Todo lo que debe saber sobre las tarjetas amparadas

Stephanny Pérez - sperez@larepublica.com.co

Con el fin de brindarle un respaldo a un familiar o amigo, las entidades financieras han desarrollado la tarjeta de crédito amparada, una opción que ha contribuido a que al sistema financiero ingresen jóvenes y personas que nunca han obtenido un producto de crédito.

Aunque estos plásticos no siempre tienen los mismo beneficios de la tarjeta titular, es importante conocer las ventajas que tiene contar con este servicio para poder subsidiar los costos de alguna persona a la cual está a cargo y a quien quiere cobijar con este servicio.

El beneficio principal es que, por lo general, no hay una cuota de cobro en las operaciones del producto amparado y solo se cobra a la tarjeta principal.

Según los expertos, este tipo de productos bancarios son base para la educación financiera, ya que es un primer contacto con las deudas crediticias, en las que se puede inculcar el control de los gastos y manejo del crédito.

Los trámites que se emplean para consolidar las obligaciones y derechos de la tarjeta amparada, en la mayoría de las ocasiones, suelen ser muy sencillos, ya que no requieren de declaración de ingresos de quien recibirá el producto.

Sin embargo, como es el caso de Davivienda, para que se acepte este convenio solicitan fotocopias del documento de identidad del nuevo usuario y algunas cartas que demuestran la labor que desempeña. Claro está, que la mayor parte de los soportes, sí deben ser presentados por el usuario de la cuenta titular.

Una de las desventajas que presenta estos productos, es lo relacionado con el cupo que manejan estos plásticos amparados.

De acuerdo con la analista profesional y economista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Catalina Iregui, hay un tope máximo para estos productos, que consiste en otorgarle al amparado, el 50% del cupo del principal. Sobre la caducidad de esta tarjeta de crédito, Iregui, considera que, como los plásticos habituales, la vigencia de este producto podría estar entre los 3 y 5 años, aunque esto depende del banco. “Se puede dejar de ser ampara cuando se soporten ingresos. Cumplidos los requisitos se informa al establecimiento para ser excluido del amparo, para que no recaiga la responsabilidad a la tarjeta de cual se desprendió”, dice la economista.

No olvide que hasta que no suceda lo anterior, el titular es el responsable.

La importancia de contar con una historia crediticia
En la mayoría de las ocasiones las tarjetas amparadas funcionan como un proyecto educativo y también como una forma de responder por una obligación. Es así como los jóvenes reciben una primera tarjeta por parte de sus padres, bajo estas condiciones. Sin embargo, cuando ya el usuario amparado tenga forma de demostrar unos ingresos independientes, se recomienda asistir a la entidad y solicitar una nueva tarjeta, dado que no existirá historia crediticia, hasta que se cree una cuenta cuyo titular esté bajo a su respectivo nombre.

La opinión

Catalina Iregui
Analista profesional y economista de la U. Tadeo

“Normalmente, a las tarjetas amparadas no se les realiza cobro por cuotas de manejo y no se requiere de experiencia crediticia”.