Renta variable en Colombia: una visión de largo plazo

La prolongada crisis internacional (2007-2012) ha afectado de forma aguda los portafolios de inversión a nivel global, a veces generando algo de ‘separación’ entre el mundo desarrollado y el mundo emergente (2009-2010), pero en otras claro contagio financiero (2011).

El mundo desarrollado atraviesa por una encrucijada, donde las promesas del 'Estado de bienestar' en materia de coberturas en salud y pensiones ahora reclaman drásticas medidas para garantizar su viabilidad fiscal. A la tensión que genera esa transición demográfica de largo plazo en los países desarrollados (causando menos crecimiento y ahorro), se suma en el corto plazo la 'resaca' de hogares sobreendeudados y sistemas financieros 'retraídos'.

En cambio, el mundo emergente atraviesa por su 'década de oportunidades', teniendo a su favor un relativo ordenamiento de su sector público, sistemas financieros que aprendieron a manejar los ciclos hipotecarios y un potencial de crecimiento que prácticamente triplica el del mundo desarrollado.

Teniendo dicha encrucijada como telón de fondo, esta nota resume el documento Anif-Correval en el cual analizamos, con una visión de largo plazo, lo ocurrido en el mercado de renta variable de Colombia, con particular atención al período 2005-2012.

Como veremos, durante este periodo Colombia no sólo se ha beneficiado de progresos significativos en el marco regulatorio del mercado de capitales, mejorando su profundidad y diversidad de productos, sino que su entorno macro-financiero constituye un claro soporte para buenos comportamientos en el futuro cercano, tras el evidente contagio resultante de la turbulencia internacional de 2011.

Aquí argumentaremos a favor de dicha recuperación de la renta variable en Colombia durante 2012-2013, donde diferentes ejercicios de proyección ubican dichas ganancias en el rango 7%-15% anual, en función del comportamiento corporativo local y de la forma como logre resolverse la grave crisis internacional.

A nivel del mercado colombiano, se observa que, en términos nominales, los retornos de la renta variable (35% anual) le sacarían un diferencial significativo a los de la renta fija (11% anual) y a las inversiones en finca raíz (9% anual) en un horizonte de 10 años. Vale la pena aclarar que este período se considera largo plazo en Colombia, dado que sólo en este intervalo de tiempo se pueden analizar de forma consistente estos mercados. En contraste, en los países desarrollados, el largo plazo puede alcanzar los 25-50 años.

Los diferenciales entre renta variable y renta fija son gigantescos, de 2.400pbs (24%) y 2.600pbs (26%) cuando se compara la renta variable con la finca raíz. El diferencial máximo encontrado en Estados Unidos a favor de la renta variable había sido de 1.000pbs (10%), pero en horizontes de 50 años y no de 10 años, como ocurre en Colombia.

Cabe aclarar que no se trata de un efecto de inflaciones elevadas, pues en la última década éstas han promediado tan sólo 5,3% anual. Esto significa que la renta variable en Colombia ha rentado 28.8% real por año durante la última década frente a 5.7% real de la renta fija y 4.1% real de la finca raíz.

Sin embargo, en un período de análisis de 5 años, los resultados se invierten a favor de la finca raíz, con retornos de 6,6% real anual en 5 años (vs. 2,5% del Igbc).

En un período más corto (2 años), el diferencial vuelve a jugar a favor de la renta variable, aunque éste fue mínimo, pues la finca raíz dio un retorno de 3,4% real (vs. 4,1% del Igbc). Nuevamente se cumple la hipótesis que postula que inversiones con elevado componente especulativo (en este caso la finca raíz) pueden superar, en el corto plazo, los retornos de inversiones con fundamento estructural, atado a las firmas, como el de las acciones.

Igualmente resulta cierto el corolario que postula la superioridad de inversiones de largo plazo atadas a la renta variable, lo cual acabamos de corroborar tanto en el caso de Estados Unidos (horizontes de 50 años) como en el de Colombia (horizontes a 10 años). Por último, vale la pena destacar el caso reciente de los retornos de la renta fija relacionada con los bonos corporativos en Colombia.

Nótese que éstos han rendido 7% real anual durante el último quinquenio, sacándole un diferencial de 50pbs a la finca raíz y hasta 450pbs a la renta variable en Colombia. Se trata de un nuevo mercado en el país, con grandes perspectivas de penetración, inicialmente en el mercado bancario y posteriormente en el sector de infraestructura, tal como ha ocurrido en Chile.

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