Así queda Sudamérica tras la victoria del ultraderechista José Antonio Kast en Chile
domingo, 14 de diciembre de 2025
Con el triunfo del líder conservador chileno, el Cono Sur suma un nuevo gobierno alineado con posturas de orden público, control migratorio y apertura comercial
La victoria de José Antonio Kast en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Chile reconfigura el mapa político de Sudamérica y refuerza el avance de gobiernos de derecha y centroderecha en la región, en un escenario marcado por una creciente polarización ideológica entre el norte y el sur del continente.
Con el triunfo del líder conservador chileno, el Cono Sur suma un nuevo gobierno alineado con posturas de orden público, control migratorio y apertura comercial, lo que fortalece el bloque de países gobernados por sectores de derecha, en contraste con naciones donde predominan administraciones de izquierda o progresistas.
La reacción internacional no se hizo esperar. El Departamento de Estado de Estados Unidos felicitó oficialmente a Kast por su elección como presidente de Chile, a través de un comunicado en el que destacó su expectativa de avanzar en “prioridades compartidas”, entre ellas el fortalecimiento de la seguridad pública, el combate a la inmigración ilegal y la revitalización de la relación comercial bilateral. Washington manifestó además su disposición a trabajar estrechamente con la nueva administración chilena para profundizar la cooperación y promover la prosperidad regional.
En Sudamérica, uno de los primeros mandatarios en pronunciarse fue el presidente de Paraguay, Santiago Peña, quien felicitó a Kast y resaltó la “ejemplar jornada democrática” vivida en Chile. A través de un mensaje publicado en la red social X, el gobernante paraguayo expresó su confianza en que ambos países trabajarán de manera conjunta para fortalecer la amistad y la cooperación bilateral.
El resultado electoral chileno es leído por analistas como una señal de giro político en la región, particularmente en el sur del continente, donde se consolida un eje de gobiernos con discursos más duros en materia de seguridad, migración y política económica. Al mismo tiempo, este nuevo equilibrio plantea desafíos para la integración regional y anticipa un periodo de mayor debate ideológico en los foros sudamericanos.
La llegada de Kast a La Moneda no solo redefine el rumbo interno de Chile, sino que también impacta el tablero geopolítico regional, en momentos en que Sudamérica atraviesa un ciclo de alta fragmentación política y reacomodo de alianzas.