América Latina lidera movimiento de capitales en mercados emergentes
jueves, 14 de mayo de 2026
La región recibió cerca de US$17.500 millones en flujos de cartera durante abril. De ese total, US$13.300 millones llegaron a deuda y US$4.300 millones a acciones
Después de semanas de tensión global por la guerra en Medio Oriente y el temor de una desaceleración económica, los inversionistas internacionales comenzaron a regresar a los mercados emergentes. Y América Latina terminó siendo una de las regiones más beneficiadas por ese movimiento de capitales.
Según el más reciente informe del Institute of International Finance, IIF, los flujos de inversión hacia economías emergentes alcanzaron US$58.300 millones en abril, luego de que en marzo se registraran fuertes salidas por US$66.200 millones debido al pánico generado por el conflicto geopolítico y la incertidumbre financiera internacional.
La recuperación estuvo impulsada principalmente por la deuda. De los US$58.300 millones que ingresaron a mercados emergentes en abril, cerca de US$51.900 millones fueron destinados a bonos y otros instrumentos de renta fija, mientras que las acciones apenas captaron US$6.400 millones.
Dentro de ese regreso de capitales, América Latina se destacó especialmente. La región recibió US$17.500 millones en flujos de cartera durante abril. De ese total, US$13.300 millones llegaron a deuda y US$4.300 millones a acciones.
La diferencia frente al año pasado es grande. En lo corrido de 2026, América Latina acumula entradas por US$60.700 millones, muy por encima de los US$17.500 millones registrados en el mismo periodo de 2025. Esto muestra que el interés de los inversionistas por la región ha aumentado con fuerza.
El IIF explica que América Latina se está beneficiando de varios factores al mismo tiempo. Uno de ellos es que muchos países de la región todavía ofrecen tasas de interés altas, lo que permite obtener mayores rendimientos para quienes compran deuda latinoamericana.
Además, la región tiene una fuerte exposición a materias primas como petróleo, cobre y alimentos, sectores que siguen siendo estratégicos en medio de la volatilidad global. A esto se suma que varios países latinoamericanos han sufrido un impacto menor frente al choque energético internacional comparado con otras regiones.
Jonathan Fortun, economista senior del IIF, aseguró que la recuperación observada en abril estuvo claramente liderada por la deuda y no por un regreso total del apetito por riesgo. En otras palabras, los inversionistas están regresando, pero todavía prefieren activos considerados relativamente más seguros.
El informe también muestra una diferencia entre China y el resto de mercados emergentes. Mientras la deuda china acumula salidas por US$16.700 millones en el año, los mercados emergentes excluyendo China registran entradas por US$108.900 millones.
Eso significa que muchos inversionistas están retirando dinero de China y buscando oportunidades en otros países emergentes, entre ellos varias economías latinoamericanas.
Aunque Asia emergente logró captar US$25.200 millones en abril, el deterioro en los mercados accionarios sigue siendo importante. Las acciones emergentes acumulan salidas por US$88.500 millones en lo corrido de 2026.
La mejora también se reflejó en el mercado de emisiones de deuda. La emisión soberana emergente pasó de apenas US$3.100 millones en marzo a US$24.700 millones en abril, mientras que la emisión corporativa aumentó de US$19.000 millones a US$37.000 millones. Esto quiere decir que gobiernos y empresas volvieron a encontrar inversionistas dispuestos a prestarles dinero en los mercados internacionales.
La economía global sigue bajo presión
El IIF advierte que el rebote financiero no significa que la economía mundial ya esté completamente estable. El organismo considera que el alivio en los mercados llegó más rápido que la recuperación económica real. Los altos precios de la energía, el aumento en costos de transporte, la inflación y las tasas de interés elevadas en Estados Unidos siguen representando riesgos importantes para muchas economías emergentes. Además, varios países importadores de energía continúan enfrentando mayores costos de combustible, mientras las empresas operan con insumos más caros.