Cerca de 90% de los trabajadores convierte la prima de mitad de año en plata de bolsillo
sábado, 20 de junio de 2026
La prima de servicios termina convertida en gasto inmediato para la mayoría de trabajadores, con altos niveles de arrepentimiento por falta de planeación
Junio marca uno de los momentos más esperados por millones de trabajadores en Colombia: la llegada de la prima de servicios. Aunque este ingreso adicional suele verse como una oportunidad para ponerse al día con gastos, ahorrar o invertir, la realidad muestra que para muchos termina diluyéndose rápidamente y dejando arrepentimiento.
Un reciente análisis del Mejor CDT reveló que 79% de los colombianos admite haberse arrepentido del uso que le dio a ingresos extra como la prima, evidenciando que, más allá de gastar, el verdadero problema está en la falta de decisiones oportunas.
El panorama político y electoral de 2026 también está pesando sobre las finanzas personales. Según el estudio, 46% de los colombianos reconoció que la incertidumbre política los llevó a adoptar una postura más defensiva, aplazando o congelando decisiones importantes de ahorro e inversión.
Sin embargo, esa cautela no siempre se traduce en protección financiera. Cerca de 90% de los encuestados aseguró que esos ingresos extraordinarios terminaron convertidos en “plata de bolsillo”, es decir, en gastos cotidianos, antojos o consumo inmediato.
Uno de los hallazgos más llamativos es que el arrepentimiento no está necesariamente ligado al gasto, sino a la indecisión. De hecho, 76% de los colombianos asegura haber perdido oportunidades importantes por esperar demasiado para actuar, ya fuera para invertir, ahorrar o reorganizar sus finanzas.
El informe también muestra una desconexión entre intención y ejecución. Aunque 55% afirma tener un plan definido para usar la prima antes de recibirla, 54% reconoce que no logra cumplir sus metas financieras.
Esto evidencia una práctica común: muchas personas planean el consumo, pero no necesariamente hacen planeación financiera. Compras, pago de deudas y necesidades básicas concentran 51% del presupuesto de estos ingresos extra, lo que deja poco espacio para construir ahorro o proteger el futuro.
Por ciudades, Barranquilla registra el nivel más alto de arrepentimiento, con 85% de personas que afirman no haber ahorrado o invertido más. Le sigue Bogotá, donde, a pesar de existir la mayor intención de ahorro, 76% de los capitalinos termina lamentando sus decisiones financieras. Bucaramanga (75%) y Cali (74%) completan el panorama de frustración por decisiones tardías.
Pero más allá del diagnóstico, expertos advierten que la clave está en tomar decisiones más estratégicas con este ingreso extraordinario, especialmente en un contexto de incertidumbre política y económica.
Uno de los principales errores sigue siendo confiar en el autocontrol financiero. Dejar la prima en la cuenta de nómina con la idea de “no tocarla” suele ser el punto de partida para que ese dinero termine absorbido por gastos pequeños o compras impulsivas. La recomendación es aplicar un blindaje por aislamiento: mover esos recursos de inmediato a un vehículo separado que reduzca la tentación de consumo. En este escenario, los analistas sugieren priorizar instrumentos con rendimientos garantizados, en lugar de asumir riesgos elevados en busca de retornos especulativos.
Otro criterio clave es la diversificación por plazos. Más que repartir la prima en consumos inmediatos o decisiones impulsivas, el enfoque técnico apunta a vincular esos recursos con metas concretas del segundo semestre, como la educación, un fondo de emergencia o el pago estratégico de obligaciones financieras. Los resultados dejan una conclusión clara: la prima sigue siendo una oportunidad para fortalecer las finanzas personales, pero el mayor riesgo no está en gastar, sino en dejar que la indecisión o la improvisación definan su destino.