Así se moverá la política monetaria global

Se esperan mayores intervenciones de los bancos centrales.

Sebastián Díaz Moscoso

Desde finales de 2016 los bancos centrales de América Latina han reducido sus tasas de política monetaria en un contexto de desaceleración de la actividad económica y una menor inflación.

En este grupo no solamente se encuentra Colombia, sino también Brasil, Perú y Chile. México emerge como la excepción. Los choques alcistas de inflación y los riesgos que pesan sobre la actividad como la posibilidad de rompimiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte explican la divergencia.
Sin embargo, mientras que en América Latina la corriente dominante es una política monetaria expansiva, a nivel global los principales bancos centrales se inclinan del lado contrario.

En diciembre de 2015 la Reserva Federal estadounidense aumentó su tasa de interés por primera vez en cerca de una década. Desde entonces ha llevado a cabo un proceso de normalización de la política monetaria, de forma que el amplio estímulo se ha venido moderando.

Se han presentado cinco aumentos de tasa de interés en total, así como también tuvo lugar el comienzo del plan para reducir los activos del Banco Central, con lo cual también revierte otra de las medidas adoptadas durante la crisis financiera internacional.

A manera de contexto, en Estados Unidos el desempleo se encuentra en los menores niveles desde 2001 y la creación de empleo avanza a un ritmo más que favorable. En 2018 se presentaría una aceleración del crecimiento del PIB norteamericano hasta 2.7% anual según el consenso de analistas, impulsada por una dinámica interna favorable, el recorte de impuestos aprobado recientemente y un entorno global más positivo.

Estados Unidos está lejos de ser un caso aislado. Los principales bancos centrales a nivel global han actuado de forma similar. El Banco de Inglaterra también aumentó su tasa de interés en noviembre de 2017, pues la inflación supera la meta del banco central y el impacto de las negociaciones del Brexit ha sido menor al esperado. Del lado del Banco Central Europeo no se han presentado aumentos de tasa de interés, aunque continúan los ajustes del lenguaje en los comunicados que muestran una transición gradual hacia el retiro del estímulo monetario.

Precisamente, para los próximos años el escenario más probable es que los bancos centrales mencionados continúen el proceso de ajuste de política monetaria.

El 21 de marzo la Reserva Federal retomaría la senda alcista de tasa de interés con un incremento de 0.25 puntos porcentuales y por tanto se ubicaría en el rango 1.50% – 1.75%. A lo largo de todo el año habría tres aumentos en total (con riesgos crecientes para el escenario de cuatro ajustes) y para 2019 realizaría movimientos similares. Por otra parte, en Inglaterra también habría un nuevo ajuste que tendría lugar en mayo.

La Eurozona y Japón apuntan en la misma dirección, aunque a un ritmo mucho más lento. Ante la debilidad de la inflación en estos dos países no se presentarían ajustes de tasa de interés en 2018. Pero para 2019 empieza a perfilarse este escenario. Una vez finalicen las compras de bonos de deuda pública en la unión monetaria el siguiente paso es la eliminación gradual de las tasas negativas. De otro lado, declaraciones recientes del Gobernador del Banco de Japón sugieren que su expectativa es una convergencia de la inflación a la meta alrededor de 2019, lo que supone la cercanía del retiro de la política expansiva.

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