El repunte inflacionario en Estados Unidos

La subida en bienes transables aporta 48% del total

Juan Camilo Rojas

Desde que registró el acelerado incremento de las tasas de los bonos del Tesoro a 10 años en Estados Unidos, el tema recurrente ha sido la inflación. Pero esto viene hace algunos meses atrás, cuando sin ser evidente en los indicadores de precios, las expectativas sobre la marcha de la economía norteamericana dejaban ya ver implícitamente una tendencia al alza de los mismos.

¿Qué ha cambiado la historia y qué tan sostenible puede ser este repunte inflacionario? Al final han cambiado varios factores. El primero, el muy buen desempeño de la actividad económica que ha impulsado el crecimiento en los últimos años, cuando el PIB pasó de crecer 1,5% en 2016 a 2,3% en 2017 y, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) Estados Unidos crecerá 2,7% en 2018, el mayor desde 2015 (2,9%) y muy superior al promedio post-crisis (2010-2017), que alcanzó un 2,1%.

En esto, el gobierno Trump ha recogido frutos de lo sembrado en el gobierno Obama, además de lograr en su primer año de gobierno la aprobación de la reforma tributaria, que, según cálculos del FMI, abonará 1,2% adicional de crecimiento a la economía entre 2018 y 2020. Esto, unido a una posible ampliación del presupuesto para infraestructura, generarán a la postre un déficit que redundará en una política expansiva en el frente fiscal (léase como mayor consumo del gobierno o mayor ingreso disponible para los privados – empresas y familias).

Pero las presiones no paran ahí. Si se revisa el mercado laboral, será fácil ver que su evolución, en línea con la actividad económica, ya se encuentra en los niveles pre-crisis (e incluso mejor), lo que se ha comenzado a traducir en una aceleración de los incrementos salariales (2,8% a/a), que también redunda en mayores ingresos para la economía y una presión de demanda. Si bien el hecho de que la tasa de desempleo se encuentre en niveles bajos (4,1%), el uso de la capacidad instalada comienza a limitar el crecimiento del empleo, lo que se traduce en un crecimiento más limitado de la oferta. En un entorno donde la demanda se acelera por esta generación de ingresos adicionales, el ajuste del mercado recaerá en los precios (inflación).

Un tercer factor que comienza a volverse relevante es la depreciación del dólar global. Solamente en lo corrido del 2018 la moneda ha perdido valor frente a sus principales pares (-3,25%), lo que, en una economía con déficit comercial, podría implicar presiones inflacionarias. En el caso de Estados Unidos, la inflación de bienes transables aporta cerca de un 48% a la variación total, lo que marca un peso relevante que podría estar afectado por el comportamiento del dólar global. Yendo un poco más allá, de acuerdo con la Fed de Cleveland (2015), el pass-through estimado podría alcanzar 30% de los cambios que se den en la moneda (en el promedio de las economías desarrolladas), en las medidas de inflación básica. Si se incluye energía (petróleo) dentro del cálculo, el efecto puede llegar a ser del 100%.

Al final, estos tres factores (actividad económica (más reforma), mercado laboral y depreciación de la moneda) podrían resultar en que la inflación pueda tomar una tendencia alcista que la acerque a la meta propuesta por la Fed (alrededor de 2,0% no solamente en la inflación total sino en las medidas de inflación básica).

Ahora, la pregunta es, ¿qué tan rápido esta puede llegar y ser sostenible alrededor de este punto? El año comenzó con un repunte inesperado en los precios (2,1% a/a en la total y 1,8% a/a en la básica), que por ahora hace pensar que es posible alcanzar rápidamente este punto. A esto habría que sumarle un factor coyuntural que se verá a partir del mes de marzo, cuando un efecto base negativo en la inflación de servicios debería desaparecer. Ahí la formación de expectativas será clave porque al final podría ser un determinante de las decisiones de tasas de la Fed en el futuro cercano, que por ahora apuntan a tres incrementos en 2018.

Así, el repunte inflacionario se encuentra en marcha.

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