De Estados Unidos a España, anotaciones para Colombia

Daniel Ignacio Niño Tarazona

El efecto del colapso de Lehman sobre la economía fue abrumador. En semanas la economía americana caía casi un 10% en el último trimestre de 2008, no hubo sector que pudiese ponerse a salvo y el aumento en el desempleo no paró hasta poco más de un año después.

Cuando cualquiera de nosotros deposita su dinero en un banco, ello permite a la entidad financiera realizar un préstamo. Cuando el cliente deudor no paga, ello se traduce en pérdidas para el banco. Si recurrentemente esto es lo que ocurre, el banco puede sufrir un grave deterioro de su patrimonio y cualquiera de nosotros puede considerar que es más seguro retirar el dinero de la cuestionada entidad. Tanto los clientes que no pagan como aquellos que retiran su dinero pueden hacer colapsar a un establecimiento de crédito en días. De persistir la desconfianza pueden generar un efecto manada sobre el sistema que paraliza el crédito y con ello, genera un paro económico absoluto.

Esto explica las razones de la urgencia de Europa, no en otorgarle un crédito a la banca española, sino al gobierno. Lo que se necesitaba era darle munición del gobierno para poderle aumentar el patrimonio de las entidades financieras, no el nivel de endeudamiento. El objetivo es evitar que tanto empresas como hogares o constructores que no paguen, evaporen la solvencia de las entidades. Con los recursos otorgados, cada cliente del sistema financiero español tendría además un seguro sobre su depósito, equivalente a 100.000 euros, para evitar una corrida bancaria. ¿Por qué persiste el nerviosismo? Pues si como se ha dicho las posibles pérdidas del sector inmobiliario suman 250 mil millones de euros, lo que equivale a 25% del PIB de España o poco más del 30% de los créditos al sector inmobiliario a finales de 2011.

El talón de Aquiles de España fueron las Cajas de Ahorros, antes de la crisis eran 45 y ahora quedan sólo 9. Las Cajas eran entidades que eran de las provincias, manejadas a su antojo por los gobiernos locales. Fueron gestionadas por tanto sesgo político y con poco cuidado técnico. ¿Las perdidas pueden ser mayores? Se ha pedido una auditoría internacional para constatar si es creíble lo reportado por el Banco de España.

Ahora que en Colombia tenemos afán por generar mucha vivienda de interés social, conviene no descuidar que los bancos sigan más con rigurosidad técnica que con criterio político el acompañamiento con crédito a las metas del sector y del gobierno. Sea en vivienda o en microcrédito, debemos velar por que la regulación blindé a aquellas entidades públicas nacionales o locales que piensan otorgar créditos. Ojalá estén especialmente supervisadas. Al fin de cuentas en España muchos también pensaron que las Cajas sabían ofrecer ciertos tipos de crédito mejor que los bancos tradicionales.