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Batalla de las OPA por el GEA "se puso fea” luego de un año, según el Financial Times

El "tortuoso sistema legal" del país, sería uno de los impedimentos para que este caso empresarial se resuelva en los tribunales

Sofía Solórzano Cárdenas

Ha pasado más de un año desde que se inició la novela del Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, y las OPA del Grupo Gilinski por su control, pero el final feliz sigue en veremos. Incluso, según afirma el Financial Times en uno de sus últimos artículos, la resolución de una de las movidas empresariales más importante de la historia reciente colombiana podría extenderse y empantanarse tras caer al terreno jurídico.

Lo cierto es que la batalla de adquisición, que se robó la atención del país y de la región, y que incluso le representó a Jaime Gilinski el Premio Enrique V, por su contribución al desarrollo económico y social de Iberoamérica, ahora se dirige a los tribunales con unos US$20.000 millones en juego.

De esta suma, que representa activos corporativos, también depende, según recalca la publicación, "el futuro del mercado de valores de la nación Andina y la probidad de su Gobierno".

Como un repaso a los hechos, la primera OPA se dio en noviembre de 2021, dirigida a Nutresa, una de las empresas del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), esta primera en compañía de la familia real de Abu Dhabi, y luego siguieron ofertas por su cuenta que le apuntaban a Sura y Grupo Argos.

"Quedó claro que su objetivo era desbloquear una red de participaciones accionarias cruzadas que protegían al trío de postores hostiles. Esto le daría a Gilinski el control de activos por valor de más de la mitad del mercado de valores del país", relata el FT.

Si bien, varios de los pequeños accionistas e incluso fondos de pensiones accedieron a vender en busca de rentabilidad, otras de las familias que contaban con buena participación se negaron y allí empezó la trama. Empezaron denuncias de lado y lado, acusaciones por información en los medios e incluso se tildó al Gobierno corporativo del conglomerado de ser laxo, pero entre ires y venires, el empresario consiguió lanzar siete ofertas con una inversión de unos US$2.900 millones.

Uno de los puntos que llamó la atención a nivel internacional, según explica el FT, es que en el país las autoridades regulatorias hubiesen permitido hacer ofertas públicas sucesivas con aumentos de precios constantes, pues comenta que, aunque es legal, no es común en otros mercados.

A la fecha, Gilinski cuenta con 39% de Sura y 31,5% de Nutresa (junto con la familia real), la oferta de Argos no fue exitosa y la abandonó en julio de 2021. Con lo que si bien logró ubicarse en la mesa directiva de ambas empresas, no representa la mayoría de asientos.

El objetivo de Gilinski y su hijo Gabriel, de 35 años, es liberar valor desmantelando las participaciones cruzadas, además de mejorar el rendimiento. “La estructura de participación cruzada, donde los gerentes se eligen entre sí y a sus directorios, conduce a una falta de responsabilidad y transparencia”, dijo Gabriel Gilinski en declaraciones recogidas por el Financial Times.

“Este grupo de empresas perdió el 80 por ciento de su valor de mercado durante la década anterior a las ofertas públicas. Su valor de mercado combinado pasó de 27.000 millones de dólares a 7.000 millones de dólares”, agregó el empresario.

Por ahora, la publicación expresa que se han presentado múltiples impugnaciones, una, por ejemplo, con "las órdenes judiciales que obtuvieron Sura y Argos de que la votación del directorio de Sura para vender su participación en Nutresa no fue válida", esta estaría siendo investigada por la Fiscalía para determinar si el sistema de justicia fue influenciado.

Por otro lado, se investiga si el GEA actúa como grupo económico, pues en caso de ser efectivo, no solo tendría que fusionar las compañías que lo comprenden, sino que también perdería las participaciones cruzadas de las que habla Gabriel Gilinski.

¿Dónde está lo "feo"? El Financial detalla que dado "el tortuoso sistema legal de Colombia" los casos podrían tardar varios años en resolverse, con lo que se espera que primero se logre llegar a un acuerdo negociado en esta que, para la publicación, pasó de ser una batalla en bolsa, a una en los tribunales.

"De cualquier manera, el resultado de la batalla por la adquisición decidirá el futuro de la alianza comercial más poderosa del país y podría convertir a los Gilinski en los actores dominantes de la banca colombiana. Si los objetivos de la oferta terminaran siendo privados, algo que los Gilinski dicen que no sucederá, el mercado de valores del país se reduciría a una grupa apenas viable", precisa el texto.

En este enlace puede leer el artículo completo del Financial Times.

Detalles de la puja, más allá de los tribunales

La prestigiosa publicación inglesa destaca que la revista Semana, propiedad de Gabriel Gilinski, publicó historias sobre el uso de aviones corporativos por parte de la gerencia de GEA para volar a islas de vacaciones en el Caribe , lo que provocó protestas de parte de la gerencia de la alianza empresarial.

“Uno de los activos de esta empresa es su reputación y la confianza en ella”, dijo al FT Gonzalo Pérez Rojas, presidente ejecutivo de Sura. “No se pueden destruir 77 años de historia con una revista y algunos ataques aislados”. Sin embargo, Pérez se negó a comentar sobre las acusaciones específicas.

Los ejecutivos y accionistas de Sura han alegado, según Financial Times, que los Gilinski disfrutan de una buena relación con los presidentes colombianos actual y anterior, Gustavo Petro e Iván Duque, lo que les ha ayudado a asegurar decisiones regulatorias a su favor. Ante este señalamiento, las oficinas de prensa de Petro y Duque negaron cualquier participación en las decisiones.

Financial Times recoge también declaraciones de Luis Santiago Cuartas, que renunció a la junta de Sura, quien alegó presiones inapropiadas de Gabriel Gilinski: “Me dijo varias veces que me iban a inmolar. . . Me sentí amenazado”. En la misma vía, otro exdirector de Sura dijo que Gilinski había presionado constantemente a los miembros de la junta para que vendieran la participación del 35% de Sura en Nutresa, amenazando con juicios. “Nos dijo que todos terminaríamos sin un centavo y en la cárcel”, dijo al medio inglés.

A su vez, los Gilinski respondieron señalando que las gerencias del GEA están desconectadas.

“Los mismos gerentes que alegremente tocaron la campana en el mercado bursátil local mientras emitían miles de millones de dólares en acciones principalmente para fondos de pensiones locales para impulsar sus aventuras de construcción de imperios ahora afirman que el mercado no funciona”, afirmó Gabriel Gilinski. “Es común encontrar una gerencia arraigada que culpe a otros factores por sus fallas”, añadió.

Si bien Gilinski se negó a comentar sobre las acusaciones específicas, dijo que siempre había sido "muy claro sobre las responsabilidades fiduciarias de la junta de Sura para todos los accionistas". Reiteró su acusación a los gerentes de GEA de defender sus propios intereses, en lugar de maximizar el valor para los accionistas.

“Estas son empresas que cotizan en bolsa y no pueden administrarse como un club de campo en beneficio de la gerencia y ciertos accionistas que poseen entre el 3 y el 7 por ciento”, puntualizó Gilinski.

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