Las alternativas de inversión en el mercado frente a una segunda vivienda
viernes, 28 de agosto de 2026
Fondos colectivos y ETF exigen menos despliegue financiero inicial para construir un patrimonio a largo plazo
Síganos y léanos en Google Discover
Comprar una segunda vivienda es una de las metas que más se promueve entre las familias colombianas. Sin embargo, convertirse en propietario múltiple exige un esfuerzo financiero y tributario que no todos los aspirantes soportan.
Si la idea es construir un patrimonio para el futuro, el mercado ofrece instrumentos como los fondos colectivos y los ETF (canastos de activos que pueden venderse y comprarse en bolsa), que no exigen destinar 60% u 80% de los ingresos mensuales para financiar su adquisición.
Una segunda vivienda es vista como una fuente adicional de ingresos, pero se trata de un activo que demanda una inversión cuantiosa por más de 15 años antes de percibir retorno. De ahí que muchos tomen la decisión de bajarse del tren. Los datos no mienten: los desistimientos en el segmento VIS crecieron 168% si se comparan los 12 meses transcurridos hasta julio de este año con el mismo periodo hasta agosto de 2022.
En muchos casos, las personas desisten porque pierden la única fuente de ingresos para responder por el pago mensual de la cuota inicial o porque sienten que la obligación les deja sin recursos para la recreación.
Opciones diversas
Fondos inmobiliarios colectivos, fondos de capital privado, ETF inmobiliarios, fondos de inversión colectiva y fondos voluntarios de pensión son algunos de los instrumentos que el mercado ofrece si es que se quiere tener exposición al sector real sin destinar individualmente la porción más grande de los ingresos mensuales al pago de una cuota inicial y, después, al crédito bancario, incluso si la vivienda está desocupada.
No son productos equivalentes ni necesariamente adecuados para todas las personas. La elección depende del horizonte de inversión, la capacidad de asumir pérdidas, la necesidad de disponer del dinero y los objetivos de cada inversionista.
Los fondos inmobiliarios colectivos reúnen el dinero de varios inversionistas para adquirir o participar en activos relacionados con el sector inmobiliario. Pero algunos tienen poca liquidez y son productos de largo plazo; no son para quienes buscan ganancias rápidas.
Los fondos de capital privado inmobiliario también permiten participar indirectamente en el negocio de los bienes raíces y también están orientados a proyectos, desarrollos o activos inmobiliarios con horizontes de inversión largos. Aquí el inversionista debe estar dispuesto a mantener su capital comprometido durante un periodo determinado y asumir los riesgos propios que trae este tipo de inversión.
Otra alternativa son los ETF inmobiliarios, vehículos que cotizan en mercados de valores y permiten obtener exposición a un conjunto de empresas o activos relacionados con el sector inmobiliario.
Su principal atractivo frente a la compra directa de un inmueble es la posibilidad de diversificar con montos menores y contar, en muchos casos, con mayor liquidez. Sin embargo, su precio puede fluctuar diariamente y su comportamiento no necesariamente corresponde al de la vivienda física.
Para quienes no quieren concentrarse en el sector inmobiliario, están los fondos de inversión colectiva, FIC. Estos reúnen recursos de diferentes inversionistas y los destinan a portafolios que pueden incluir renta fija, acciones, títulos de deuda, ETF, activos internacionales y otros instrumentos, dependiendo de la política del fondo. Esto permite escoger alternativas con diferentes niveles de riesgo y objetivos. La clave es revisar qué activos tiene cada fondo, sus costos, rentabilidad histórica, riesgo y condiciones de retiro.