la médula ósea, con el objetivo de entender cómo la radiación y la microgravedad afectan el cuerpo a nivel celular.
La misión también observó el comportamiento de la tripulación. Sensores registraron el sueño, la actividad y el rendimiento cognitivo, claves para entender cómo influyen el espacio reducido y la distancia de la Tierra. A esto se sumó la medición constante de la radiación, mediante dispositivos personales y sensores en la nave.
Con toda esta información, Artemis II busca tener una visión más clara de cómo el cuerpo humano responde al espacio profundo, un paso clave para preparar misiones más largas, como un eventual viaje a Marte.
Ejercicio en el espacio
En medio de las transmisiones de la Nasa sobre la misión Artemis II, una escena que suele llamar la atención es la de los astronautas realizando ejercicio en pleno vuelo, como parte de una rutina clave para su salud. Estas prácticas son esenciales para contrarrestar los efectos de la microgravedad, donde el cuerpo humano enfrenta cambios significativos. Los músculos pierden fuerza y volumen, y los huesos reducen su densidad al no estar sometidos a su carga habitual.
De hecho, la agencia estima que los astronautas pueden perder entre 1% y 1,5% de densidad ósea por mes en órbita, un proceso que, además de debilitar la estructura ósea, puede aumentar el riesgo de cálculos renales y otras alteraciones metabólicas.
Dirección de Salud y Rendimiento Humano
Es tan importante el tema de la salud que la Nasa cuenta con la Dirección de Salud y Rendimiento Humano. Esta área se encarga de todo lo relacionado con las personas que viven y trabajan en el espacio, con el objetivo de proteger la salud de los astronautas y garantizar el buen desempeño de las misiones.
Su trabajo se centra en optimizar la salud y el rendimiento humano en todas las etapas del vuelo espacial: antes, durante y después de la misión.