Las economías emergentes enfrentan la amenaza de un freno en seco del crédito

Diario Financiero

La última rebaja de tasas de interés de China muestra la voluntad de Beijing para contribuir con los esfuerzos globales para expandir el crédito, en respuesta a la desaceleración inducida por la crisis de la zona euro, tal como lo hizo hace cuatro años después del colapso de Lehman Brothers. Desafortunadamente, es poco probable que sus resultados tengan el mismo impacto que en 2008-2009.

La ola de crédito liberada entonces por China y otras economías emergentes inundó al mundo, impulsando la demanda por cobre chileno, autos alemanes y propiedades de lujo de Hong Kong a Rio de Janeiro.

Ahora el mundo ya no puede contar con los mercados emergentes para entregar lo mismo. Muchos tienen menor espacio para hacer maniobras financieras, debido a los efectos de la expansión post 2008, incluyendo niveles más altos de crédito, los temores de burbujas inmobiliarias y préstamos incobrables, y un legado de inversiones no rentables. Aún más, incluso si los gobiernos sí liberan más dinero, tendrá menos impacto ahora, porque los buenos proyectos de inversión son más difíciles de encontrar.

Como David Lubin, director de economía de mercados emergentes de Citigroup, dice de China: 'Un efecto secundario de su impulso de inversiones es que la eficiencia de las inversiones colapsó. Como resultado, ahora se necesita una mayor inversión para generar una unidad extra del PIB. De la misma forma, también requiere más crédito'. China lidera la lista de gobiernos de mercados emergentes en expandir el endeudamiento del sector público. La deuda soberana subió de 20% del PIB en 2007 a 26% el año pasado, impulsando un auge de la infraestructura doméstica y una mayor demanda por commodities. Polonia también abrió los grifos, con su deuda como porcentaje del PIB subiendo de 45% a 56%.