La forma de comprar cambió; la de financiarse también
viernes, 28 de agosto de 2026
Cada vez más comercios entienden que facilitar el acceso a financiación hace parte de la experiencia de compra. En lugar de limitarse a vender un producto, buscan ofrecer soluciones de pago que respondan a las necesidades de sus clientes
Daniel Garzón
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Durante muchos años, acceder a un crédito significaba hacer un trámite separado de la compra. El consumidor elegía un producto y luego debía acudir a un banco o utilizar una tarjeta de crédito para financiarlo. Hoy esa lógica está cambiando. Cada vez son más los comercios que incorporan opciones de financiación directamente en el punto de venta e, incluso, desarrollan sus propias líneas de crédito para acompañar la decisión de compra. Esta transformación responde a un cambio profundo en el comportamiento del consumidor colombiano. En un entorno donde el costo de vida continúa presionando el presupuesto de los hogares y las personas administran con mayor cuidado su liquidez, la financiación dejó de ser un servicio complementario para convertirse en un factor determinante al momento de comprar. Las cifras respaldan esta tendencia. Según Raddar, durante el primer trimestre de 2026 los créditos de consumo representaron 26,28 % de las fuentes de gasto de los hogares colombianos, una participación superior a la observada en años anteriores. Esto refleja que el crédito está adquiriendo un papel cada vez más relevante dentro de la economía cotidiana de las familias.
Pero el cambio más interesante no está únicamente en que los consumidores utilicen más crédito, sino en quién lo está ofreciendo. Cada vez más comercios entienden que facilitar el acceso a financiación hace parte de la experiencia de compra. En lugar de limitarse a vender un producto, buscan ofrecer soluciones de pago que respondan a las necesidades de sus clientes. Esto no significa que las empresas estén convirtiéndose en bancos. Gracias a nuevas plataformas tecnológicas, hoy pueden integrar distintas alternativas de financiación o incluso ofrecer líneas de crédito con su propia marca, mientras entidades especializadas asumen la originación, evaluación del riesgo y administración de la cartera. El resultado es una experiencia más sencilla para el consumidor y una mayor capacidad del comercio para concretar ventas. Para los colombianos, este modelo representa beneficios importantes. Muchas personas que no cuentan con tarjeta de crédito o que prefieren no utilizarla encuentran nuevas opciones para financiar sus compras de manera formal. Esto amplía el acceso al crédito y reduce la dependencia de mecanismos informales que suelen implicar costos más altos o menores garantías.
Sin embargo, esta mayor disponibilidad también trae una responsabilidad compartida. Que el crédito esté al alcance de un clic o de una aprobación en el punto de venta no significa que todas las compras deban financiarse. La facilidad de acceso debe ir acompañada de decisiones responsables, donde el consumidor evalúe su capacidad de pago y el impacto que las cuotas tendrán sobre sus finanzas personales.
Los comercios también tienen un papel fundamental en este proceso. La transparencia en la información, la claridad sobre tasas, plazos y condiciones, así como el ofrecimiento de productos financieros adecuados para cada perfil, serán determinantes para que esta evolución fortalezca la confianza de los consumidores y contribuya a una mayor inclusión financiera.
Estamos presenciando un cambio silencioso, pero profundo, en la forma como se financia el consumo en Colombia. El crédito ya no es un paso adicional dentro de la compra; empieza a integrarse de manera natural a la experiencia del consumidor. Cuando esta evolución se desarrolla con tecnología, información clara y criterios responsables, no solo impulsa las ventas de los comercios, sino que también amplía las oportunidades para que más personas accedan al comercio formal y administren mejor su flujo de caja. El desafío ahora no es únicamente acercar el crédito al consumidor. Es hacerlo de manera que fortalezca su bienestar financiero y convierta la financiación en una herramienta para tomar mejores decisiones de compra, y no simplemente para comprar más.