Construcción

Revaluación hace recalcular a inversionistas en finca raíz desde el exterior

Gráfico LR

Entre 2025 y 2026 el precio de una vivienda de interés social subió US$39.400 o 93,56% interanual

Evelyn Acevedo Rueda

La caída del dólar, además de afectar los ingresos de varios sectores, también golpea el ahorro de los colombianos que viven en el exterior y buscan invertir en vivienda en el país. LR calculó cuánto se encareció adquirir finca raíz en dólares al comparar el costo de una vivienda de interés social (VIS), con un tope de 150 salarios mínimos mensuales legales vigentes, entre 2025 y 2026. Para ello, se convirtió cada precio utilizando la Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente hace un año y la actual.

Para un colombiano que migró al exterior, comprar una vivienda VIS le sale US$39.433 más costoso, lo que representa una variación de 93,56% interanual. Al estar fijados en salarios mínimos, los precios de la vivienda VIS aumentan en la misma proporción. Al subir este tope salarial 23,7% este año, adquirir una casa de interés social pasó a costar $262,6 millones, frente a los $170,8 millones que valía en 2025.

Gráfico LR

Este encarecimiento cobra relevancia si se tiene en cuenta que, según cifras de Camacol, una de cada 10 viviendas vendidas en el país es adquirida por colombianos residentes en el exterior. Es decir, de las 173.632 unidades comercializadas el año pasado, 17.363 fueron compradas por connacionales. Al analizar los segmentos, estos compradores adquirieron 15,6% del total de la oferta No VIS y 7,6% de los proyectos VIS en todo el país.

LOS CONTRASTES

  • Guillermo HerreraPresidente de Camacol

    “Cuando uno mira quién compra las viviendas que se hacen en Colombia, encontramos que cerca de 10% las están comprando familias colombianas residentes en el exterior”.

Aun así, el potencial de este mercado está frenado por la informalidad. Aunque Colombia recibió US$13.098 millones en remesas durante 2025, menos de 10% se destina formalmente a la inversión en vivienda. Guillermo Herrera, presidente de Camacol, explicó que muchos colombianos giran el dinero a familiares para que compren el inmueble a su nombre y lo declaren como “gasto de consumo” en lugar de registrarlo como inversión directa, buscando evitar el pago de impuestos en ambos países.

El reto para formalizar esta inversión y protegerla de la volatilidad cambiaria de la divisa estadounidense radica en lograr reformas fiscales que incentiven a más colombianos a invertir en vivienda de forma transparente.

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