Quitarle tres ceros al peso costaría hasta $1,5 billones: presidente de Asobancaria

Santiago Castro, presidente de Asobancaria, manifestó en Inside LR los efectos de estas decisiones, y también habló de los proyectos para desincentivar el uso del efectivo.

Laura Fernanda Bolaños R. - lbolaños@larepublica.com.co

La recuperación que está teniendo la economía colombiana también se ha visto en los resultados de los bancos. Sin embargo, en el sector financiero persisten debates como la eliminación del 4×1.000 y de los tres ceros al peso.
Santiago Castro, presidente de Asobancaria, manifestó en Inside LR los efectos de estas decisiones, y también habló de los proyectos para desincentivar el uso del efectivo.

¿En qué consiste la propuesta del 4×1.000 que hicieron recientemente?
No consiste en que se aplique solo a transacciones en efectivo, sino en que se retire a todos los medios de pago electrónicos. Por ejemplo, operaciones de compras con tarjetas débito y transferencias entre cuentas que tienen 4×1000.

Lo que se quiere es que todo medio de pago electrónico no tenga 4×1.000, de manera que nosotros podamos incentivar más un ecosistema donde no tengamos que usar el efectivo, donde los costos sean casi nulos.

¿Qué otras acciones están teniendo las entidades bancarias para desincentivar el uso del efectivo?
Vamos a llegar a un ambiente donde las transacciones van a ser muy baratas; cero no, porque los costos son los costos. Sí creo que las consignaciones serán en tiempo real, son cosas que empezaremos a ver incluso al cabo de tres o cuatro meses o principios del próximo año.

Lo que sí hemos visto es que la inflación de los servicios financieros en los últimos años ha estado muy por debajo del IPC, es decir que esto prueba que los costos financieros cada vez son más asequibles, relativo al ingreso de los colombianos.

El proyecto para eliminar los tres ceros al peso aún está en el Congreso ¿apoyan que siga adelante?
No hemos cambiado de posición. No vemos ninguna razón de peso para que el país se vaya a embarcar en un esfuerzo que puede costar entre $600.000 o $1,5 billones. No solamente son los $400.000 que se gasta el BanRep, sino también estamos hablando de todo lo que le cuesta al país y al sector servicios cambiar la parrilla de todos los precios y cotizaciones.

Es un costo inmenso, e implica que muchas empresas tienen que frenar todos los proyectos que vienen, porque este se vuelve prioritario. No hay un ambiente hiperinflacionario en Colombia que amerite que tengamos que pensar en cambiar nuestra moneda, hay mejores formas de gastar dinero y tiempo en estas épocas de austeridad.

El gerente del Banrep ha dicho que la baja de las tasas de interés no se ha sentido con tanta fuerza en los créditos de consumo ¿por qué se da esta situación?
Lo que dijo es que esa bajada se ha visto en todas las modalidades de crédito y en unas con más fuerza que otras. El tema de los créditos de consumo es que son los créditos más riesgosos, como en el caso de las tarjetas de crédito en donde no hay ninguna garantía real, por lo que cuando hay un ambiente de cartera creciente, tienen que ser muy enfocados y con mucho cuidado.

Sin embargo, nosotros hemos visto que la bajada de esos créditos ya va en 305 puntos, que no son los 350 puntos del ciclo bajista del Banrep, pero ya casi. Y en el caso de la cartera comercial ha bajado incluso más, que lo que ha bajado el Banrep en donde son 400 puntos básicos.

¿Qué balance hacen de la certificación mensual de la tasa de usura?
Es simplemente un cálculo de metodología, advertimos cuando se hizo el cambio de lo que funcionaba para la subida, iba a funcionar también para la bajada. Nos acomodamos frente a una normativa, pero son los consumidores los que tienen que saber que funciona en ambas vías.

¿Han visto una restricción del crédito, o que los bancos estén menos dispuestos a prestar?
No, y lo que ha habido es que cuando la calidad de la cartera se ha estresado, hay que ser más cuidadosos con los préstamos, pero no es por este motivo, simplemente porque ha habido una cartera morosa que su crecimiento ha sido grande. Todavía no hemos llegado, ni vamos a llegar a niveles críticos, pero eso frente a un sistema prudente de manejo de riesgos que nos obliga a tomar ciertas medidas.

También Echavarría dijo que la calidad de la cartera está en niveles que no se veían desde la crisis de Lehman Brothers, ¿cómo han visto esta situación?
No hemos sobrepasado 5% en calidad de cartera, pero además a diferencia de la crisis del 99 tenemos un cubrimiento del 124% de esta cartera, es decir que las circunstancias son absolutamente diferentes. Los fundamentales de la banca en Colombia siguen siendo muy sólidos, y esto es lo que nos diferencia de esos tiempos.

¿Han notado un sobrendeudamiento de los hogares?
Hemos notado que se ha hecho un mayor uso de instrumentos como la libranza o créditos de consumo, pero los hogares no están sobre endeudados, incluso tenemos un porcentaje de cartera sobre PIB de 46%.

¿Qué estrategias de promoción se están viendo en bancos para estimular el crédito de vivienda?
Las políticas de Gobierno han ayudado, y se ha trabajado mucho con subsidios a la vivienda, subsidios a la tasa y si no fuera por la vivienda interés social y de interés prioritario, la caída del sector de la construcción estaría aún más pronunciada. La cartera ha sido uno de las “estrellas” dentro de nuestra cartera como sector bancario, se ha comportado bien, aunque no ha sido inmune a los ciclos de desaceleración, y la morosidad se ha incrementado, pero todavía sigue siendo un nivel muy aceptable.

¿Cuáles son las mayores deudas que tiene un colombiano y, qué tan buena paga es?
Los colombianos son muy buena paga. Cuando hablamos de un nivel de morosidad de 4,8% lo que realmente estamos diciendo es que 95,2% de las deudas se están pagando cumplidamente, hay que verlo en ese contexto. Los colombianos han aprendido, y tanto por el lado de los consumidores como de la industria hay manejos mucho más prudentes de los perfiles de riesgo.

Aún hay procesos que todavía requieren que el usuario vaya a las sucursales, ¿por qué?
Porque ha sido un proceso de adaptación, pero la tendencia ha sido muy positiva y cada vez menos se están utilizando procesos que requieran presencia física. En cinco años vamos a ver una banca completamente diferente, con desarrollo de la banca totalmente en línea utilizando la biometría, tanto por reconocimiento de huella como facial. El gremio ha estado atento a acompañar esos cambios.

¿Entonces considera que las oficinas podrían desaparecer?
No van a desaparecer del todo, pero se van a convertir en oficinas más pequeñas, especializadas y será completamente diferente el rol de una oficina.

¿Cómo están trabajando con empresas de consumo tradicional para aceptar métodos de pago como Apple Pay?
Lo peor que nos podría pasar es que termináramos entregando nuestro comercio a las Bitech, donde no van a pasar por control regulatorio. Lo que tenemos que hacer es que sea por plataformas nuestras.

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