La inclusión financiera: una medición en construcción

María Mercedes Cuéllar

En los últimos años, la inclusión financiera ha venido ganando importancia a nivel mundial como herramienta esencial para la superación de la pobreza y el logro de mayor bienestar y calidad de vida de la población.

No obstante, el concepto de inclusión y la definición de los ámbitos que abarca, así como su medición están todavía en desarrollo.

Con el ánimo de aportar elementos a la discusión y para una mejor comprensión del proceso que vive Colombia en esta materia, Asobancaria presentó el 'Informe de Inclusión Financiera 2011', producto de un esfuerzo que comenzó en 2006 con la construcción de un indicador de bancarización y que hoy incorpora nuevos elementos que permiten una visión más integral sobre el tema.

En general, las cifras de los indicadores muestran avances importantes en todos los aspectos. En efecto, el número de personas con algún producto financiero llega a 19,6 millones, con lo que el indicador de bancarización llega a 64,6%.

Se resalta que durante el último año se vincularon más de un millón de personas a través de cuentas de ahorro, incremento que refleja el esfuerzo de las entidades por mantener un portafolio amplio de productos que se adapte a las necesidades de los usuarios.

Respecto a los productos del activo, se destaca el comportamiento dinámico del microcrédito que aumentó en 359.000 personas, es decir, un 31% más que en el 2010, constituyéndose en el producto financiero con un mayor crecimiento porcentual.

Así mismo, el sector financiero ha mostrado grandes avances en cobertura, tanto desde el punto de vista de ampliación del número de canales por los cuales los usuarios pueden interactuar con el sistema, como de la capilaridad y la llegada a zonas del país en las que no se encontraban.

En efecto, se presentan incrementos en la oferta de todos los canales a saber: oficinas, cajeros automáticos, Corresponsales No Bancarios (CNB) y datáfonos. Se destacan los CNB, los cuales se duplicaron respecto al año pasado, llegando casi a 20.000 agentes.

En cuanto al uso de estos canales, se resaltan los aumentos en número y valor de las transacciones, que fueron de 9% y 4% anual, respectivamente. Sobresale el creciente uso de los canales virtuales (internet y banca móvil), que han venido ganando terreno paulatinamente, frente a los otros canales.

No obstante, como se constata a lo largo de análisis presentado, aún hay múltiples caminos que falta por recorrer en la exploración y la obtención de información sobre inclusión financiera, en especial desde el lado de la demanda.

Sin duda, dos de los componentes que propone la AFI, el de calidad y el de bienestar, son aspectos que se deberían medir desde el punto de vista de la población usuaria de los productos y servicios financieros.

En efecto, uno de los indicadores que se plantean para medir la calidad es una evaluación entre los usuarios de las actitudes y opiniones hacia los productos que actualmente tienen disponibles, evaluación que sólo es posible obtener mediante una encuesta.