Nada nuevo bajo el sol

U.S. President Donald Trump speaks during a rally in Wilkes-Barre, Pennsylvania, U.S., on Thursday, Aug. 2, 2018. Trump tweeted Thursday that Pennsylvania has to love him because he's "bringing STEEL BACK in a VERY BIG way." Photographer: Victor J. Blue/Bloomberg

En 1930 un presidente republicano ya había iniciado un evento similar en un entorno populista como el actual

Ricardo Sacipa

Ray Dalio, considerado uno de los mejores inversionistas de nuestra época, afirma en su libro Principles, que con tiempo y experiencia se ha dado cuenta de que cada evento financiero es como “otro de esos”, lo cual le da un enfoque más calmado y analítico a cada escenario ya que cuando encuentra situaciones que no había vivido antes, sabe que así no le hayan sucedido a él la mayoría le sucedieron a otras personas en otras épocas y lugares. Esto lo llevó a estudiar la historia financiera al detalle, ayudándole a anticipar eventos como la crisis de los mercados de 2008.

Al aplicar este enfoque al ambiente actual, en el cual el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está fomentando una guerra comercial, encontramos que un mandatario republicano ya había iniciado un evento similar en un entorno de populismo como el que vivimos actualmente; en 1930 fue aprobada la Ley Hawley-Smoot bajo el gobierno de Herbert Hoover, la cual elevó de forma unilateral los aranceles a productos agrícolas e industriales para proteger los negocios norteamericanos, esto a pesar de la misiva recibida por más de 1.000 economistas de renombre, los cuales le advertían sobre este tipo de medidas; carta que también recibió Trump por parte de varios Nobel de economía, los cuales advirtieron las repercusiones de tales aranceles y quienes esta vez tampoco obtuvieron respuesta por parte del Gobierno.

Al entrar en efecto la Ley se elevaron aranceles a más de 20.000 productos a un promedio de 59,1% y en algunos casos se cuadruplicó. Como ha sucedido hoy en día las repercusiones no se hicieron esperar; Canadá impuso tarifas a productos que contaban por el 30% del total de exportaciones norteamericanas, los países europeos buscaron mercados alternos o crearon industrias sustitutas y algunos extremos como Alemania, que entró en un estado de autarquía económica, desarrolló lazos comerciales solo con países europeos.

Las consecuencias fueron desastrosas; el comercio global se paralizó, varias empresas marítimas de transporte fueron desmanteladas, (lo cual está llevando a varios fondos de inversión a vender acciones de compañías como Maersk), las importaciones norteamericanas cayeron un 66% y las exportaciones en un 61%, a medida que empeoraba la crisis esta Ley afectó aún más la debilitada economía estadounidense ya que las tarifas eran fijas, lo cual generó que el porcentaje tarifario aumentara a medida que los precios seguían cayendo, el desempleo pasó del 8% al 25%, entre otras.

Finalmente, en 1933 el nuevo presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosvelt, eliminaría la nombrada Ley arancelaria y desde 1934 llevaría medidas agresivas para disminuir sustancialmente las tarifas.

La historia ya nos mostró cuales podrían ser las consecuencias; en esa época y en la actualidad es claro que son más las desventajas que las ventajas de esta guerra comercial, las similitudes son tales que Reed Smoot, uno de los ponentes de la ley, era un empresario xenófobo de relativo éxito preocupado por dejar su nombre en la historia. Hasta ahora hemos visto la misma reacción, tal como sucedió en 1930, y si Estados Unidos mantiene su postura, posiblemente veremos las consecuencias que ya fueron mencionadas, ya que según el inversionista Ray Dalio no hay nada nuevo bajo el sol.

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