¿Es alarmante el deterioro de la calidad del crédito?

María Mercedes Cuéllar

La recuperación de la corta recesión de 2008-2009 en Colombia, de manera parecida a lo acontecido en otros países de América Latina, se basó en una robusta expansión de la demanda interna.

El repunte del gasto doméstico fue estimulado por la implementación de políticas económicas expansivas para enfrentar la parálisis de la actividad económica, y resultó favorecido también por un ambiente internacional benigno para las economías emergentes. En el periodo de la reactivación, los países emergentes disfrutaron un acceso amplio y barato a la financiación externa.

Los flujos de capital hacia ellos aumentaron gracias, por una parte, a los excesos de liquidez en los mercados financieros internacionales, originados por la postura monetaria laxa en las economías avanzadas. Y por otra parte, por su bajo riesgo soberano. Además, los países exportadores de materias primas se beneficiaron de sus altos precios internacionales, que mejoraron sus términos de intercambio y aumentaron su ingreso nacional.

En consecuencia, el exceso de demanda interna condujo a un crecimiento acelerado del producto y la recuperación del crédito durante 2010-2011 fue notable. Sin embargo, resulta claro que no se puede sostener en el largo plazo a las tasas hoy observadas.

Para controlar la expansión del crédito, el Banco de la República inició una senda de incrementos de su tasa de interés de referencia, que llegó a 5,25%. A pesar de que el incremento de la tasa de intervención del Banco de la República se transmitió a las tasas de de colocación de los establecimientos de crédito, llevando el crecimiento de la cartera a tasas más sostenibles, su estabilización definitiva, sobre todo en el caso de la modalidad de consumo, puede requerir todavía un apretón monetario adicional. Asobancaria estima que éste sería de otros 50 puntos básicos en esa tasa de interés en 2012.

Sin embargo, debido primero al caudal de los flujos de financiación externa y luego a la mayor probabilidad de un agravamiento de la crisis financiera europea, el Emisor hizo una pausa en el ciclo de incremento de su tasa de interés. La pausa fue posible por el alineamiento de la inflación y las expectativas con las metas.

Por lo tanto, el Gobierno ha venido tomando una serie de medidas macroprudenciales, que han consistido en aumentar tanto las provisiones como los requerimientos de liquidez de los establecimientos de crédito. Recientemente se ha anunciado un apretón adicional de las provisiones, porque el crecimiento de la cartera vencida ha empezado a acelerarse, para preocupación de las autoridades.

Desde el punto de vista de los bancos, el incremento de la cartera vencida no es necesariamente preocupante, por diversas razones: en primer lugar, es normal que la cartera vencida aumente cuando se incrementa la total; en segundo lugar, los niveles de la cartera vencida no están aún en magnitudes preocupantes y el indicador de calidad sigue siendo muy bueno; y en tercer lugar, se cuenta con amplias provisiones para la cartera mala.

Pero la preocupación, sobre todo desde el punto de vista de las autoridades, es que, en la competencia por colocar cartera, los estándares de colocación se estén relajando y el apetito por riesgo esté aumentando.

De esta manera, se ha establecido una provisión adicional, que opera sobre los incrementos de la cartera de las entidades que tienen aumentos de la cartera vencida. Así, se espera que las entidades revisen sus procesos de otorgamiento de crédito y controlen su apetito de riesgo. Como efecto indirecto, se podría mitigar la expansión del crédito.

Todas las medidas para controlar el crecimiento del crédito terminan por incrementar su costo. Las más recientes no parecen particularmente onerosas en términos del nuevo monto de provisiones que se debe constituir, puesto que solo operan sobre los incrementos de la cartera cuando el crecimiento de la cartera vencida es positivo. Sin embargo, tienen un costo operativo importante y abren la puerta para que haya una graduación de las provisiones más severa si la cartera vencida se sigue deteriorando.

El sesgo prudencial de las autoridades está imponiendo un crecimiento de la cartera de consumo más en línea con el PIB nominal. Así, es posible que el consumo deje de ser el factor de crecimiento fundamental que ha sido hasta el momento.

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