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Los cinco efectos de la caída del dólar a niveles no vistos desde la pandemia

La caída del dólar a niveles no vistos desde la pandemia tiene efectos mixtos para la economía: abarata las importaciones, pero reduce los ingresos de exportadores

Alejandra Rico Muñoz

Volatilidad es la palabra que mejor define el comportamiento del dólar en las últimas semanas. De hecho, ayer el dólar cerró en $3.426,93 y tocó mínimos no vistos desde la pandemia.

La caída del dólar en Colombia responde a una combinación de factores externos e internos que han mejorado la percepción de riesgo sobre el país. Aunque la debilidad global de la divisa estadounidense ha contribuido a la apreciación del peso, los analistas señalan que en los últimos días han predominado dos elementos: una reducción de la aversión al riesgo en los mercados ante el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, y una mayor probabilidad de un giro político en Colombia hacia un gobierno percibido como favorable al mercado tras los resultados de las más recientes encuestas.

Bajo esta premisa, las principales comisionistas aseguraron que el dólar mantendrá esta volatilidad hasta que se defina quién se quedará en la Casa de Nariño. Es por esto que, mientras algunas entidades estiman que la divisa podría ubicarse cerca de $3.400, otras consideran que podría acercarse a $4.000, dependiendo de la reacción de los inversionistas al nuevo gobierno y del contexto internacional.

Gráfico LR

Los efectos del dólar bajo

Aunque un dólar barato parece ser beneficioso, lo cierto es que trae efectos mixtos para la economía. Uno de los principales efectos de la caída del dólar se refleja en la inflación y en el costo de la canasta familiar. Esta última está compuesta por más de 400 productos y, según datos del Dane, cerca de 38% corresponde a bienes importados o que dependen de insumos comprados en el exterior y pagados en dólares. Por esta razón, cuando la divisa estadounidense pierde valor frente al peso, disminuyen los costos de importación y se reduce la presión sobre los precios que enfrentan los consumidores.

El efecto se transmite tanto a productos finales como a materias primas utilizadas por la industria. Andrés Langebaek, exvicepresidente de Anif, explicó que uno de los principales beneficios de la revaluación del peso es su contribución a contener la inflación. “El pan es hecho con trigo importado, en la medida en que el peso se revalúa, el trigo baja de precio y eso ayuda a que la inflación no aumente tanto”, señaló. Lo mismo ocurre con otros bienes y alimentos cuya producción depende de insumos adquiridos en el exterior.

LOS CONTRASTES

  • Andrés PardoDirector de Estrategia Macroeconómica en XP Investments

    “Un dólar barato dificulta los ingresos de los exportadores y los pone en una situación mucho más complicada, pero beneficia a los importadores y a los que compran afuera”.

Sin embargo, el impacto no es uniforme para toda la economía. Langebaek advirtió que algunos sectores industriales que compiten con productos importados pueden verse perjudicados por el abaratamiento de los bienes extranjeros.

Otro efecto del dólar barato recae en las exportaciones. De hecho, el PIB de Colombia en 2025 llegó a US$460.000 millones y las exportaciones alcanzaron US$50.201 millones, por lo que una parte importante de la actividad económica depende de las ventas externas.

En ese contexto, un dólar más barato representa un desafío para los sectores exportadores, ya que reduce los ingresos que reciben en pesos por cada dólar facturado en los mercados internacionales.

El efecto es especialmente relevante para actividades como las flores, el banano, el café y las manufacturas, cuyos ingresos están denominados en dólares mientras buena parte de sus costos se pagan en pesos. Con una tasa de cambio más baja, las empresas reciben menos moneda local por sus ventas externas, lo que puede afectar sus márgenes de rentabilidad.

Las remesas son otro de los frentes que sienten el impacto de un dólar más barato. Miles de hogares colombianos reciben recursos enviados por familiares desde Estados Unidos y otros países, por lo que una tasa de cambio más baja implica que cada dólar girado se convierte en una menor cantidad de pesos al momento de llegar al país.

Según Langebaek, este efecto cobra relevancia debido al creciente peso que tienen las remesas en la economía colombiana. El experto señaló que las remesas de trabajadores en el exterior alcanzaron US$12.708 millones el año pasado, frente a US$11.468 millones registrados en 2024, lo que representó un aumento superior a US$1.000 millones. En este contexto, una menor tasa de cambio reduce el valor en pesos de esos recursos, aun cuando los montos enviados desde el exterior se mantengan estables.

En la práctica, esto significa una reducción del poder adquisitivo de esos ingresos para cubrir gastos cotidianos, ahorrar o realizar inversiones. Aunque un dólar más barato beneficia a quienes consumen bienes importados o tienen gastos en moneda extranjera, también implica menores ingresos en pesos para las familias que dependen de las remesas o que ganan en dólares, una fuente cada vez más importante de recursos para los hogares colombianos.

La apreciación del peso también tiene implicaciones para las finanzas personales. Quienes mantienen parte de sus ahorros en dólares ven una reducción en el valor de esos recursos cuando los convierten a pesos, ya que cada dólar comprado anteriormente representa ahora una menor cantidad de moneda local.

Por el contrario, los colombianos que tienen gastos en el exterior resultan beneficiados. Viajes, estudios internacionales, compras en plataformas extranjeras y pagos de servicios denominados en dólares requieren menos pesos que hace algunos meses, lo que mejora el poder adquisitivo de quienes consumen bienes y servicios fuera del país.

Para los inversionistas, este escenario también pone sobre la mesa la importancia de la diversificación. Aunque los activos internacionales pueden ofrecer buenos rendimientos, la evolución de la tasa de cambio influye directamente sobre las ganancias medidas en pesos. Por ello, los expertos recomiendan evaluar no solo el comportamiento de las inversiones, sino también el riesgo cambiario asociado a mantener una parte del patrimonio expuesta a monedas extranjeras.

Por último, aunque el dólar ha mostrado una tendencia bajista a nivel global, este comportamiento ha sido especialmente marcado en Colombia. De hecho, el peso colombiano es la moneda emergente que más se ha revaluado en el último año, con una ganancia de 19,6%, por encima del forínt húngaro (15,7%), el rand sudafricano (10%) y el peso mexicano (10%).

Para las finanzas personales, esta fortaleza del peso se traduce en una mayor capacidad de compra para los hogares. Un dólar más barato reduce el costo de productos importados, de bienes que utilizan insumos extranjeros y de gastos como viajes, educación en el exterior y compras realizadas en plataformas internacionales.

Además, al contribuir a moderar la inflación, ayuda a preservar el poder adquisitivo de los ingresos de los colombianos. En otras palabras, cuando los precios crecen a un menor ritmo gracias a una moneda local más fuerte, el salario rinde más y las familias enfrentan una menor presión sobre su presupuesto.

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