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La Convención Bancaria de 2026 inicia con las tasas de interés hipotecarias a 2% real

Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, explicó cuáles son las propuestas del sector al nuevo gobierno y cuáles son las ayudas que han anunciado ante el sismo

Karen Valentina Mora Aguilar

La banca busca convertirse en uno de los motores de la reconstrucción tras el terremoto, con alivios para los afectados y tasas preferenciales para quienes necesiten recuperar o adquirir vivienda. Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, explicó cómo funcionarán estas medidas y destaca la oferta de créditos hipotecarios con tasas de 8% en las zonas afectadas, que en términos reales representan niveles inferiores a 2%. También abordó qué tan sostenibles son estas tasas y si el mercado podría entrar en una nueva guerra por captar clientes de vivienda.

Malagón señaló que las condiciones actuales del mercado, marcadas por una tasa de política monetaria más alta y el costo de los TES, han presionado al alza las tasas hipotecarias. Sin embargo, algunas entidades decidieron reducirlas para apoyar a las familias damnificadas y contribuir a la recuperación de los territorios afectados. El presidente del gremio explica qué tan excepcional es este nivel de tasas y qué se puede esperar para el crédito de vivienda en los próximos meses.

Además, el dirigente gremial abordó los retos estructurales del sistema financiero, que van desde la necesidad de ampliar el acceso al crédito y modificar la metodología de la tasa de usura, hasta avanzar en la inclusión crediticia.

¿Qué tan sostenibles son las reducciones en las tasas para crédito de vivienda que se observan en el mercado y qué tan probable es que se dé una nueva guerra de tasas en este segmento?

Las tasas de interés para créditos de vivienda, como en cualquier mercado competitivo, responden a decisiones del oferente y condiciones financieras del propio mercado. La tasa de política monetaria del Banco de la República ha aumentado para contener la inflación y la tasa de referencia de los TES se ha mantenido alta por cuenta del desajuste fiscal. Lo anterior ha hecho que las tasas de vivienda aumenten.

En este contexto, algunas entidades han anunciado reducciones en sus tasas para contribuir a la atención de la emergencia y apoyar la recuperación de las familias damnificadas por el terremoto. Anunciamos tasas preferenciales de 8% en las zonas afectadas que, en términos prácticos, implican tasas reales inferiores a 2%, algo nunca visto en el país.

¿A cuánto asciende el monto total de la cartera que quedará cobijada por el paquete de alivios y la condonación de intereses anunciada para los afectados por el terremoto?

La cartera en los 12 departamentos declarados en situación de desastre asciende a cerca de $330 billones. Dentro de ese universo, los cinco departamentos más afectados concentran aproximadamente $81 billones y serán el foco de la medida, que contempla alivios en intereses por hasta 12 meses, con un valor estimado de $1,1 billones.

Su aplicación responderá a la situación particular de los clientes afectados, con el propósito de apoyar la recuperación de las actividades productivas en estos territorios sin poner en riesgo el ahorro de los depositantes.

¿Qué capacidad y disponibilidad de crédito adicional tiene la banca para apalancar los proyectos de infraestructura y reconstrucción en las zonas impactadas?

La cifra dependerá de los programas que disponga cada banco. Los recursos podrán apoyar proyectos de vivienda, infraestructura vial, educativa, de salud y de servicios públicos, así como la recuperación de empresas y actividades productivas, complementando los esfuerzos del Gobierno nacional y de las entidades territoriales. La banca está preparada para aportar los recursos y acompañar la estructuración de proyectos viables que permitan reconstruir los territorios y restablecer las fuentes de ingreso de sus habitantes.

¿Cuándo espera Asobancaria que esté completamente implementado el paquete de alivios en las zonas afectadas?

La Circular Externa 005 de 2026 de la Superintendencia Financiera de Colombia ya está expedida y las entidades ya están atendiendo las solicitudes de los deudores afectados. Ese es el punto central: la atención no es una promesa a futuro, ya está ocurriendo. Como todo proceso de esta escala, hay elementos operativos que se siguen afinando, varios de ellos asociados al Registro Único de Damnificados, que es la herramienta que permite focalizar los beneficios. En eso estamos trabajando de manera coordinada con el Gobierno y las autoridades. Pero eso no ha frenado la atención al ciudadano. Mientras esos temas se terminan de ajustar, las entidades ya están resolviendo casos. El compromiso del sector es claro: que ningún colombiano afectado se quede sin una respuesta. Y en eso seguiremos avanzando de la mano de las autoridades, al ritmo que exige una operación de esta magnitud.

¿Cuáles serán las principales propuestas regulatorias y de política crediticia que presentará el gremio al nuevo Gobierno durante la Convención Bancaria?

Nuestras propuestas estarán orientadas a profundizar el crédito y ampliar la inclusión financiera, de tal manera que el crecimiento económico sea más alto e incluyente.

Entre las iniciativas más relevantes se encuentra la modernización de la tasa de usura, separando modalidades con riesgos diferentes para evitar que el límite excluya a hogares y empresas del financiamiento formal. También es indispensable avanzar hacia un ecosistema de datos abiertos que, con autorización de los ciudadanos, incorpore información de servicios públicos, telecomunicaciones y gobierno al análisis crediticio, permitiendo construir reputación financiera a quienes todavía no tienen historial.

También promoveremos una estrategia integral de rebancarización que facilite el regreso al sistema financiero de millones de adultos mediante educación financiera, ahorro programado e incentivos regulatorios.

A esto se suman ajustes al régimen de insolvencia para fortalecer la cultura de pago y mejores instrumentos para financiar al agro y la vivienda.

El propósito es que más colombianos accedan al crédito formal y dependan menos de mecanismos informales como el “gota a gota”.

¿Considera Asobancaria que la fórmula actual de la tasa de usura refleja la realidad del costo del dinero o insistirán en su modificación ante las autoridades?

La metodología actual de la tasa de usura no refleja adecuadamente la diversidad de costos y riesgos que existe entre las distintas modalidades de crédito. Esto sucede porque mercados tan distintos como el de las tarjetas de crédito, los créditos corporativos o los créditos agropecuarios con redescuento hacen parte del cálculo para una única tasa de usura de consumo y comercial. Al final, lo que termina sucediendo, es que el límite de la tasa de usura es tan bajo que no es posible ofrecer crédito a los hogares y empresas sin historial crediticio o con perfiles de riesgo más altos. Estudios de Fedesarrollo y Anif también lo han confirmado.

Por eso insistiremos ante las autoridades en una revisión técnica de la metodología, particularmente en separar modalidades con características muy diferentes, de tal manera que existan tres límites separados: uno para créditos de consumo y tarjeta de crédito, otro para créditos comerciales de micro y pequeñas empresas y otro para créditos comerciales de medianas y grandes empresas. Además, no deben incluirse las operaciones de redescuento dentro del cálculo de la tasa de usura. El propósito es sacar a cerca de 1 millón de personas del “gota a gota”.

¿Qué impacto tendría sobre la bancarización y la formalización de la economía la eliminación gradual del impuesto del 4x1.000?

La evidencia histórica muestra que la introducción del GMF incrementó en cerca de 12 puntos porcentuales la preferencia por el efectivo. Una reducción gradual y eventual eliminación del 4x1.000 tendría un efecto positivo sobre la bancarización y la formalización, al disminuir el costo asociado al uso de productos y transacciones financieras y reducir los incentivos a utilizar efectivo.

Hoy Colombia cuenta con un ecosistema de pagos digitales más desarrollado: Bre-B entró en operación en 2025, facilitando pagos inmediatos e interoperables entre entidades. Este avance ya coincide con cambios en los hábitos de pago. Según la medición de 2026 del Banco de la República, el 66% de los colombianos utiliza principalmente efectivo para sus pagos habituales, en 2023 era 78%.

No obstante, la proporción sigue siendo alta entre la población de estrato uno, donde la preferencia por efectivo alcanza 80%, por lo que debemos seguir avanzando en llegar a estos segmentos de la población.

En este contexto, reducir gradualmente el 4x1.000 podría reforzar la adopción de pagos digitales, aumentar la trazabilidad de las transacciones y favorecer una mayor vinculación y uso del sistema financiero formal. Eso, a su vez, permite tener más información sobre hábitos de pago, esencial para la inclusión crediticia; además de tener efectos positivos en la reducción de economías ilegales y la elusión o evasión de impuestos.

¿Qué proyecciones de crecimiento de la cartera de crédito prevé el gremio para lo que resta del año y el próximo periodo?

A junio, la cartera bruta crecía 2,4% anual en términos reales. Para el cierre de 2026 proyectamos una moderación, con un crecimiento real de 0,9%. Es decir, el crédito seguirá creciendo, pero perderá dinamismo durante el segundo semestre.

Esta desaceleración responde al endurecimiento de las condiciones financieras. Desde comienzos del año, la tasa de política monetaria ha aumentado 275 puntos básicos, luego de que el incremento desmedido del salario mínimo modificara la trayectoria esperada de la inflación y obligara al Banco de la República a revertir la senda de su política monetaria. A esto se suma la entrada en vigor del impuesto al patrimonio para el sector financiero, que eleva los costos de colocación.

¿Cuál ha sido el impacto real de Bre-B en la sustitución del uso de efectivo?

Bre-B ha contribuido a acelerar la adopción de medios de pago digitales, al hacer las transferencias más simples, inmediatas e interoperables. Con cerca de 220 entidades vinculadas, hoy se realizan en promedio 4 millones de transferencias inmediatas al día a través de este ecosistema.

Este avance ha llevado a una reducción sostenida del uso del efectivo. La última encuesta del Banco de la República muestra que 66% de los colombianos lo utiliza como principal medio de pago, 12 puntos porcentuales menos que en la medición de 2023.

¿Cuál será la próxima herramienta del sector para profundizar la inclusión financiera?

Actualmente, el indicador de inclusión financiera se encuentra alrededor de 98%, por lo que el acceso a al menos un producto financiero es prácticamente universal. El siguiente gran reto es la inclusión crediticia: para 2025, solo 52% de los adultos tenía al menos un crédito, pero la meta es llegar a 75%. Por eso, más que una nueva herramienta, necesitamos una estrategia que combine capilaridad territorial, uso inteligente de los datos y rebancarización.

En cuanto a la capilaridad, debemos fortalecer y repensar el modelo de corresponsales bancarios que ya están en el 100% de los municipios, especialmente en zonas rurales y apartadas. El objetivo es que vayan más allá del cash in y cash out, incorporando educación financiera, originación y acompañamiento crediticio, además de desarrollar hubs de conectividad que los conviertan en verdaderas puertas de entrada al sistema financiero.

Para que estas estrategias tengan mayor alcance, debemos transitar de Open Finance hacia Open Data. Las finanzas abiertas obligatorias son un avance importante para mejorar la competencia y personalización de los servicios, pero el reto de inclusión crediticia exige incorporar nuevas fuentes de información.

Por último, si queremos llegar a 75%, debemos otorgar crédito a 9,2 millones de adultos. Pero resulta que 8,5 ya tuvieron crédito en los últimos cuatro años y resultaron fuera del sistema financiero por malos hábitos de pago. La clave está en rebancarizarlos y para eso proponemos incentivos como la comisión por rebancarización y programas de acompañamiento y educación financiera.

¿Cuál es el balance financiero y de rentabilidad del sistema bancario al cierre del periodo y cómo ha evolucionado el nivel de provisiones?

La rentabilidad del sistema financiero ha mostrado una recuperación significativa en lo corrido del año, aunque todavía insuficiente para devolver al sector a sus niveles habituales. Luego de una caída importante durante 2024 y 2025, donde el ROE alcanzó mínimos de 3,2%, hoy se ubica 13,4%. Sin embargo, permanece por debajo del promedio de los últimos 20 años, una brecha que sugiere que el sector aún no alcanza su normalización.

La rentabilidad de los establecimientos de crédito continúa ubicándose por debajo del promedio de América Latina, de forma que el sistema financiero colombiano aún no cuenta con una posición competitiva frente a sus pares.

El nivel de provisiones respecto a la cartera vencida, conocido como el indicador de cubrimiento, muestra un comportamiento saludable, en niveles de 141%. La gestión de riesgos de las entidades ha sido la adecuada y permite mantener a salvo los depósitos de los ahorradores.

¿Cómo ha avanzado la transmisión de los recortes de la tasa de referencia del Banco de la República hacia los créditos comerciales y de consumo?

El Banco de la República ha incrementado su tasa de interés 275 puntos básicos desde inicios de 2026. La transmisión al resto de tasas de interés de la economía ha estado alineada a esos movimientos, con incrementos de 245 pb en consumo, 221 en comercial, 214 en vivienda y 355 en tarjeta de crédito.

¿Cómo analiza el sector bancario la volatilidad reciente de la tasa de cambio y qué nivel del dólar comenzaría a generar presiones sobre la cartera y la inflación?

El peso colombiano se ha apreciado de manera importante a lo largo del año, pasando de niveles cercanos a $3.800 al cierre del año pasado a ubicarse alrededor de $3.050, un nivel que no se observaba desde 2018.

Esta dinámica ha estado acompañada por un debilitamiento global del dólar, una mayor demanda por activos de mercados emergentes y unas condiciones favorables en los mercados de materias primas, particularmente por los precios del petróleo. En las últimas semanas se ha registrado algo más de volatilidad, pero el peso se mantiene en niveles de apreciación importantes, lo que incluso ha contribuido a moderar las presiones inflacionarias.

¿Qué expectativas tiene de la Convención Bancaria, con qué novedades llegan y cuántos asistentes esperan?

La 60ª Convención Bancaria marca un hito histórico: seis décadas consolidándose como el encuentro anual más relevante para el sector financiero y la economía del país. En esta edición conmemorativa, esperamos que el evento brinde un panorama integral sobre el futuro de la banca, la innovación tecnológica y los desafíos de un entorno global en constante transformación.

En particular, se tratarán temas como: la innovación e IA, Banca del futuro, Asobancaria 90 años y temáticas críticas como política fiscal, geopolítica, competitividad, vivienda, Pyme, energía y conectividad.

Esta edición convoca a más de 70 conferencistas, incluyendo altos funcionarios del gobierno, presidentes de bancos principales, organismos internacionales y expertos académicos globales. Además, se espera la participación de 3.000 personas.

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