Academia y pragmatismo: diálogo necesario en América Latina

Luis Fernando Vargas Alzate

La semana anterior se desarrolló en Brasilia el primer seminario de estudiantes y profesores de posgrado en Relaciones Internacionales (RI), de la Asociación Brasileña de Relaciones Internacionales (ABRI). A dicho evento fueron invitados representantes de las diferentes asociaciones creadas en torno a la disciplina internacionalista en el ámbito latinoamericano, con objeto de discutir la viabilidad de una federación que aglutine a profesionales, estudiosos e interesados en esta área académica. Lo particular del encuentro fue la inevitable fusión entre el desarrollo práctico del ámbito internacional a nivel regional y los avances que en materia académica se han alcanzado en cada nación.

La ABRI extendió invitación directa a representantes de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI), el Consejo Federal de Estudios Internacionales de Argentina (COFEI), la Red Colombiana de Relaciones Internacionales (Redintercol) y la Asociación Chilena de Especialistas Internacionales (ACHEI), para poner en el debate público los logros obtenidos en América Latina, tanto en el ámbito práctico como disciplinar. El balance final del ejercicio ha de considerarse satisfactorio en la medida que se supo articular lo ofrecido por cada caso. Si bien México tiene un desarrollo notable en este tipo de ejercicio, los demás latinoamericanos aceptaron aprovechar dicha situación y servirse de un diálogo ampliado para el logro de sus objetivos.

Los más recientes cambios evidencian que América Latina empezó una nueva era en el siglo XXI, en la cual cada una de sus unidades políticas necesita actuar sin interponerse a lo que el conjunto busca en la interacción global: protagonismo en todos los frentes. En ello se logró convergencia desde las perspectivas expuestas por parte de los representantes de México, Brasil, Chile, Colombia y Argentina. Clara muestra son movimientos prácticos como la concreción de Unasur, el establecimiento de la Celac, la participación de Colombia y Guatemala en el Consejo de Seguridad de la ONU, el rol protagónico de Chile y Brasil en múltiples escenarios internacionales en los cuales se habla de los intereses de y para la región, entre otros.

Ante este interesante panorama, y estando muy a tono con las circunstancias que hacen pensar en América Latina como la segunda región más promisoria, en términos económicos -luego de Asia Pacífico-, los dirigentes de las asociaciones de profesionales y académicos de RI determinaron la formalización de lazos que conduzcan a un diálogo más fluido a largo y ancho del territorio. Próximamente, en Puebla (México), y en el marco del XXVI Congreso Anual de la AMEI, se trabajará en la formalización y acta constitutiva de la Federación Latinoamericana de Estudios Internacionales (FLAEI).

Todo lo que se menciona hasta ahora debe comprenderse como la real toma de conciencia de un importante sector de la sociedad civil latinoamericana sobre los retos regionales y sus implicaciones. La concreción de la FLAEI como nodo del pensamiento internacionalista tiene que articularse con los avances políticos, económicos y socio-culturales que en esta parte del mundo suceden. Por ello, el diálogo no debe prosperar exclusivamente entre unidades académicas, sino que debe ir más al fondo de la interacción. Los gobiernos, unidades políticas y actores activos de la sociedad civil deberán aprovechar esta puerta que se abre para el desarrollo y consolidación del accionar internacional latinoamericano.

De la misma manera, los lazos ya conocidos entre el sector gubernamental y quienes han dedicado sus años al estudio de las RI empiezan a vislumbrar una opción diferente a lo que tradicionalmente se ha vivido en esta zona del mundo.

En América Latina debe ocurrir ahora lo mismo que sucedió en América del Norte y Europa el siglo anterior, donde la política exterior se construyó con hojas de ruta claramente establecidas. Con el inicio de actividades de la FLAEI, puede indicarse que la región continúa apuntándole a procesos reales de desarrollo que, bien administrados, facilitarán los resultados planificados en materia política, económica y social.

TEMAS


América Latina