Conozca cómo funcionan las tres cuentas bancarias poco conocidas para sus finanzas
viernes, 17 de julio de 2026
Las soluciones conjuntas fortalecen los hábitos de ahorro para la compra de vivienda un viaje o inversión
Isabella Arteaga Córdoba
Al hablar de cuentas bancarias, usualmente se piensa en productos como las de ahorros, corriente, nómina y crédito. Sin embargo, existen opciones poco conocidas diseñadas para atender las necesidades puntuales de ciertos perfiles.
Entre ellas están las cuentas de ahorro grupales (dirigidas a parejas), las destinadas a recibir la cuota alimentaria y las cuentas de ahorro programado, ofrecidas a quienes buscan obtener un subsidio de vivienda.
Cuentas de ahorro grupales
Compartir metas financieras es cada vez más común, y las soluciones conjuntas fortalecen los hábitos de ahorro para la compra de vivienda, alcanzar el presupuesto para viajes o inversión.
Pibank tiene una cuenta colectiva alternativa 100% digital que se abre con dos titulares, quienes tienen los mismos derechos y facultades sobre el dinero. Ofrece una rentabilidad de 11% E.A. desde el primer peso ahorrado. El único requisito es que ambas personas completen la vinculación digital.
El Banco Agrario ofrece el producto “Microahorro - Ahorro Grupal”. Requiere de un titular y dos personas autorizadas, es decir, tres firmas conjuntas obligatorias para cualquier movimiento; no tiene cuota de manejo ni monto mínimo de apertura.
Entre sus restricciones están que los retiros solo se pueden hacer con talonario (sin costo) y exclusivamente en la oficina de apertura.
Davivienda ofrece una cuenta “alternativa o conjunta” para máximo dos titulares. Para administrarla se maneja de forma física con talonario y exige la firma manuscrita de ambos titulares para cualquier transacción.
Cuentas para cuota alimentaria
El Banco Agrario es la entidad que maneja los depósitos judiciales. Se puede abrir con la presentación, por parte del beneficiario, del formato DJ04 “Comunicación de la Orden de Pago Depósitos Judiciales”. Se maneja con tarjeta de débito, no tiene cuota de manejo y permite retiros y depósitos sin costo. Si se elige libreta de ahorros (20 cupones), el talonario cuesta $143.455 y obliga a asistir a la oficina. La rentabilidad va desde 0,50% para saldos menores a $1 millón, hasta 1,30% para saldos superiores a $500 millones.
En Davivienda, cualquier persona puede recibir la cuota alimentaria mediante el uso de sus cuentas transaccionales.
“Las entidades adaptan sus productos para asegurar que el pago de alimentos (fijado por juez o comisaría) quede registrado y sirva como prueba legal”, aseguró Juan Sebastián Navarrete, abogado de Navarrete Consultores.
Las cuentas para vivienda
Los productos de ahorro programado funcionan para cumplir el requisito de la cuota inicial en la compra de vivienda de interés social o para la postulación a subsidios.
En Bancolombia, el usuario no puede ser propietario de vivienda y debe ser mayor de edad. Su mayor restricción es que no es una cuenta transaccional y no entrega tarjeta, quiere decir que no puede hacer uso libre de su dinero.
Estos productos ofrecen una rentabilidad de 0,05% E.A. con liquidación diaria.
Bbva es una de las entidades que tiene esta cuenta. Exige un ahorro mínimo mensual de $30.000 durante un plazo mínimo de seis meses, no cobra cuota de administración y otorga una tasa preferencial si el usuario cumple su meta, para lo cual sugiere programar un traspaso automático. Davivienda no exige saldo mínimo ni cobra cuota de manejo. Ofrece una rentabilidad básica de 0,10%.
¿Por que son importantes estas cuentas?
Las cuentas de ahorro grupal fomentan el trabajo en equipo y el logro de metas compartidas de manera organizada y segura, facilitando proyectos conjuntos como la compra de vivienda o inversiones, además que fomentan la cultura del ahorro. Por otro lado, las cuentas para recibir cuota alimentaria garantizan la trazabilidad jurídica y aseguran el bienestar de los menores. Finalmente, las cuentas de ahorro programado son un pilar social porque actúan como el requisito previo para postularse a los subsidios de vivienda del Gobierno o cajas de compensación.