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Así va la carrera demócrata por ganar la Casa Blanca y sus principales candidatos

Michael Bloomberg/ Reuters

El millonario Michael Bloomberg ha irrumpido en la carrera electoral para intentar clarificar una batalla que se presenta incierta

Expansión - Madrid

Hace apenas unas semanas que anunció su candidatura oficial a la Casa Blanca y ya se ha situado en la quinta posición como favorito en las primarias demócratas. Las opciones de Michael Bloomberg (Boston, 1942) a la presidencia de Estados Unidos comienzan a tomar forma, aunque el camino hasta el 3 de noviembre de 2020, cuando los ciudadanos sellarán el destino del país para los siguientes cuatro años, es aún tortuoso.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Joe Biden, Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Pete Buttigieg y Andrew Yang.

Bloomberg juega a lo grande. Para un empresario que maneja una fortuna de 56.000 millones de dólares (50.300 millones de euros), los enemigos a batir no son los candidatos que también compiten en las primarias demócratas, sino el actual presidente Donald Trump, del que dice que "representa una amenaza existencial para nuestro país y nuestros valores".

Discurso
Pese a la distancia que le separa del actual mandatario, Bloomberg y Trump tienen muchas cosas en común. El magnate de los medios ya ha empezado a hablar en el idioma que llevó a la victoria a Trump en 2016, a través de un discurso en el que destaca su capacidad como gestor gracias a su experiencia como alcalde en Nueva York y sus habilidades para generar empleo. Ambos comparten también una ideología independiente, pese a militar circunstancialmente en partidos opuestos, y su campaña es totalmente personalista. Tanto Bloomberg como Trump llevaban años amagando con dar el paso hacia la Casa Blanca antes de lanzar su candidatura oficial y ambos han centrado su carrera en la empresa privada.

Tal vez la batalla final se centre en unos meses en estos dos empresarios septuagenarios, pero Bloomberg debería antes ganar las primarias, donde una consolidada y virtualmente victoriosa Hillary Clinton casi las pierde hace tres años a manos de políticos emergentes como el candidato socialdemócrata Bernie Sanders.

La favorable posición de Sanders en las encuestas, donde es el segundo favorito, y de Elizabeth Warren, tercera, subrayan que los votantes demócratas han comenzado a virar hacia la izquierda, aunque en este partido se incluyen también millones de moderados que son los que Bloomberg intenta captar.

Precisamente, su candidatura se ha visto refrendada por el temor a las revolucionarias propuestas de Sanders y Warren, que planean gravar con nuevos impuestos a los millonarios y trocear los gigantes tecnológicos, entre otras ideas inéditas en el paraíso del capitalismo y del libre mercado.

Así Bloomberg se enfrenta al actual gran favorito: el moderado Joe Biden, vicepresidente con Barack Obama y que goza de gran reputación. Cuando las primarias den el pistoletazo de salida, con el causus de Iowa en febrero del año que viene, comenzará a desvelarse si los demócratas siguen optando por la cautela o si consideran que es tiempo de políticas más radicales.

El supermartes de marzo, cuando se celebran primarias en 16 estados como California y Texas, será una cita clave, y donde Bloomberg entrará en escena con una campaña autofinanciada que servirá para calibrar el equilibio de poderes. La contienda culminará en junio, un mes antes de que la convención nacional demócrata de Milwaukee designe al candidato oficial que se enfrentará a Trump.

Los principales candidatos

Joe Biden, el consolidado (27,4% Opciones a ganar las primarias demócratas)

Como vicepresidente de la Administración de Barack Obama, es un candidato muy ligado al sistema, pero también uno de los que más confianza transmiten. En su contra juegan los negocios de su hijo Hunter en Ucrania que han propiciado el impeachment contra Trump.

Bernie Sanders, el socialdemócrata (19,3%)

Se lo puso muy difícil a Hillary Clinton en las primarias de 2016 y sus seguidores creen que ha llegado el momento de que la Casa Blanca dé paso a un candidato socialdemócrata. De ideología y convicciones firmes, atrae a los más jóvenes.

Elizabeth Warren, la radical (16,4%)

Para aquéllos que consideran que Estados Unidos necesita un giro radical, es la candidata perfecta. Es una política veterana e hiperactiva que ya ha planteado decenas de propuestas, algunas tan contundentes como trocear los grandes grupos tecnológicos.

Pete Buttigieg, el más joven (9,4%)

Si ganara las elecciones, el demócrata de 37 años se convertiría en el presidente más joven de la historia de Estados Unidos. Es graduado por Harvard y sirvió en Afganistán, lo que supone otra de sus fortalezas.

Andrew Yang, el emprendedor (3,3%)

De origen chino, es un abogado, filántropo y millonario emprendedor de ideas populistas, como la que plantea pagar 1.000 dólares mensuales a cada ciudadano si gana las elecciones, en respuesta a la automatización de los puestos de trabajo.

El empresario de los medios frente al magnate inmobiliario

Después de años calibrando sus opciones, Michael Bloomberg (con un 5,1% de opciones de ganar las primarias demócratas) ha decidido que éste es el mejor momento para cumplir con sus máximas ambiciones políticas. La falta de un candidato claro, la posibilidad de derrotar a Trump con su propio lenguaje y las ideas radicales de los políticos demócratas en ascenso han impulsado la candidatura del millonario de 77 años a la Casa Blanca. Como político, Bloomberg ha militado también entre los republicanos, lo que subraya su visión de independiente. A su favor juega una visión progresista y su experiencia como alcalde de Nueva York, puesto que mantuvo entre 2002 y 2013. Además, Bloomberg financiará su propia campaña, lo que le da mayor margen de maniobra. El empresario también presenta debilidades, como su edad, y las suspicacias que genera su condición de multimillonario.

La falta de un rival claro y el buen momento de la economía estadounidense llevan a considerar al actual presidente, Donald Trump, como el virtual ganador de las elecciones de 2020 (43% de apoyo a su mandato). Sin embargo, sus opciones no está tan claras. En primer lugar, el magnate ganó hace tres años por la mínima y, en parte, por la abstención de muchos demócratas. Por otra, su popularidad nunca ha superado el 50%, porcentaje que podría ir a la baja después de que el impeachment (enjuiciamiento político) haya llegado hasta el Senado. La suerte ha sonreído últimamente a Trump, que se ha apuntado triunfos como el nuevo acuerdo comercial con sus socios de América del Norte apoyado por los demócratas, pero aún queda un largo trecho (y probablemente muchos escándalos) hasta las elecciones de noviembre. El Partido, de momento, le respalda.

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