Bancos

Tener varias tarjetas de crédito puede ser una ventaja, pero también un riesgo financiero

Gráfico LR

Tener más de una tarjeta de crédito puede ayudar a mejorar el historial crediticio y aprovechar beneficios. Sin embargo, si se usan sin control, también pueden aumentar el riesgo de sobreendeudamiento

Tabata Martínez Arévalo

El debate sobre cuántas tarjetas de crédito debería tener una persona no tiene una respuesta única. Mientras para algunos una sola tarjeta es suficiente, otros encuentran ventajas en contar con dos o incluso tres plásticos para distribuir gastos, acceder a programas de recompensas o disponer de un respaldo en caso de emergencia.

En Colombia, el crédito sigue siendo una de las principales herramientas de financiamiento para los hogares. Sin embargo, también representa una de las mayores fuentes de endeudamiento cuando no existe una adecuada planeación financiera.

De acuerdo con un reporte de Investigaciones Económicas de Bancolombia, durante 2025 la colocación de créditos en el país alcanzó los $442 billones, lo que representó un crecimiento real de 12,2% frente al año anterior. La cifra evidencia el creciente uso de productos financieros por parte de los colombianos y refuerza la importancia de comprender cómo administrar adecuadamente herramientas como las tarjetas de crédito.

Sin embargo, tener varias tarjetas puede ser una decisión financieramente inteligente cuando cada una cumple un propósito específico. Una puede destinarse exclusivamente a compras del hogar, otra a viajes o gastos internacionales y una tercera como respaldo para emergencias. Esta segmentación permite llevar un mejor control de los gastos, aprovechar programas de puntos, millas o descuentos y, además, mantener disponible parte del cupo de crédito en caso de una eventualidad.

Otro beneficio es la construcción del historial crediticio. Un manejo responsable de diferentes líneas de crédito, pagando siempre a tiempo y manteniendo bajos niveles de utilización del cupo, suele reflejarse positivamente en los reportes de riesgo, lo que puede facilitar la aprobación de créditos de mayor monto en el futuro, como un préstamo hipotecario o un crédito para vehículo.

Asimismo, disponer de más de una tarjeta puede ofrecer mayor flexibilidad financiera. Si una entidad presenta inconvenientes operativos, bloquea temporalmente el plástico o reduce el cupo disponible, otra tarjeta puede servir como respaldo sin necesidad de recurrir a créditos de emergencia, que normalmente tienen costos más elevados.

No obstante, las ventajas desaparecen cuando el crédito comienza a utilizarse para financiar gastos corrientes que exceden la capacidad de pago. Uno de los principales errores consiste en asumir que el cupo disponible equivale a un ingreso adicional. En realidad, cada compra representa una deuda futura que deberá pagarse con intereses si no se cancela oportunamente.

Precisamente, especialistas en educación financiera recomiendan no fijarse únicamente en el valor de la cuota mensual. Antes de aceptar una tarjeta o cualquier tipo de financiación es importante conocer el costo total del crédito, la tasa de interés, los seguros incluidos, las fechas de pago y las condiciones del contrato. Entender estos elementos permite tomar decisiones más informadas y reduce el riesgo de adquirir obligaciones que después sean difíciles de cumplir.

Administrar varias tarjetas también implica manejar múltiples fechas de corte, vencimientos, tasas de interés y costos asociados. Un simple olvido puede traducirse en intereses de mora, reportes negativos en el historial crediticio o cargos adicionales que incrementan significativamente el valor de la deuda.

Además, algunas tarjetas cobran cuotas de manejo, seguros o comisiones que, si no se compensan con beneficios reales, terminan aumentando el costo financiero del producto. Por ello, antes de solicitar una nueva tarjeta conviene evaluar si realmente aporta valor o simplemente incrementa las obligaciones mensuales.

También se recomienda evitar utilizar una tarjeta para pagar otra. Aunque esta práctica puede aliviar temporalmente el flujo de caja, suele convertirse en un ciclo de endeudamiento difícil de romper, especialmente cuando se realizan avances en efectivo o compras diferidas a largos plazos con altas tasas de interés.

Una señal de alerta aparece cuando el usuario comienza a financiar gastos esenciales como alimentación, servicios públicos o transporte mediante tarjetas porque el salario ya no alcanza para cubrirlos. En ese punto, el problema no es el número de tarjetas, sino un nivel de endeudamiento que supera la capacidad real de pago.

Patricia Arteaga, directora de ventas de PayJoy, señala que "el crédito debe ser una herramienta de progreso y no una fuente de estrés financiero", por lo que recomienda a los usuarios revisar cuidadosamente las condiciones de cada producto financiero, conservar la documentación de la financiación y resolver cualquier duda antes de asumir una nueva obligación.

Por ello, tener varias tarjetas de crédito puede ser una estrategia financiera conveniente para quienes cuentan con disciplina, presupuesto y control sobre sus finanzas. Sin embargo, además de preguntarse cuántas tarjetas conviene tener, la verdadera pregunta es si existe la capacidad financiera para administrarlas responsablemente.

TEMAS


Tarjetas de crédito - Responsabilidad - Cuota de manejo