“Exención del 4x1.000 es una Ley y se debe cumplir, en Banco de Bogotá estamos listos”
martes, 12 de mayo de 2026
Juan Carlos Echeverry, nuevo presidente del Banco de Bogotá, habló sobre la adquisición de la banca minorista de Itaú y el papel de Venezuela en la economía regional
En medio de un entorno marcado por la incertidumbre global, las tensiones comerciales y los desafíos económicos locales, Juan Carlos Echeverry asumió la presidencia de Banco de Bogotá con una apuesta enfocada en crecimiento, transformación digital y fortalecimiento del negocio financiero. El exministro habló sobre la eliminación del 4x1.000, la adquisición de la banca minorista de Itaú, el papel de Venezuela en la economía regional, los riesgos fiscales y políticos que enfrenta Colombia y los retos de la banca en un escenario de desaceleración e informalidad laboral.
En la última semana, varios bancos se han unido en el tema de la exención del 4x1000. De hecho, ustedes, seguidos de Nu, hablaron y dijeron que ya es hora de que ese impuesto se elimine. ¿Qué hace falta para que esto sea realidad?
En el Banco de Bogotá estamos listos desde hace más de 400 días. ¿Por qué? Porque esto es una ley, y uno tiene que cumplir la ley, punto. Es un tema tecnológico de coordinación que tiene que resolverse, pero nosotros estamos listos porque simplemente es una ley de la República y tenemos que cumplirla.
El presidente de Asobancaria propone una entrada escalonada con las entidades que ya están listas para hacer ese cambio. ¿Usted qué opina?
En Colombia somos muy gradualistas. Entonces, obviamente lo que hay que hacer es las cosas a una velocidad y a un ritmo que sea razonable, pero esta es una ley y hay que cumplirla. Punto.
¿Qué se viene para el banco con su llegada a este cargo?
La banca en este momento y la economía en general enfrentan un mundo muy convulsionado, literalmente. Hay guerras en Europa, en Oriente Medio, hay guerra comercial, el precio del petróleo disparado. Y en América Latina las cosas no son menos convulsionadas. Ser presidente del Banco de Bogotá, que es una institución que lleva 150 años garantizándole la confianza a las personas que depositan su dinero en nuestras cuentas, y también irrigando crédito en la economía y siendo socios del crecimiento de las empresas, de las microempresas, de la economía familiar, de muchos profesionales jóvenes y ya establecidos, es fascinante.
El contexto general y local no podría ser más demandante, de manera que somos una empresa de más de 11.000 personas y la de mayor trayectoria en el país en la banca.
Estamos en medio de una incertidumbre global. ¿Cuáles son los principales riesgos de la economía en este momento?
Lo primero es que la incertidumbre la tenemos que metabolizar. Cuando uno ve incertidumbre, tiene dos actitudes: o se asusta y se esconde, o sale y, de alguna manera, pelea. Y yo creo que la incertidumbre hay que metabolizarla y volverla un insumo en nuestras decisiones, y no un obstáculo. Porque hay mucha incertidumbre. Tenemos guerras, guerras comerciales; están los polos estratégicos donde se debe situar Colombia: si hacia más China o hacia más Estados Unidos.
Yo, naturalmente, creo que EE.UU. y en América Latina está la orientación de que hay que ver hacia el lado: Venezuela, entre Colombia y Venezuela somos 80 millones de personas y tenemos un potencial impresionante.
Tenemos que dejar de mirar Colombia solo como una unidad y mirar a Colombia y Venezuela. Si ustedes lo miran bien, somos una isla; estamos rodeados por el Amazonas y del mar Caribe y el Pacífico. Eso da un contexto internacional supremamente interesante. No hay que mirarlo como una incertidumbre negativa, sino como algo lleno de posibilidades.
¿Realmente es necesario elegir entre China o Estados Unidos? ¿Qué se viene ahora con este nuevo comercio y mercado con Venezuela?
Uno tiene que tener relaciones buenas con todo el mundo, pero uno tiene que saber cuál es el modelo gravitacional; es decir, qué gravedad jala más. Y Barranquilla está a dos horas de vuelo de la Florida, y el sur de Estados Unidos tiene mucho potencial. Ellos se han regado sobre México de una manera espectacular. Entonces, esa orientación hacia el norte me parece que tiene un peso gravitacional -de la ley de gravedad de Newton- más grande que China. Ahora, China está construyendo el metro de Bogotá y es un socio comercial importante, más para el resto de Sudamérica que para Colombia y Venezuela. Nosotros miramos hacia México y hacia Estados Unidos con más importancia.
Venezuela es fundamental. En los próximos 10 o 15 años va a crecer a tasas espectaculares. Tiene una población muy grande, con la cual ya nos conocemos. Hay tantos colombianos en Venezuela y tantos venezolanos en Colombia. Hay relaciones establecidas desde hace décadas: familiares en toda la frontera, comerciales y las que se tienen que establecer a nivel manufacturero, de exportación y minero. Los venezolanos han invertido en Colombia en la industria petrolera. Ahora hay un gran atractivo ahí, pero no solo ahí. Venezuela es muy rico en minerales y tiene un potencial de aumento en ingreso que va a ser fundamental para la industria colombiana y financiera.
Adentrándonos en la adquisición de la banca minorista de Itaú, hace falta el visto bueno de la Superfinanciera, ¿cómo va este tema?
Vemos una actitud supremamente positiva por parte de la Superintendencia. Faltan aprobaciones, pero ya estamos en cosa de semanas, uno o dos meses. El proyecto es magnífico e integral. Son 270.000 clientes que en banca minorista tienen una tipología muy interesante. Vamos a adaptar las oficinas que recibimos de ellos a nuestra red, que es mucho más amplia. Cuando haya redundancia, dejaremos una sola oficina. Son $6 billones de cartera y $4 billones de depósitos; sumas magníficas.
En la cronología, sería uno o dos meses para el visto bueno y empezarían a migrar estos usuarios. ¿Correcto?
Migrarían bastante rápido, y ahí es donde tenemos que tener la oferta persona por persona lista y precisa para cada uno de ellos.
¿Cuáles serían los segmentos en los que ven mayor oportunidad de crecimiento?
Tenemos una distribución de cartera de poco más de 60% en comercial, 25% en consumo y 15% en vivienda. Hoy por hoy, es más el mercado el que le dice a uno dónde desarrollarse porque somos un banco universal. Las cometas piden cuerda, ¿no es cierto? La cometa que más cuerda pida es en la que más nos vamos a enfocar. Hoy hay un foco de transaccionalidad en consumo que es esencial; necesitamos recortar distancia con otros bancos que picaron en punta. Pero comercialmente somos el banco número uno en empresas y no podemos perder esa fortaleza.
¿Cómo están viendo el deterioro del mercado laboral?
El deterioro depende del contexto político: vienen elecciones, la pregunta sobre las instituciones, propuestas de nueva Constitución, de gobernar por decreto. Las decisiones que toman las familias y empresas dependen de que el contexto político aclare qué va a pasar. Estamos en dos meses cruciales. Además, hay un contexto fiscal; a los bancos y a la industria del petróleo nos han maltratado en las últimas tributarias con sobretasas. Eso está técnicamente muy mal diseñado. Si se hace una tributaria, tiene que ser para bajarle los impuestos a las empresas y familias para obtener más recaudo. Hemos tenido la paradoja de subir tasas y bajar recaudo. La profundización financiera ha pasado de 50% a 40% del PIB desde 2020. En Chile es de 80%. Para que eso aumente, la gente debe poder hacer planes a cinco años.
¿Cuáles deberían ser las estrategias del próximo presidente para que este porcentaje aumente?
Primero, bajar el estrés. Estamos sometidos a estrés financiero, regulatorio y tributario. La gente no sabe si le van a meter otra vez la mano al bolsillo. Necesitamos que los precios de energía, gasolina y tasas sean estables para permitir cálculos. La labor más importante del presidente es darnos previsibilidad.
Metiéndonos en el tema de deuda pública y regla fiscal, ¿cuáles serían los mensajes?
Yo aprobé la regla fiscal como ministro en 2011. Hay que cumplirla. La regla fiscal es como una dieta: implica un comportamiento de hacer todo conducente a adelgazar. Al Estado hay que adelgazarlo. Son unas “esposas” que se le ponen al presidente y a los ministros para limitar su instinto de querer gastarse la plata de otros. Cuiden esa plata y gástenla muy bien.
Ante un contexto con salario mínimo alto y aumento en la informalidad, ¿consideran que podría haber presiones en el indicador de calidad de cartera?
La banca es un negocio de riesgo. Un buen banquero es quien conoce a sus clientes. La esencia es conocer al cliente casi mejor que él mismo. La banca ayuda al cliente a conocerse a sí mismo. La deuda es la diferencia entre quien uno es y quien uno cree que es; cuando pides un crédito, apuestas por quien crees que eres, pero la que paga es la que vende todos los días.
En indicador de calidad estamos bastante bien porque manejamos muy bien el riesgo. Colombia debe crecer más allá de 2,5% para diferenciarse de ese marasmo latinoamericano. Eso depende de qué tan bien juguemos el partido.
Banco de Bogotá lanzó una póliza especializada para Mypime con Seguros Alfa, cuéntenos cuáles son las metas con este nuevo producto este año.
Hoy la banca y los seguros tienen un potencial de crecimiento conjunto maravilloso; cada que alguien toma un crédito, toma riesgos asegurables. Estamos desarrollando esa oferta de seguros para darnos competitividad.
¿Cuántas "llaves" de Bre-B tiene el Banco de Bogotá en este momento?
El dato es superior a cinco millones de llaves. Bre-B abre una capacidad inmensa de transaccionalidad novedosa. El Banco de Bogotá lidera al ofrecer a pymes y empresas formas de manejar recaudos, pagos e impuestos más fluidas.
¿De qué se tratan las llaves personalizadas para las empresas y cuál es el objetivo?
Esa es una de las grandes apuestas. Las empresas han estado huérfanas de un banco que las acompañe en esa transaccionalidad. A través de la tecnología de Bre-B y recaudos, les ofreceremos esa capacidad. Este año y 2027 serán los periodos para esta apuesta.