Más allá de riesgos a corto plazo, las acciones son cada vez más atractivas

Bob Doll

Después de una caída de tres semanas, las acciones lograron una pequeña recuperación la semana pasada: el índice Dow Jones Industrial Average aumentó 0,7% y alcanzó los 12.454, el índice S&P 500 subió 1,7% para ubicarse en 1.317 y el Nasdaq Composite registró un alza de 2,1% para alcanzar los 2.837. Desde un punto de vista más amplio, las acciones registran bajas de aproximadamente 7% con respecto a su nivel máximo del mes de abril, pero siguen registrando un alza de 23% desde las bajas de octubre del 2011.

La caída en el mercado que tuvo lugar los últimos dos meses se atribuyó en gran parte a las crecientes preocupaciones relacionadas con la crisis de la deuda europea y creemos que Europa continúa siendo la variable principal en determinar la dirección futura de la economía mundial. Si la crisis de deuda en Europa se mantiene razonablemente bien contenida, el mundo debería seguir creciendo a un ritmo moderado y los Estados Unidos se desempeñarían relativamente bien; pero si el contagio de la deuda se vuelve caótico e incontrolable, sería una historia completamente diferente.

A nuestro modo de ver, el primer escenario es el más probable. En la actualidad, los encargados de dictar políticas en Europa están empleando una serie de estrategias para combatir la crisis y la creciente incertidumbre política, incluidos los esfuerzos para influir en las elecciones griegas, los refuerzos de las barreras de protección en caso de que Grecia se retire de la zona euro y la promoción de las políticas favorables al crecimiento, independientemente de lo ocurra con Grecia.

Algunas medidas adicionales, como desarrollar un programa de seguros de depósitos paneuropeo o recapitalizar directamente los bancos europeos no parecen ser probables a esta altura, pero continúan siendo opciones en caso de que empeore la situación. Por su parte, el Banco Central Europeo continúa promoviendo activamente la liquidez y ha estado expandiendo su balance general.

El BCE ha recorrido un largo camino en los últimos dos años desde cuando concentraba su atención, casi exclusivamente, en la lucha contra la inflación, y parece comprometido a hacer lo que sea necesario para ayudar a frenar la crisis. Continúa la recuperación de los EE.UU., pero los problemas de deuda siguen presentes. Además de los continuos problemas en Europa, los inversionistas también se mantienen concentrados en el estado de la economía estadounidense. En los últimos meses, los datos han sido mixtos, pero siguen señalando una recuperación modesta.

El sector comercial continúa siendo una fuente de solidez, la incertidumbre de los consumidores pareciera estar desapareciendo, en cierta forma, y también vemos algunas mejoras en el mercado inmobiliario. Además, la liquidez y las condiciones crediticias continúan mejorando en los Estados Unidos, debido a los aumentos de los préstamos bancarios en las semanas recientes.

Mucho depende del mercado laboral y esperamos ver que el crecimiento de las nóminas continúe recuperándose modestamente, lo cual debería ayudar a impulsar la economía general.