Qué tan rentable y buena decisión financiera será invertir en metales preciosos en 2026
jueves, 29 de enero de 2026
El oro y la plata ganan protagonismo en el mercado como refugio, diversificación y apuesta estratégica en un entorno global incierto
Invertir en metales ha vuelto a ocupar un lugar central en las estrategias de portafolio, en medio de un contexto social marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad financiera y expectativas cambiantes sobre tasas de interés, el oro y la plata reaparecen como activos clave por su gran potencial de rentabilidad y su papel como instrumentos de diversificación y cobertura frente al riesgo.
Para Diego Palencia, socio de Solidus Capital Banca de inversión, los metales hacen parte de un universo de activos alternativos al que suelen acudir inversionistas con mayor experiencia y estructura financiera. "Los inversionistas profesionales normalmente invierten parte de su portafolio en esquemas de activos alternativos como metales y materias primas; se requiere sofisticación contable, tributaria y de mercado para acceder y gestionar el riesgo”, explica.
En su visión, el atractivo de estos activos no es solamente su rentabilidad, sino también, su capacidad para responder a situaciones de estrés sistémico. De hecho, Palencia señala que la actual incertidumbre de los mercados financieros ha ocasionado un claro fly to quality, es decir, una migración hacia activos percibidos como más seguros, entre ellos el oro.
Sin embargo, es importante reconocer que no todos los metales cumplen el mismo rol dentro de una estrategia de inversión. El oro funciona más como un preservador de valor y diversificador, tiene mejor desempeño en periodos de inflación, tasas reales bajas o crisis financieras, y aunque protege el poder adquisitivo en horizontes largos, puede tener comportamientos laterales en un corto plazo.
Por su parte, la plata tiene mayor volatilidad al combinar su carácter de activo refugio con un fuerte componente industrial, este metal ya ha registrado episodios de retorno muy altos, pero también caídas pronunciadas ya que su precio está estrechamente ligado a ciclos productivos la energía solar.
Para Juan Pablo Vieira, CEO de JP Tactical Trading, explica que invertir en metales implica riesgos que deben ser cuidadosamente evaluados. La volatilidad y el timing de entrada son factores críticos, especialmente en el caso de la plata, cuyo precio puede cambiar de forma abrupta A esto se suman los riesgos macroeconómicos, como un fortalecimiento del dólar o tasas reales altas, que suelen jugar en contra del desempeño del oro.
También existe un riesgo de implementación, ya que no es lo mismo invertir en metal físico, con costos de custodia, seguros y spreads, que hacerlo a través de acciones de empresas mineras, que introducen riesgos financieros y corporativos adicionales.
Aún así, la inversión en metales no es exclusivamente para grandes capitales. Vieira considera que los pequeños inversionistas pueden acceder a este mercado siempre que lo hagan con ciertas reglas claras, utilizar instrumentos líquidos como Exchange Traded Funds o Exchange Traded Commodities, priorizar eficiencia de costos y entender que los metales cumplen mejor su función como una porción diversificadora del portafolio, y no como una apuesta total.
Invertir en metales puede ser una buena decisión financiera si se entiende su verdadero rol dentro del portafolio, y no como una apuesta total. Más que perseguir retornos extraordinarios de corto plazo, estos activos ofrecen protección, diversificación y una cobertura relevante frente a escenarios de alta incertidumbre. En un entorno global donde el riesgo sistémico es un factor muy importante, el interés por el oro, la plata y otro metales confirma que, más allá de la rentabilidad, el factor de riesgo debe ser el principal objetivo del inversionista.