Y ahora…¿quién podrá frenar la caída del dólar?

No es posible asegurar con certeza si los esfuerzos realizados por el Banco Central serán suficientes para detener la caída del dólar.

Sin embargo, es oportuno mencionar que de hacerlo, probablemente dichos efectos no tendrán una permanencia en el largo plazo justo porque ahora los inversionistas extranjeros se muestran optimistas frente a hechos como: que Grecia haya logrado el acuerdo que le permitirá evitar una moratoria, la Eurozona empieza a mostrar signos de recuperación, Estados Unidos mejora cada vez más su dinámica de crecimiento y el mercado laboral de dicho país avanza así como lo hace el de sector de la vivienda.

Algunos académicos afirman que la eficacia de las intervenciones depende del objetivo que tenga el Banco Central (controlar el nivel o la volatilidad), de la credibilidad de la institución y la de la eficiencia del mercado cambiario. Así, de acuerdo con el peso relativo de cada una de estas variables se verá el efecto de esta intervención.

Actualmente, Colombia cuenta con un régimen cambiario flotante en el que la tasa de cambio es determinada por los agentes en el mercado. No obstante, el Banco de la República en desarrollo del ejercicio de su política cambiaria, puede intervenir cuando muestra comportamientos que en el corto plazo no permiten a los agentes adecuarse rápidamente a los nuevos escenarios de precio y asumen, en general, grandes pérdidas que afectan su viabilidad a largo plazo.

El Banco Central cuenta con tres modalidades de intervención. La primera, mediante el esquema de subasta holandesa de opciones para la acumulación o desacumulación de reservas internacionales. La segunda funciona mediante subastas holandesas de opciones para el control de volatilidad y la última, mediante intervenciones discrecionales para el aumento o disminución del monto de reservas internacionales. Esta última se determinó el pasado 3 de febrero, cuando la Junta Directiva del Banco de la República decidió incrementar el monto de reservas internacionales a través de compras discrecionales de dólares por un monto diario de US$20 millones en un periodo de tiempo no inferior a tres meses.

Históricamente el Banco de la República ha realizado diferentes intervenciones de compra de divisas con diferentes objetivos y es la acumulación de reservas la más importante dado que, en general, las tendencias bajistas en tasas de cambio afectan los ingresos de los exportadores y de manera indirecta, la generación de empleo en la economía.

Desde 2008 hasta la fecha, el Banco de la República ha llevado a cabo cinco intervenciones incluyendo la iniciada el pasado 6 de febrero. Lo que viene pasando es que el efecto el efecto de dichas intervenciones desaparece al poco tiempo y en general, los periodos de apreciación del peso tienden a ser más prolongados, que los de corrección. Por ejemplo, en la segunda intervención (del 3 de marzo al 30 de junio de 2010) el dólar ganó terreno frente al peso durante los dos primeros meses alcanzando una cotización de $2.023. No obstante, faltando un mes para la finalización de la compra de divisas, el dólar retrocedió nuevamente llegando a un precio de cierre de $1,889.5 inferior a $1,895 que registró el día previo al inicio de la intervención.

En la semana que finalizó el 10 de febrero el dólar registró un nivel de apertura en $1,793, $9.25 por encima del cierre del viernes ($1,784) de la semana pasada, empezando a generar los efectos propios de la intervención. No obstante el precio de cierre de ese día fue inferior al precio de apertura, lo que indica la fuerte resistencia de la moneda local a cambiar la tendencia.

Con este escenario, esperamos que, de generarse una corrección en la tendencia natural de apreciación del peso, la tasa de cambio avance hasta niveles cercanos a los $1.870. No obstante, esperamos que el dólar retome los niveles previos a la intervención y de acuerdo con nuestras expectativas cierre en $1.750.