Sigue la apuesta por los títulos de los mercados emergentes

Bob Doll

Durante la mayor parte de la semana pasada, las acciones tuvieron dificultades hasta que el viernes, se publicó un informe sobre las nóminas en julio más sólido de lo que se esperaba. Los datos indicaron que se crearon 163.000 puestos de trabajo durante el mes, un número significativamente más alto que los menos de 100.000 que se esperaban.

Aunque la tasa de desempleo efectivamente aumentó en julio (de 8,2% a 8,3%), los inversionistas tomaron las noticias, en general, como algo positivo y las acciones presentaron una cuarta semana de aumentos.

Además de los datos de las nóminas, la semana pasada, los inversionistas centraron su atención en las reuniones de política monetaria que se llevaron a cabo en Estados Unidos y en Europa. Tal como esperábamos, la Reserva Federal de EE.UU. mantuvo su posición en la reunión de la semana pasada. La Reserva Federal reconoció la desaceleración persistente del crecimiento estadounidense, pero se rehusó a tomar alguna medida adicional. Se observaron algunos indicios de que podría optar por tomar más medidas en su próxima reunión a mediados de septiembre si no cambia la trayectoria del país.

En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) votó para no modificar su tasa de interés de referencia, pero tal vez lo más destacado fue que el presidente del BCE, Mario Draghi, indicó que el banco central estaba planificando comprar bonos soberanos en el mercado secundario. La intención del banco es unirse con los gobiernos de la zona euro para respaldar los mercados de la deuda soberana y estabilizar la región. Europa continúa atravesando una crisis prolongada mientras la región intenta navegar entre las demandas opuestas de medidas de austeridad y las necesidades de crecimiento.

Sin duda, las declaraciones de Draghi fueron un paso hacia la dirección correcta, pero sigue siendo necesario tomar más medidas, especialmente en lo referente a la adopción de una estrategia monetaria más flexible y al impulso de una unión fiscal más estrecha entre los países de la región.

De cara al futuro, nos queda claro que el factor impulsor de los mercados de capital continuará siendo la medida en que el respaldo de la política internacional pueda compensar las presiones deflacionarias continuas del desapalancamiento del sector privado y de la reducción fiscal. El caso más negativo sería que las medidas de política monetaria no sean efectivas, o peor aún, que la política exacerbe los riesgos económicos e intensifique los riesgos de desapalancamiento. No coincidimos con esta perspectiva, pero reconocemos que los encargados de dictar políticas enfrentan una difícil tarea.

En última instancia, creemos que los encargados de dictar políticas podrán brindar el respaldo necesario para reducir los riesgos a la baja y ayudar a encaminar la economía internacional hacia un crecimiento más sostenible.

Fuera de Estados Unidos, el panorama es menos claro. Las acciones no estadounidenses han tenido dificultades para mantenerse dentro de un rango, lo que refleja tanto la debilidad de la zona euro como los niveles deslucidos de crecimiento en los mercados emergentes. Las acciones europeas pueden estar listas para repuntar, especialmente si el BCE brinda un respaldo de políticas más agresivo. Un área que estamos observando cuidadosamente son los mercados emergentes, y las acciones de estos mercados parecen estar en una posición de ascenso una vez que veamos mejoras en el crecimiento económico.

En general, consideramos la combinación de crecimiento por debajo de la tendencia y una política monetaria muy flexible en la mayoría de las partes del mundo como un escenario positivo para las acciones. A pesar de los riesgos bien conocidos, creemos que conviene a los inversionistas seguir una estrategia de “exposición positiva” moderada como la alternativa más razonable.