Si usted no es previsivo la muerte le puede salir más costosa

María Paula Albán - malban@larepublica.com.co

Echarle números a la muerte es una de esas cuentas que nadie quiere hacer, pero que tarde o temprano el mismo fallecido, o su familia, tendrán que pagar.

Y es que para algunos, hablar de la muerte es de mal agüero; y para otros, en lo que hay que pensar es en la alegría de estar vivos. Sin embargo, de lo único de lo que se puede estar completamente seguro es que en algún momento todos vamos a morir, y es mejor estar preparados.

Pocos se imaginan lo que hay detrás de organizar un funeral. No solamente hay que definir el lugar dónde se realizará la velación y quién oficiará la ceremonia religiosa, si hay lugar a ella, sino que además hay que pagar por el transporte del cuerpo desde el lugar donde fallece la persona hasta la funeraria; y luego al cementerio, el arreglo del cadáver, el alquiler o la compra de un ataúd, el pago de impuestos, las flores, los avisos de prensa, la música de las exequias, la cremación y el cenizario, o la inhumación y el lote, dependiendo de la opción escogida. Esto, sin contar con que si la persona muere en otra ciudad o país, la repatriación y desplazamiento del cadáver le pueden generar más de un dolor de cabeza, y de bolsillo.

Los precios no son bajos tampoco. Todo depende de la zona de la ciudad donde se escoja realizar la velación, y el tipo de servicio que elija entre enterrar el cuerpo o cremarlo.

Entre los jóvenes ha crecido cada vez más la preferencia por la cremación sobre la inhumación, y de hecho se estima que en un futuro cercano al menos 70% de los colombianos se inclinará por esta opción. No obstante, lo cierto es que todavía en Colombia las personas prefieren un entierro convencional. Según cifras reveladas a comienzos de 2012 por el Comité Nacional de Funerarias y Parques Cementerios de Fenalco, de 181.000 servicios fúnebres que se registran anualmente en el país, solo son cremaciones el 22% de ellos, es decir menos de 40.000. A pesar de que esta opción puede llegar a ser hasta $2 millones más económica, los motivos culturales y religiosos a favor del entierro pesan más.

De acuerdo con cifras del cementerio Jardines de Paz en Bogotá, un servicio funerario puede costar entre $4,4 millones, si la persona no ha fallecido aún y el cuerpo se velará en la zona sur o céntrica de la ciudad, y $7,9 millones, si el servicio hay que prestarlo de forma inmediata y en una funeraria de ‘alta gama’. A su vez, Los Olivos maneja una oferta de servicios similar, aunque si se utiliza su parque cementerio para la inhumación o la cremación, el costo puede reducirse a $4.714.400 si se utiliza la primera opción, o a $6.476.000 en la segunda.

Pese a que los precios están dados para la capital del país, las ciudades intermedias manejan unos valores similares.

En este precio están incluidos todos los servicios fúnebres; sin embargo, en Colombia para el caso de las inhumaciones, los cementerios alquilan por cuatro años los lotes para los entierros, por lo que en algunos casos es necesario comprobar que el valor ofrecido incluya la exhumación al término del periodo, así como la cremación de los restos y el cenizario donde reposarán las cenizas.

En caso de que la persona haya muerto de manera violenta, o su deseo sea ser enterrado, los cementerios también ofrecen la posibilidad de comprar el lote, el cual tiene un costo de $13 millones, y donde pueden ser enterrados dos cofres y 4 cajas de cenizas. No obstante, este valor no incluye el costo de los servicios funerarios, por lo que se debe sumar al menos $10 millones más por servicio.

Vale la pena aclarar que la mayoría de los cementerios y funerarias permiten el pago por medio de tarjeta de crédito, cheques, cheques posfechados e incluso, ofrecen la opción de cancelar a cuotas, con el cobro de un interés mensual de 1,53%. Son diferibles al plazo que se requiera, siempre y cuando el cliente cuente con un codeudor y un fiador que respalde la deuda que se adquiera.

Sin embargo, en el mercado existen varias opciones para estar preparado en caso de que usted o alguno de sus familiares fallezca, y los seguros exequiales, son el método más económico disponible. Y es que como explica el director de la Cámara de Vida de Fasecolda, Armando Zarruk, la importancia de contar con un seguro exequial radica en su alto impacto social, porque ayuda a mitigar las preocupaciones económicas en el momento de un dolor profundo como la pérdida de un ser querido.

“A un bajo costo, las familias pueden adelantarse y estar mejor preparadas financieramente para este tipo de eventos inevitables”, asegura.

Actualmente, de acuerdo con Fasecolda, hay nueve compañías autorizadas por la Superintendencia Financiera para ofrecer seguros exequiales: Bbva Seguros, Bolívar, Colmena, Liberty, Mapfre, Global, ACE, Suramericana, RSA y Solidaria, aunque algunas que no tienen la autorización directa los ofrecen por medio de alianzas con otras.

El servicio también es ofrecido a través de convenios, por ejemplo con Codensa o con almacenes de retail como Falabella, que ofrecen descontar el costo de las pólizas por medio de sus cuentas de servicios públicos, o a través de los extractos de las tarjetas de crédito que ofrecen.

Tener un seguro exequial que lo cubra a usted y hasta a cuatro personas del núcleo familiar, le cuesta un mínimo de $10.000 mensuales. Las pólizas permiten tener hasta 10 personas de la misma familia en la póliza, con un costo adicional por mes de $2.000 por cada uno de ellos.

La póliza cuenta con ciertas restricciones asociadas con la edad de los asegurados, y que varían con la compañía aseguradora. De manera que el tomador no podrá ser mayor de 70 años al momento de adquirirla, y en caso de asegurar a sus hermanos, estos no pueden superar los 40 años; mientras que si se trata de los padres o los abuelos, el rango máximo de edad permitida es 80 años.

De acuerdo con la normatividad de Liberty, que es muy similar a la de las otras compañías, al tomar el seguro este empezará a cubrir al grupo familiar, en caso de accidente, a las 24 horas siguientes de emitida. En caso de enfermedad, la vigencia del amparo empezará a operar a partir del día 46, con excepción de que el fallecimiento se dé por las denominadas enfermedades raras. Entre estas se incluyen las insuficiencias renales o cardiacas, los accidentes cerebro vasculares, esclerósis múltiple, infarto, cáncer y sida, entre otras. Un año después de expedida, la póliza cubrirá todo tipo de fallecimientos.

Además, muchas de las pólizas incluyen un subsidio en caso de que no sea utilizado por alguno de los asegurados. También adicionan un amparo que puede ser cobrado por separado al cliente, y con el que en caso de muerte accidental o por desaparición, entregará a los beneficiarios una indemnización igual a la suma asegurada, operando así también como un seguro de vida.

Aunque en el último año la cantidad de personas que ha tomado un seguro exequial aumentó, y actualmente hay 753.960 colombianos que gozan de este beneficio, la cifra sigue siendo muy baja debido a la baja penetración de los seguros en la sociedad. En el país predomina la falta de previsión frente a este tema, pese a que tener un amparo de este tipo puede evitarle un tropiezo en sus finanzas personales en momentos cruciales.

Para el coordinador de la especialización en seguros del Politécnico Grancolombiano, Daniel Serrano “la prestación de este servicio, hace que sea un seguro importante a considerar en una familia, a fin de prevenir, en el momento de tener que sufragar los gastos, el uso de ahorros, la enajenación de activos o incluso el acceso a crédito”.

Hablar de la muerte puede ser un tabú, pero si es previsivo seguramente podrá ahorrarse dinero en este gasto, quizá uno de los últimos, pero también de los más dolorosos. Bien lo dice la frase de Benjamin Franklin, a modo de epílogo: Lo único seguro en la vida es la muerte y los impuestos.

Las opiniones

Armando Zarruk
Director de la cámara de vida de Fasecolda
“A un bajo costo las familias pueden adelantarse y estar mejor preparadas financieramente para este tipo de eventos inevitables”.

Daniel Serrano
Especialista en Seguros del politécnico Grancolombiano
“Este seguro evita tener que sufragar los gastos, con el uso de ahorros, la enajenación de activos o incluso el acceso a crédito”.

Ricardo Bernal
Gerente de investigaciones económicas de Serfinco
“La penetración de seguros en Colombia sigue siendo baja, por lo que aún falta crear una cultura de prevención”.