Los costos que merman presupuesto en un viaje al extranjero y que puede evitar
viernes, 27 de marzo de 2026
Una buena compra de tiquetes puede darle una noche más de hotel y evitar transacciones en cajeros le ahorra comisiones
Semana Santa es, quizá, una de las temporadas ideales para realizar ese viaje internacional planeado desde hace meses. Sin embargo, hay costos que pueden afectar el bolsillo y que son completamente evitables.
Según un análisis de Littio, no gestionar adecuadamente el dinero antes y durante un viaje al exterior puede representar entre 5% y 10% adicional del presupuesto total en comisiones, recargos y tasas de cambio desfavorables.
De acuerdo con estas estimaciones, para un viaje familiar de $10 millones, esos sobrecostos pueden alcanzar hasta $1 millón que se pierden sin generar ninguna experiencia memorable a cambio.
Los errores que cuestan
Comprar el tiquete en una plataforma que muestra el precio en pesos colombianos, según Littio, parece lo más cómodo. Sin embargo, lo que no siempre aparece en pantalla es que ese valor ya incluye un margen de conversión que puede oscilar entre 3% y 8% sobre la TRM real.
Por ejemplo, un vuelo a Miami de US$450 que aparece en $1,8 millones, cuando la TRM indicaría cerca de $1,6 millones, implica $142.000 adicionales por persona antes de despegar, sin que esto sea explícito.
A partir de allí, tal como lo señaló la fintech, lo más recomendable es comparar siempre el precio en la moneda original de la aerolínea y, si se tiene acceso a una tarjeta o cuenta en esa divisa, pagar directamente con ella. La diferencia puede equivaler al costo de una noche de hotel.
Dentro de este análisis, la firma advirtió que “esperar hasta el día del viaje para comprar dólares o euros es uno de los errores más costosos del viajero colombiano. En las casas de cambio del aeropuerto, el margen entre compra y venta puede llegar a 7% sobre la TRM”.
Lo ideal es anticiparse a los movimientos del tipo de cambio y monitorearlo con al menos una semana de antelación, de modo que la conversión se realice cuando las condiciones del mercado sean más favorables y no únicamente cuando la urgencia lo exija.
Retiros que salen caros
Llegar al destino y retirar efectivo en un cajero automático, según el análisis de Littio, parece la solución más práctica. No obstante, los cajeros internacionales cobran entre US$3 y US$7 por operación, además del margen cambiario del banco emisor y, en muchos casos, una tarifa adicional del operador local.
“Un viajero que realiza cinco retiros durante el viaje puede perder entre $120.000 y $200.000 solo en comisiones, sin haber gastado un peso en experiencias”, señaló la fintech sobre uno de los gastos que suele pasar desapercibido. La alternativa es llevar el saldo cargado en la moneda del destino y priorizar los pagos digitales.
Hoy existen tarjetas internacionales, tanto de neobancos como de plataformas digitales, que permiten pagar en el exterior sin comisiones por transacción.
Las tarjetas de crédito tradicionales suelen cobrar entre 2% y 3% por cada transacción internacional, además de aplicar un tipo de cambio propio que puede diferir significativamente de la TRM oficial.
Para un viaje con $8 millones en gastos con tarjeta, estas comisiones pueden sumar fácilmente $240.000 adicionales. La recomendación es revisar las condiciones de la tarjeta que se utilizará en el exterior antes de viajar: si cobra comisión por transacción internacional o aplica un tipo de cambio propio, vale la pena buscar una alternativa que no lo haga.
No es necesario ser experto en finanzas para reducir estos costos y liberar un margen que puede aprovecharse mejor durante el viaje.
Es importante no dejar quieta la plata
La mayoría de los viajeros que planean con anticipación compran sus dólares o euros semanas antes del viaje y los dejan quietos hasta la fecha de salida. Ese dinero no solo no genera nada mientras espera, sino que pierde valor real frente a la inflación.
Hoy, existen alternativas en el ecosistema fintech colombiano para que los saldos en moneda extranjera generen recompensas mientras no se usan: desde opciones de renta diaria sin tiempo mínimo de permanencia hasta esquemas de plazo fijo con condiciones más competitivas.