El valor real de las cesantías

Carlos Alberto Amador

Las cesantías fueron creadas por la ley colombiana como una prestación social que el empleador debe reconocer al trabajador con el fin de que éste tenga un fondo de ahorro en caso de desempleo; es decir, como un mecanismo efectivo de ahorro y bienestar que le permita atender las necesidades básicas en caso de quedar cesante – de ahí su nombre-.

Sin embargo, la ley ha permitido otros usos y éstas se puedan retirar de manera parcial para fines educativos del empleado y su familia; para la compra, construcción o mejoras de la vivienda o para el pago de impuestos predial o de valorización relacionados con su vivienda.

Según cifras de Asofondos, durante los años 2010 y 2011 del total de los retiros mensuales de cesantías, un 44% se destinó a gastos asociados con vivienda; un 32% para protección del empleado por desvinculación laboral y cerca de un 8%, a fines educativos.

Las cifras de esta entidad revelan que las cesantías benefician a los empleados de menores ingresos, ya que el 55% de trabajadores que las retiran para vivienda y desempleo, reciben menos de dos salarios mínimos.

Las cifras también muestran un repunte en el número de afiliados; se estima que entre febrero de 2001 y febrero de 2011, la cobertura creció en cerca de 3 millones y medio de trabajadores.

Sin embargo, un gran porcentaje de los empleados se han inventado excusas para utilizar este beneficio como dinero de bolsillo con el fin de atender gastos urgentes, como por ejemplo, el pago de tarjetas de crédito, viajes, deudas, gastos de navidad, entre otros.

Una de las excusas más comunes para saltarse la reglamentación y engañarse a sí mismos, son las mejoras de vivienda, ya que solo es necesario el soporte de unas facturas para lograr el desembolso del dinero.

Con el fin de frenar esta situación, de incentivar el ahorro y el buen manejo de estos recursos, con la expedición de la Ley 1328 de 2009 el Gobierno abrió la posibilidad de administrar las cesantías a través de los multiportafolios, una figura que le permite al empleado invertir según su expectativa de rentabilidad, de interés de ahorro, del nivel de riesgo y de sus proyectos futuros.

Así, los colombianos pueden decidir si se afilian a portafolios de corto plazo, dirigido a personas que deseen retirarlas en menos de un año y cuyos recursos son invertidos con una expectativa de menor rentabilidad, o a largo plazo, para quienes desean ahorrar por más tiempo y obtener mejores rendimientos.

Es importante tomar conciencia del valor y del buen uso de las cesantías. Este es un tema de cultura financiera que en Colombia apenas se está comenzando a dar.

Es necesario promover conceptos de inversión y ahorro de una manera racional que permita atender los gastos y deudas, pero también generar un ahorro para proyectos y sueños futuros de forma ordenada.

La buena administración de estos recursos puede convertirse en una herramienta fundamental.

Su buen uso podría evitarle por ejemplo, endeudarse para pagar la universidad de sus hijos o servirle para invertir en un proyecto de vivienda o mejorar la que ya tiene.

Lo importante es que las cesantías cumplan con su objetivo y que usted tenga claro que entre más tiempo las tenga ahorradas, obtendrá mayores rendimientos. Así que aprenda a invertir adecuadamente el ahorro de sus cesantías porque de otra manera ¿de dónde sacará dinero para sobrevivir en caso de quedar cesante?