¿De qué manera la tecnología abre puertas a oportunidades económicas?

Ann Cairns

Con la gran variedad de alternativas de pago electrónico que existen en la actualidad, resulta difícil creer que 85% de las operaciones financieras del mundo todavía se realicen en efectivo o mediante cheques.

En Latinoamérica, esa estadística alcanza un asombroso 94%. La mayoría de la gente se sorprende al saber que el papel moneda todavía está muy vigente en la sociedad tecnológica de hoy.

Sin embargo, la mayoría de las personas aún elige realizar sus operaciones financieras utilizando dinero en efectivo o cheques. En países como Colombia, a pesar de las mejoras continuas en infraestructura, que han ampliado la aceptación de las tarjetas y el hecho de que la mayoría de la población cuenta con un banco, 73% de los pagos hechos por consumidores todavía son en efectivo.

El comportamiento de algunas de estas personas puede que sea influenciado por la costumbre, mientras que otras consideran que el efectivo les brinda mayor control sobre sus gastos. No obstante, es muy posible que una gran parte no utilice activamente los servicios bancarios, algo que históricamente ha sido necesario para obtener y utilizar una tarjeta de crédito o de débito.

Se calcula que 2.500 millones de personas en todo el mundo no tienen relación alguna con los bancos o no pueden participar activamente en el sistema comercial.

Eso es más de un tercio de la población del planeta Tierra. Sin embargo, un número cada vez mayor tiene acceso a otra poderosa herramienta con el potencial de conectarlos con el sistema financiero. Se trata del teléfono móvil, y hay más de 5.000 millones en circulación (comparados con 1.800 millones de cuentas bancarias).

A medida que la tecnología NFC (Near-Field Communications) continúa tomando impulso como plataforma para los pagos móviles, estos dispositivos funcionan cada vez más como una puerta hacia la inclusión financiera. Eso se transforma en nuevas oportunidades para las personas que no cuentan con servicios financieros para participar más plenamente en el sistema comercial y hacer un aporte a su economía local.

El año pasado, MasterCard y Telefónica celebraron un acuerdo de joint venture para comenzar a ofrecer nuevas soluciones financieras móviles a los 87 millones de usuarios móviles de Movistar en América Latina. Las empresas están trabajando conjuntamente para crear una cartera móvil que permitirá a los consumidores hacer pagos desde su teléfono celular, y transferir fondos, pagar cuentas y hacer compras en internet.

El servicio no solo fomentará la inclusión financiera para los consumidores latinoamericanos, sino que también ayudará a expandir la aceptación de los pagos móviles a sectores que tradicionalmente solo han aceptado las operaciones en efectivo, entre ellos, los taxis, servicios de entrega a domicilio y venta directa, como las operaciones puerta a puerta. En un sentido más amplio, poblaciones marginadas tecnológicamente están comenzando a recibir recursos valiosos a través de los cuales podrán simplificar su vida y escapar de la pobreza.

Hace pocos días ha sido revelado en Colombia, el Informe de Inclusión Financiera de Asobancaria, donde se menciona que a cierre de 2011, el indicador de bancarización está en 64.6%, lo que significa que de cada diez personas adultas en Colombia, 6,4 tienen un producto financiero. Otro dato interesante es que en el último año se vincularon al sistema financiero más de un millón de personas a través de cuentas de ahorro, dicho producto creció 6% con respecto a diciembre de 2010.

Tanto en los mercados desarrollados como en los que están en vías de desarrollo en todo el mundo, los avances tecnológicos están abriendo un mundo comercial a cuantiosos segmentos de la población que históricamente han estado desconectados de la realidad circundante. Y, para aquellas personas que ya son participantes activos en el sistema financiero, la tecnología está mejorando la experiencia del consumidor al recibir nuevos niveles de velocidad, eficiencia, valor y entretenimiento.

 

TEMAS


Tecnología