Finanzas Personales

Los datos, la llave maestra para abaratar el crédito

En Colombia muchos creen que lograr que más personas puedan acceder al crédito es convencer a los bancos, pero el problema real es otro: los bancos tienen muy poca información de los clientes

José Vélez

Hay una relación silenciosa entre la forma en que pagamos y el acceso al crédito. Si usamos más efectivo, los bancos restringen el crédito o simplemente no lo ofrecen; mientras que si usamos más pagos digitales, amplían el acceso y pueden prestar a más personas.

En Colombia muchos creen que lograr que más personas puedan acceder al crédito es convencer a los bancos, pero el problema real es otro: los bancos tienen muy poca información de los 16 millones de colombianos que trabajan en la informalidad porque esta es una economía en la que la mayoría de pagos se hacen en efectivo. El efectivo no deja rastro y sin información, el crédito se vuelve un salto al vacío, el riesgo es demasiado alto y no lo compensa el límite legal de la tasa de interés, así que el banco no lo ofrece porque no sabe a quién le está prestando.

Imaginemos a un peluquero que sólo recibe efectivo. Trabaja duro. Tiene clientes fieles. Genera ingresos constantes de aproximadamente $3 millones al mes. Si él pudiera endeudarse para tener dos estaciones de peluquería, en lugar de una sola, podría duplicar sus ingresos.

Pero a pesar de que tiene un negocio próspero y gana más que el salario mínimo, ningún banco le presta. Porque frente al banco, como recibe todos los pagos en efectivo, su actividad no existe. No tiene historial. No hay datos que demuestren cuánto vende, cuánto le queda, si es disciplinado o no.

Ahora imaginemos lo contrario: que el peluquero recibe pagos digitales. Cada corte de pelo es un ingreso registrado. Cada semana el banco procesa esa información para construir un perfil de crédito. El banco ya no ve un vacío: ve ingresos promedio, estacionalidad, márgenes. Puede estimar cuánto podría pagar ese peluquero sin ahogarse. Puede anticipar riesgo, calcular con precisión.

Si bien la información no elimina el riesgo de que el peluquero no pague, lo reduce. Y cuando el riesgo baja, la tasa de interés (el precio de cualquier crédito) también lo hace. Esto es lo que permite que a nuestro peluquero, que es cumplido, pueda pagar menos intereses.

Masificar los pagos digitales es una decisión de política pública, y tiene que convertirse en una política de Estado, independientemente de quién llegue a la Presidencia. Si de verdad queremos ampliar el acceso al crédito y abaratarlo, necesitamos reglas estables que incentiven la formalización transaccional.

El lanzamiento de Bre-B sin duda es un paso importante, pero no basta con crear la infraestructura: hay que desmontar las normas que nos siguen atando al pasado y que, en la práctica, fomentan el uso de efectivo. Entre ellas, las retenciones a los pagos con tarjetas débito y crédito que este Gobierno, y todos los candidatos, han prometido eliminar. El decreto para eliminar estas retenciones está en el Ministerio de Hacienda, ya fue publicado para comentarios, y está listo para la firma.

Además, debe existir un compromiso firme de no imponer retenciones a Bre-B. Gravar los pagos digitales desincentiva su adopción y termina castigando precisamente a quienes más necesitan construir historial financiero: el pequeño comercio y el trabajador informal. Nuestro peluquero que recibe efectivo.

Las empresas formales, los grandes almacenes, pueden compensar o planear esas retenciones dentro de su estructura tributaria; el tendero, el peluquero o el comerciante independiente no. Si queremos que los datos se conviertan en el habilitador del crédito en Colombia, no podemos penalizar el mecanismo que los hace posibles.

En América Latina hemos discutido durante años cómo lograr inclusión financiera y hemos aprendido que cuando la economía deja de ser invisible, el crédito deja de ser un privilegio. Aprovechemos este año electoral para cerrar filas alrededor de un propósito común: eliminar las barreras a los pagos digitales y adoptar un sistema de finanzas abiertas y abrir la llave del crédito para todos los colombianos.

TEMAS


Pagos digitales - Bancos - Créditos