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Ángel Escribano ha dejado la presidencia ejecutiva de Indra en una decisión "meditada"

Expansión
RIPE:

Ha anunciado su decisión tras un consejo de administración extraordinario. Asegura que es una decisión "profundamente meditada"

Expansión - Madrid

Ángel Escribano ha dejado esta tarde la presidencia ejecutiva de Indra, poniendo fin, de esta forma a la polémica existente con Moncloa, que, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), que es el principal accionistas de Indra, con 28% del capital, ha intentado forzar su salida en las últimas semanas.

En una carta adjunta al hecho relevante enviado a la Cnmv, Escribano asegura que se trata de una decisión "meditada".

"Estos días me han permitido ordenar mis pensamientos, valorar con serenidad esta etapa y sentirme orgulloso y agradecido por todo lo que hemos logrado juntos como equipo", afirma en el documento.

El directivo había convocado una reunión extraordinaria del consejo de administración de la compañía española de tecnología y Defensa, en la que ha presentado su dimisión.

Escribano, que fue nombrado presidente ejecutivo de Indra a finales de enero del año pasado, da así un paso a un lado en una disputa abierta con Moncloa, a través de Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos y G20 del Gabinete de Presidencia del Gobierno, y con Belén Gualda, presidenta de Sepì.

El conflicto se ha endurecido por el conflicto de interés en la operación de compra de Indra a Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) al ser a la vez presidente de Indra y dueño, junto con su hermano Javier de EM&E y también del 14,3% de Indra.

Escribano llegó a la presidencia de Indra el 19 de enero de 2025 tras un movimiento auspiciado por el Gobierno y ejecutado por Manuel de la Rocha, el director de la Oficina de Asuntos Económicos del Ejecutivo, que forzó la dimisión de José María Álvarez-Pallete como presidente de Telefónica y llevó al anterior presidente de Indra, Marc Murtra, a convertirse en el primer espada de la teleco.

Durante su mandato al frente de la compañía, Escribano ha centrado sus esfuerzos en convertir a Indra en el campeón nacional de la Defensa,con el foco puesto en ganar capacidades y perímetro para dar respuesta rápida a la avalancha de pedidos militares que se prevén.

A los pocos días de su llegada, el 31 de enero de 2025, se concretó la compra de casi 90% del Hispasat por 725 millones de euros, sobre la que pivota el proyecto en el negocio del espacio de la compañía, denominado Indra Space. También creó las divisiones Indra Land Vehicles y se tomó el control de Tess Defence para la fabricación de vehículos blindados y creó Indra Weapons and Ammunition, centrada en armamento y para la cual adquirió el negocio de drones de la española Aertec.

Sin embargo, el principal escollo con el que se topó el ímpetu industrial de Escribano fue cuando intentó fusionar Indra con su compañía familiar, EM&E, de la cual es copropietario al 50% junto con su hermano Javier Escribano, que además de presidir EM&E, también es consejero dominical en Indra. En concreto, EM&E es el segundo mayor accionista de Indra con un 14,3% del accionariado, solo por detrás del Gobierno, que tiene el 28% a través de la Sepi.

Hace casi un año, el 25 de abril de 2025, Expansión adelantó la intención de Indra de fusionarse con EM&E, una operación que conllevaba un evidente conflicto de interés.

Si bien en un principio parecía que la Sepi comulgaba con la idea de crear un gigante de la Defensa con la combinación de ambas compañías, a comienzos de este año al Gobierno empezaron a entrarle dudas sobre la operación, planteada como una fusión por absorción.

En el marco de ese movimiento, una de las principales cuestiones tenía que ver con la valoración de EM&E, dado que en función de ello la compañía familiar de los Escribano podría superar la participación del Estado en Indra, aunque los hermanos siempre dijeron que no querían tener más acciones que Sepi.

A medida que fueron avanzando los procesos de consultoría de la operación, al Gobierno empezó a no parecerle tan buena idea el movimiento, dado que podría suponer la pérdida del control de la misma.

En este contexto, el Ejecutivo empezó a maniobrar para intentar apartar a Escribano de la presidencia de Indra a fin de terminar con el conflicto de interés.

Sin embargo, la respuesta de EM&E, después de largas reuniones entre Escribano y De la Rocha, fue la de retirar su interés en la operación, lo cual ponía fin al conflicto de interés, pero Ángel Escribano no renunció en ese momento a la presidencia de Indra, dejando la pelota en el tejado de Moncloa.

Sin embargo, la presión que existía en torno a Indra y a la figura de Ángel Escribano han acabado por dinamitar tanto la operación como la permanencia Ángel Escribano en la presidencia de Indra.

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