Bancos

Pese a riesgos, los niveles de solvencia de los bancos seguirían arriba de lo necesario

Asobancaria dijo que en 2022 el balance de riesgo financiero fue medio-alto debido a la desaceleración de la cartera de créditos

Karen Valentina Mora Aguilar

El balance de riesgo financiero para cierre de 2022 se ubicó en el nivel medio-alto a causa de las altas tasas de interés. Así lo destacó la edición 1361 de banca & economía de Asobancaria, en la que se explica que ese comportamiento también se dio por la desaceleración de la cartera de créditos y un mayor endeudamiento externo de las entidades bancarias.

Para 2023, la situación tampoco plantea un panorama favorable, pues, sumado a la desaceleración económica, Asobancaria dice que el riesgo ascendería a un nivel alto a causa de un entorno de alta inflación acompañado de altas tasas de interés, un menor crecimiento de la cartera y mayores niveles de vencimiento.

Esto presenta un entorno retador para el sector bancario colombiano, sin embargo, el escenario proyectado de la cartera indica que el crédito continuaría fluyendo a la economía y los niveles de solvencia y liquidez seguirían por encima de los niveles regulatorios y sin comprometer la estabilidad financiera.

Además, Asobancaria destaca que las entidades seguirán migrando hacia mejores prácticas y estándares internacionales, buscando afianzar la solidez del sistema financiero.

Por otro lado, las presiones inflacionarias, el ciclo alcista de tasas de interés y la tendencia de desaceleración económica que se evidenció a nivel global, se vieron reflejadas en una menor dinámica del crecimiento de la cartera de créditos, pues se ubicó en 3,5% real anual en 2022 frente a 4,4% de 2021.

Ese comportamiento de bajo crecimiento impactó a todas las carteras, sin embargo, la recuperación de la inversión y el crecimiento de la actividad empresarial soportaron un mayor aumento en la cartera comercial en 2022.

En cuanto a las carteras de consumo, vivienda y microcrédito, la desaceleración en 2022 se dio por las altas tasas de interés luego de 15 meses de haberse iniciado el ciclo alcista de política monetaria, las mayores exigencias de provisiones de cartera de consumo, en medio de un mayor endeudamiento de los hogares, y subidas en los índices de vencimiento, y la ralentización en el mercado de vivienda.

En ese contexto, se destacó la mejora en el indicador de calidad de cartera en el último año (de 3,9% a 3,4%), gracias al menor vencimiento de las carteras comercial, microcrédito y vivienda, así como al hecho de que las provisiones cubrieron más de 100% del total de la cartera vencida.

En cuanto a 2023, se cree que con la reducción de tasas “eventualmente podría incentivarse un poco el consumo, en la medida que hay costos de financiamiento más bajos que los que se tenían hace meses”, asegura David Cubides, director de investigaciones económicas en Alianza Valores.

Y aunque Asobancaria prevé que para este año la desaceleración de la cartera persista en medio de condiciones económicas menos favorables, debido a la reducción marcada de la actividad productiva y la persistencia de una inflación alta, Wilson Triana, experto y consultor en banca y seguros, cree que si la reducción de tasas de interés se aplica para créditos nuevos y vigentes, “la dinámica va a mejorar, empezando por la reducción del indicador de cartera vencida”.

Ejercicios de estrés también se superan
A pesar de la incertidumbre generada, los ejercicios de estrés que ha realizado la Superintendencia Financiera también muestran que para un escenario base de menor dinamismo de la cartera, la solvencia se mantiene por encima del mínimo exigido. El órgano de control ha trabajado en fortalecer los llamados colchones de capital (utilidades retenidas, nuevos instrumentos de capital) y en las provisiones adicionales para posibles pérdidas. El informe de estabilidad financiera del Emisor también concluyó que los indicadores se encuentran por encima de sus mínimos regulatorios.

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