El fraude digital externo alcanza 70% y pone en riesgo la continuidad de los bancos
martes, 17 de marzo de 2026
El avance de la digitalización financiera está elevando la exposición al fraude, convirtiéndose en una inversión para proteger ingresos
El Banco Interamericano de Desarrollo, publicó el estudio “Más allá del dinero en efectivo: la revolución de los pagos digitales en América Latina y el Caribe”, el cual reveló que en 16 de los 17 países analizados, al menos 50% de las personas ya prefiere pagar digitalmente en lugar de utilizar efectivo. A esto se suma que los métodos de pago electrónicos representan 60% del gasto total de consumo en Latinoamérica, de acuerdo con Pcmi.
“El fraude digital ya no es únicamente un problema tecnológico, sino un riesgo directo para el negocio. Más de 70% de los ataques comienza fuera del banco, mediante esquemas como phishing o el uso de credenciales comprometidas, lo que demuestra que detectar una transacción sospechosa es insuficiente” explica David López Agudelo, vicepresidente de ventas para Latinoamérica de AppGate.
Durante años, muchas organizaciones han centrado su estrategia antifraude en el monitoreo transaccional tradicional. El fraude actual exige un enfoque más amplio, apoyado en datos, inteligencia artificial y análisis de comportamiento que permita detectar riesgos antes de que la transacción ocurra.
Esto implica reconocer que el fraude comienza incluso antes de que el usuario ingrese a las plataformas, en etapas como la suplantación de marca, campañas de phishing o ingeniería social, por lo que las estrategias de prevención deben ser capaces de identificar señales de riesgo antes del login.
Algunos elementos claves para fortaleccer las estrategias y prevenir el fraude. Evolucionar de un modelo reactivo a uno proactivo, donde el monitoreo transaccional se complemente con análisis de comportamiento y evaluación continua del riesgo. Aprovechar los datos y la inteligencia artificial para identificar patrones sospechosos y anticipar amenazas antes de que se materialicen en pérdidas financieras.
Los especialistas destacan que fortalecer la prevención del fraude requiere integrar estos elementos en una estrategia capaz de detectar amenazas desde su origen, como campañas de phishing o suplantación de marca, hasta el momento de la transacción, reduciendo pérdidas sin afectar la experiencia del usuario. Desde la entidad señalan que esto implica combinar inteligencia de amenazas, análisis de riesgo y autenticación adaptativa en una visión unificada que permita anticipar ataques y responder en tiempo real.
“La prevención de fraude debe entenderse como una inversión estratégica para la continuidad del negocio. Más allá de evitar pérdidas financieras, se trata de proteger la confianza del cliente y garantizar que la transformación digital de las instituciones financieras sea sostenible en el tiempo”, concluyó David López Agudelo, vicepresidente de ventas para las regiones de AppGate.