A 18 años de la crisis financiera: la quiebra de Lehman Brothers y la venta de Merrill Lynch
martes, 15 de septiembre de 2026
Apenas una semana antes, el Gobierno de EE.UU. había lanzado un plan de rescate para Fannie Mae y Freddie Mac, inyectando miles de millones de dólares para evitar su colapso en medio de la crisis de las hipotecas subprime
Ya han pasado 18 años desde una de las mayores crisis financieras y económicas en la historia de Wall Street. El lunes 15 de septiembre de 2008, la prensa reportaba cómo el sistema financiero estadounidense estaba sacudido hasta “sus cimientos”, luego de que Lehman Brothers Holdings Inc. abriera la puerta a una liquidación y Merrill Lynch & Co. acordara ser vendida a Bank of America Corp.
The Wall Street Journal, uno de los diarios más influyentes de la economía mundial, titulaba: “Crisis en Wall Street: Lehman Brothers se tambalea, Merrill Lynch es vendida y AIG busca recaudar efectivo”.
Fue un verdadero lunes negro para las bolsas del mundo, en especial para Wall Street. El colapso del sistema financiero estadounidense parecía inminente. Apenas una semana antes, el Gobierno de EE.UU. había lanzado un plan de rescate para Fannie Mae y Freddie Mac, inyectando miles de millones de dólares para evitar su colapso en medio de la crisis de las hipotecas subprime que golpeaba ese año.
Meses antes, el Gobierno ya había liderado la venta de Bear Stearns Cos. a JPMorgan Chase & Co., en marzo de ese año. Sin embargo, frente a Lehman Brothers, la postura fue mucho más dura y rígida. “Se negó a proporcionar garantías financieras a los posibles compradores”, reportó WSJ ese lunes.
“Sin ese apoyo, Barclays PLC y Bank of America, los dos compradores más interesados, se retiraron. El domingo por la noche, Bank of America cerró un acuerdo para comprar Merrill Lynch mediante un intercambio de acciones por US$29 por acción, lo que representaba US$50.000 millones. Lehman estaba preparando una posible solicitud de quiebra que permitiría a la mayoría de sus subsidiarias continuar operando durante el proceso de liquidación de la empresa”, escribieron Carrick Mollenkamp, Susanne Craig, Serena Ng y Aaron Lucchetti, periodistas del WSJ.
El día anterior, el domingo 14 de septiembre de 2008, 10 importantes bancos comerciales y de inversión anunciaron que reunirían US$70.000 millones de sus propios fondos para crear una línea de crédito. Entre esas instituciones estaban Citigroup Inc., Credit Suisse Group y Deutsche Bank AG, quienes podrían recurrir a este fondo para afrontar la crisis. Los bancos también manifestaron su compromiso mutuo de mitigar la volatilidad del mercado.
"A medida que se extendía la preocupación en Wall Street sobre la posible desaparición de Lehman Brothers, las firmas de corretaje, los fondos de cobertura y otros operadores se apresuraron a desvincularse de sus operaciones con Lehman. Cuando las esperanzas de una posible venta se desvanecieron, un tranquilo domingo en Wall Street se convirtió en una auténtica locura. Ejecutivos y operadores se apresuraron a sus oficinas o utilizaron sus teléfonos para liquidar los contratos pendientes con Lehman y evaluar su exposición total", reportó el WSJ.
A esas alturas de la jornada, ya se conocía que Merrill Lynch, cuyo grupo de corredores de bolsa era conocido como la “manada atronadora”, había iniciado conversaciones con Bank of America, que contaba con sucursales bancarias minoristas de costa a costa y desde hacía tiempo codiciaba a Merrill Lynch. “Ejecutivos de Wall Street afirmaron que la Reserva Federal podría haber estado involucrada en la orquestación de la venta, considerando que era ‘mejor salvar al paciente relativamente sano que al moribundo’, según declaró un abogado que participó en las negociaciones”, explicó el diario neoyorquino.
No era una noticia menor. Lehman era una firma con 158 años de historia, que comenzó como una correduría de algodón en Alabama, mientras que Merrill Lynch, con su característico logotipo del toro, había sido uno de los pilares de Wall Street durante gran parte del siglo pasado.
“Con la desaparición de Bear Stearns, tres de las cinco principales firmas de corretaje independientes de Wall Street podrían desaparecer, quedando solo Goldman Sachs Group Inc. y Morgan Stanley”, se lee en el diario.
Impacto en el sistema bancario
La decisión de las autoridades estadounidenses de no otorgar garantías estatales para facilitar la compra de Lehman Brothers por parte de competidores privados marcó un punto de quiebre en la gestión de la crisis. A diferencia de las intervenciones previas ejecutadas en Bear Stearns y en las agencias hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, la entrada de Lehman en proceso de liquidación, con un pasivo acumulado de US$613.000 millones, expuso la fragilidad del riesgo sistémico. La incertidumbre sobre la exposición cruzada entre entidades financieras llevó a la paralización inmediata del crédito interbancario a nivel mundial.
Ante la inminencia de un colapso generalizado, diez de los mayores bancos comerciales y de inversión constituyeron un fondo de liquidación conjunto por US$70.000 millones en un intento por estabilizar la volatilidad operativa. En paralelo, Merrill Lynch aceptó una oferta de compra por US$50.000 millones para evitar un desenlace similar al de Lehman. Pocos días después, el gobierno federal debió implementar un rescate de US$85.000 millones para la aseguradora AIG y solicitar al Congreso la aprobación del Programa de Traspaso de Activos Problemáticos por US$700.000 millones.
El impacto de este episodio alteró la estructura de la banca de inversión independiente en Estados Unidos, al obligar a los supervivientes Goldman Sachs y Morgan Stanley a transformarse en sociedades holding bancarias sujetas a mayor regulación. Las consecuencias macroeconómicas se tradujeron en una recesión global, incrementos en el desempleo y el endurecimiento de los marcos normativos sobre los requerimientos de capital institucional mediante la promulgación de la Ley Dodd-Frank en los años posteriores.
Aquel viernes 12 de septiembre de 2008, las autoridades financieras convocaron a los principales ejecutivos bancarios a la FED de Nueva York con la advertencia de que no habrá fondos públicos para Lehman Brothers, iniciando una carrera contra el tiempo que se complicó el sábado 13 tras la negativa estatal a dar garantías; esto provocó que el domingo 14 Barclays abandonara las negociaciones, Bank of America desviara su atención para comprar Merrill Lynch por US$50.000 millones y diez bancos crearan un fondo de emergencia de US$70.000 millones, sellando el destino de Lehman, que formalizó el lunes 15 la mayor bancarrota en la historia de EE.UU. con US$613.000 millones en deuda.