El presidente de Berkshire Hathaway busca destino para US$116.000 millones

Bloomberg

Con la reforma fiscal de Trump ha tenido beneficios extraordinarios por más de US$29.000 millones.

Diario Expansión

Las finanzas de Berkshire Hathaway, la sexta mayor compañía de Estados Unidos, se han revitalizado de manera inesperada y con Warren Buffett, su presidente, de brazos cruzados. La reforma fiscal que acaba de entrar en vigor en la mayor economía del mundo ha implicado un beneficio extraordinario de US$29.000 millones para el conglomerado inversor, que ha duplicado de golpe sus ganancias netas.

Pero lo que mantiene en vilo al mercado no son los resultados de Berkshire, sino la caja histórica de US$116.000 millones que acumula. Buffett está buscando destino para estas inversiones, tras reconocer que la actividad compradora se ha frenado en los últimos tiempos por los altos precios que han alcanzado las compañías en el mercado. El objetivo es cerrar «una o dos grandes adquisiciones» de negocios no relacionados con el mercado de seguros. «Nuestras sonrisas se ampliarán cuando hayamos destinado el exceso de fondos a activos más productivos», dice el financiero en la carta a los accionistas de Berkshire.

El llamado oráculo de Omaha, conocido por su aversión al riesgo y su visión largoplacista, ha reforzado en 2017 su participación con Apple y ha entrado en nuevas empresas como el laboratorio farmacéutico Teva, pero no ha protagonizado grandes adquisiciones. La apuesta empresarial reciente más destacada del multimillonario de 87 años es su anunciada intención de crear su propia firma de seguros médicos junto con JPMorgan y Amazon. Su última gran compra se cerró agosto de 2015, cuando se hizo por US$32.100 millones con el fabricante aeronáutico Precision Castparts. Fue la mayor adquisición en la historia de Berkshire.

La intención de buscar destino a la enorme liquidez de Berkshire está alterando muchos sectores. Buffett ha asegurado que «no descartaría comprar una aerolínea entera», lo que inmediatamente disparó la cotización de la industria aérea. La firma de inversiones ya participa en el capital de Delta, American Airlines, United Continental y Southwest.

A pesar de los altos precios de las empresas, Buffett se sigue declarando más partidario de invertir en acciones que en bonos, puesto que considera que, «en 20 o 30 años, las acciones se revalorizarían considerablemente más que los bonos».

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