“Al sector le hace falta que los sistemas de regulaciones tengan mayor competencia"
viernes, 30 de enero de 2026
Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, destacó que se debe hacer una modificación progresiva de la tasa de usura que aseguró se define de forma política
La inclusión financiera es el eje fundamental que plantea Colombia Fintech para crecer en el sector y que esto permita transformar al sistema del país. Por esa razón principal, plantearon una hoja de ruta de 2026-2031 en la que identifican los defectos, retos y virtudes que tiene el sector para que se pueda mejorar.
En ese contexto, Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, señaló que esta hoja de ruta se centra en inclusión, innovación y competencia, que permitirá avanzar y que tanto la banca tradicional como la banca digital converjan en el país y le permitan ofrecer un abanico de oportunidades a los usuarios colombianos.
Por supuesto, destacó que hay cambios importantes que se deben hacer para generar mayor inclusión y eso pasa por la eliminación de la tasa de usura y la desescalada del 4x1.000, que aseguró, en estos momentos, representa 5% del recaudo.
¿Cuáles son los puntos clave de la hoja de ruta?
Tenemos que abordar conceptos que otros países han hecho, como la infraestructura pública digital; si se avanza, Colombia logra romper el esquema de conflicto de interés. Los sistemas de regulaciones tienen que tener más competencia.
Hay “mangos bajitos”, como la regulación de criptoactivos, es urgente y puede avanzar vía proyectos de ley o decisiones de la Superintendencia Financiera. También es clave una agenda de innovación en pagos interoperables y facilitar el pago de impuestos a través de entidades financieras y fintech. Muchas de estas medidas podrían implementarse en los primeros 100 días de un nuevo gobierno.
¿Es posible eliminar la tasa de usura para superar barreras?
El país debe hacer una modificación progresiva. Se puede empezar separando las tasas de consumo y de crédito empresarial, eliminando tasas descontadas del cálculo de la usura y quitando factores político-electorales. Eso permitiría mejoras rápidas. A largo plazo, el país debe dar una discusión como la que ha tenido Chile sobre si es conveniente o no mantener la tasa de usura.
¿Cómo se puede llevar esa discusión a la práctica?
No es tan complejo. Hoy la tasa de usura se calcula de forma netamente política, a través de decisiones de la Superintendencia Financiera, circulares y decretos. Solo se necesita voluntad política para revertir esas decisiones y devolverle una lógica de mercado que permita transformar, a través del crédito, la vida de las personas.
¿Cómo plantean modificar el impuesto del 4x1.000?
Carece de una solución fácil, desafortunadamente representa 5% del recaudo, cerca de $16 billones le representan al Estado el 4x1.000, pero hay cosas que se pueden ir haciendo, eliminar medio punto porcentual en ocho años, que en ocho años vaya desescalando en 4x.1000.
Esto pasa por reducir el apetito del Estado de capturar recursos de los ciudadanos. Mientras el Estado busque maximizar su recaudo vía impuestos, será difícil cambiar la lógica. Apostamos a que un nuevo gobierno reduzca el tamaño del Estado y, al mismo tiempo, implemente reducciones graduales del 4x1000, de medio punto porcentual por año, para desincentivar la informalidad financiera y también el uso del efectivo.
¿Cuántas fintech hay en Colombia y cuánto han crecido?
En este momento tenemos aproximadamente 300 fintech propiamente en el país. Es un segmento que ha venido creciendo alrededor de 17% año a año durante los últimos cuatro años.
¿Para este año proyectan un crecimiento similar?
Este es un año muy raro; además, es un año electoral. Hay mucha gente que sabe que existe un potencial muy grande de usuarios y que la tecnología está disponible, pero están esperando el resultado de las elecciones para tomar decisiones de inversión. Yo esperaría a ver cómo se inclina la balanza electoral para proyectar el crecimiento.
¿Han visto interés de nuevas fintech por entrar al país?
Sí. Estamos viendo procesos muy importantes, como la entrada en operación de Revolut y la entrada en operación de Plata, un nuevo banco mexicano. Todavía hay un apetito muy grande por el ecosistema colombiano.
¿Cuáles son las prioridades de este año?
Nuestro norte es la hoja de ruta. En el primer semestre, el foco será sensibilizar a los candidatos y a los colombianos sobre la importancia de implementarla. En el segundo semestre, el reto será pasar a la aplicación de lo que está escrito.
Más allá del contexto electoral, ¿cómo está hoy el panorama de la inversión en Colombia?
Invertir en Colombia en este momento no es fácil. Hemos visto rondas grandes en los últimos 18 meses, lideradas por compañías fintech muy sofisticadas y maduras, lo cual da fe de la confianza del inversionista.
¿Las fintech están compitiendo con la banca tradicional?
Es una competencia particular. Por ejemplo, en el segmento de crédito, las fintech que prestan con dinero propio, no captado del público, pueden asumir riesgos que los bancos, por regulación prudencial, no pueden.
¿Cómo se blindan frente a esos riesgos?
Son compañías que nacen en entornos digitales y están muy cerca del desarrollo de productos de ciberseguridad. Eso les permite liderar la lucha contra el fraude, la corrupción.