Educación

¿Cuáles formas de financiamiento resultan más atractivas para las matrículas universitarias?

Gráfico LR

Los bancos comerciales ofrecen créditos para educación que suelen operar como préstamos de consumo con condiciones preferenciales

Santiago Arrieta

El aumento sostenido en los costos de la educación superior ha llevado a que pagar una matrícula universitaria sea, para muchas familias, una decisión financiera de mediano y largo plazo. En un entorno de tasas de interés todavía elevadas y presupuestos ajustados, la clave ya no es solo acceder a financiamiento, sino elegir la opción menos costosa y más flexible según el horizonte de pago y la realidad financiera de cada persona.

En Colombia, las alternativas más utilizadas se concentran en dos grandes grupos: los créditos educativos especializados, encabezados por el Icetex, y los créditos ofrecidos por bancos y entidades financieras, que suelen operar bajo esquemas de consumo, de una manera tradicional.

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El Icetex continúa siendo la principal fuente de financiamiento público para estudios universitarios. Sus líneas permiten cubrir una parte o la totalidad de la matrícula, con esquemas de pago diferido que alivian la carga durante la etapa académica.

En la mayoría de modalidades, los estudiantes pagan entre 30% y 40% del valor mientras estudian, y el resto se cancela tras la graduación. En cuanto a costos, las tasas se mueven en un rango aproximado entre el IPC + 7%, lo que equivale hoy a tasas efectivas anuales cercanas a 12%, aunque pueden bajar hasta alrededor de 8% efectivo anual cuando existen convenios entre el Icetex y las instituciones de educación superior.

Sin estos acuerdos, la tasa puede superar 14% efectivo anual. Su principal ventaja es el plazo largo y el período de gracia; su principal riesgo, el impacto de la indexación al IPC sobre el valor final de la deuda.

Es importante mencionar que en los últimos meses se ha intensificado la discusión alrededor del futuro del Icetex. Aunque desde el Gobierno se ha descartado un cierre de la entidad, sí ha tomado fuerza la idea de que el modelo actual requiere una reestructuración profunda, debido a las críticas por el alto costo de los créditos, la reducción en la oferta de cupos y las dificultades de su sostenibilidad financiera. Dentro de este debate, recientemente, el Ministerio de Educación gestionó la asignación de $100.000 millones para el subsidio a estudiantes vinculados a esta entidad.

LOS CONTRASTES

  • Carlos GuevaraSenador de Colombia

    "La educación es un derecho y no una hipoteca. Felicitamos al ministro porque reaccionó rápidamente y encontró los recursos, pero debemos repensar el Icetex, buscar nuevas fuentes de financiación y lograr que la educación llegue a todos los niveles de la población, ojalá a costo cero".

Por otro lado, los bancos comerciales ofrecen créditos para educación que suelen operar como préstamos de consumo con condiciones preferenciales. Entidades como Bancolombia, Bbva o AV Villas permiten financiar matrículas de pregrado y posgrado, generalmente con plazos más cortos, que van de seis a doce meses, aunque en algunos casos pueden extenderse dependiendo del perfil crediticio. La gran diferencia está en el costo: las tasas de estos productos suelen ubicarse entre 22% y 32% efectivo anual, muy por encima de las líneas educativas públicas. La ventaja es la rapidez del desembolso y la menor tramitología; la desventaja, el mayor costo total si se usa para financiar varios semestres.

Esta diferencia hace que el horizonte de pago sea determinante. Para quienes pueden cubrir la matrícula en pocos meses, algunos planes de pago directo con la universidad o créditos bancarios de corto plazo pueden resultar funcionales, siempre que la tasa no sea elevada. Sin embargo, cuando el financiamiento se extiende a uno o varios años, los créditos educativos especializados tienden a ser más eficientes, pese a su mayor complejidad administrativa.

En los últimos años también han surgido alternativas privadas no bancarias, como esquemas de pago condicionado al ingreso futuro, conocidos como ISA. Estos modelos permiten estudiar sin pagar cuotas fijas durante la carrera, a cambio de comprometer un porcentaje del ingreso una vez el estudiante se gradúa y consigue empleo. Aunque pueden ser atractivos para quienes no tienen ingresos hoy, su costo final depende del éxito laboral del egresado y puede resultar elevado si los salarios crecen rápido.

En ese escenario, expertos recomiendan analizar no solo la cuota mensual, sino el costo total del crédito, el plazo, la indexación y la flexibilidad ante cambios en el ingreso. Mientras los bancos ofrecen soluciones rápidas pero más caras, el Icetex sigue siendo la opción más competitiva en términos de tasas y plazos para quienes necesitan financiar la educación a largo plazo. La decisión final, coinciden, debe ajustarse al perfil del estudiante y a la capacidad real de pago del hogar, más que a la facilidad inmediata del crédito.

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