Accionistas de grandes petroleras quieren más que sólo ganancias

Reuters

Las grandes petroleras recibieron una paliza durante casi tres años

Bloomberg

Los inversores de las grandes petroleras recibieron una paliza durante casi tres años en tanto el precio del petróleo tocó los niveles más bajos en décadas. Ahora quieren un resarcimiento.

Están dispuestos a castigar a las empresas que no cumplen con sus estándares de calidad, y estos son tremendamente altos. Su lista de ideales comprende: retornos inmediatos, disciplina en los gastos y, al mismo tiempo, más producción. Las siguientes son tres grandes conclusiones de un período de anuncios de ganancias con altibajos, en el que las demandas a las grandes petroleras quedaron de manifiesto.

Las ganancias no bastan

Las compañías más grandes del mundo, de Royal Dutch Shell Plc a Chevron Corp., están empezando a generar ganancias como si el barril de petróleo estuviera otra vez a US$100. Han eliminado gran parte de lo superfluo acumulado durante las épocas emocionantes del petróleo cuando competían entre sí para construir megaproyectos de híper-ingeniería.

Pero eso ya no les basta a los inversores. En su mayor parte, lo que les importa ahora es el efectivo.

Los inversores buscan gratificación inmediata después de haber soportado la caída del precio del petróleo. Además, ya no están convencidos de que las compañías puedan seguir manteniendo cerradas sus arcas ahora que el crudo se está recuperando.

“La comunidad de inversión aún no está segura de que vayamos a manejar estos precios más altos con disciplina”, dijo la semana pasada el máximo responsable de BP Plc Bob Dudley en una conferencia. Un historial más largo de comportamiento prudente es más importante.

No se recompensa la cautela

Dudley y su par de Shell, Ben van Beurden, están entre los jefes de petroleras que han prometido mantener una disciplina de costos conquistada con esfuerzo. Los inversores deberían estar contentos, ¿verdad? No necesariamente.

Los accionistas piensan que los problemas de flujo de caja de Shell probablemente afecten algo que aman: las recompras. La directora de finanzas Jessica Uhl recibió una andanada de preguntas de analistas y periodistas sobre el cronograma del programa de recompra de acciones de US$25.000 millones. Antes la deuda era la preocupación primordial de los inversores luego de que Shell adquiriera BG Group Plc por US$50.000 millones en 2016.

Demanda de más petróleo

Si la demora en las recompras enoja a los inversores, la falta de cumplimiento de las estimaciones de ganancias los pone furiosos. Basta con preguntárselo a Exxon Mobil Corp.

La petrolera que cotiza en bolsa más grande del mundo informó que, si bien aumentó sus ganancias, no alcanzó los pronósticos. Incluso quedó por debajo de las estimaciones en producción, ya que tuvo la primera cifra de barriles diarios inferior a 4 millones para esa época del año desde que Bill Clinton era presidente.

El resultado en parte es consecuencia de una mala apuesta. La empresa invirtió mucho en explorar en Rusia, para luego archivar todos sus planes cuando el país se vio afectado por las sanciones estadounidenses tras la anexión de Crimea. Exxon respondió a la preocupación de los inversores diciendo este año que aumentará el gasto para producir más barriles de petróleo.

Sin embargo, eso tampoco aprueba el examen. Sus acciones cayeron en los tres días de operaciones que siguieron a su informe sobre las ganancias del primer trimestre. La compañía perdió unos US$53.000 millones de valor de mercado desde que publicó resultados decepcionantes para el cuarto trimestre hace tres meses.

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