Vivienda usada gana terreno y concentra $48 de cada $100 en créditos hipotecarios
martes, 19 de mayo de 2026
Además, cada $1 adicional que se desembolsa en crédito hipotecario para vivienda usada, se genera un aumento acumulado de $4,8 en el PIB
En 2025, de cada $100 desembolsados en crédito hipotecario en el país, $48 se destinaron a la compra de vivienda usada, encontró un estudio realizado por el centro de pensamiento Anif y Habi.
Durante la presentación del estudio "Vivienda usada como motor para el desarrollo económico", dijo José Ignacio López, presidente de Anif, destacó el papel que tiene la inversión y el dinamismo en este segmento para la economía colombiana.
El informe presentado en el marco de Colombia Fintech 2026-2030 evidencia que el sector de la construcción e inmobiliario lleva casi una década perdiendo terreno en su participación del PIB. Los indicadores del mercado de vivienda nueva han caído a niveles de hace varios años y una muestra de esto es que las iniciaciones de obra han retrocedido a niveles de hace 15 años.
Además, la suspensión y alteración del programa Mi Casa Ya, debido al agotamiento de recursos fiscales por parte del Gobierno para seguir otorgando subsidios de vivienda, provocó un fuerte incremento en los desistimientos de vivienda de interés social, VIS, un aumento de unidades terminadas sin vender y la cancelación de proyectos de vivienda nueva.
En este contexto, el estudio de Anif y Habi demuestra mediante un modelo econométrico (VAR) que la vivienda usada tiene un impacto potente y directo sobre la actividad productiva.
"Por cada $1 adicional que se desembolsa en crédito hipotecario para vivienda usada, se genera un aumento acumulado de casi $5 en el PIB", explicó Luz Magdalena Salas, vicepresidenta de Anif.
"No hay un motor económico tan grande como lograr desbloquear este ahorro de las personas", puntualizó Sebastián Noguera, cofundador y presidente de Habi.
El crédito para vivienda usada dinamiza la economía colombiana de dos formas, explica el estudio. Por un lado, el efecto riqueza: al subir los precios de los inmuebles, las familias perciben un mayor patrimonio y aumentan su gasto de consumo privado. Por otro lado, el inmueble que se adquiere sirve como garantía real, facilitando un mayor acceso general al crédito para todas las personas.
Anif señaló que en el país la inclusión financiera se encuentra rezagado frente a sus pares de la región: 96% de la población tiene acceso a algún producto financiero, pero solo 35% logra acceder a un crédito formal.
"Tener vivienda propia incrementa en 29% la probabilidad de acceder a un crédito productivo y en 13% la de adquirir seguros, en comparación con los hogares que no tienen vivienda propia", explicó López.
Además, tener una hipoteca activa sobre una propiedad aumenta 41% la probabilidad de acceder a créditos de consumo y en 20% la de adquirir seguros, en comparación con hogares que ya tienen su vivienda totalmente pagada, muestra el estudio.