Bancos centrales del mundo se preparan para inyectar liquidez tras las elecciones en Grecia

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Varios países comienzan a tomar medidas de resguardo para cubrir sus monedas y economías de una eventual salida griega del euro.

Desde Beijing hasta Zurich, pasando por América, los reguladores de los principales gobiernos del mundo llevarían a cabo una acción coordinada para estabilizar los mercados financieros y proteger a sus divisas y economías, evitando una contracción del crédito si el resultado de las elecciones en Grecia este domingo provoca una tormenta en los mercados de valores.

La gran preocupación es que de triunfar los partidos que quieren renegociar las condiciones del rescate heleno la nación pase directamente a la puerta de salida de la unión monetaria. Ante este escenario los bancos centrales están preparando una acción coordinada para proveer de liquidez al sistema, confirmaron varias fuentes del Grupo de los 20 a Reuters.

Aprestándose a viajar este fin de semana al resort Los Cabos, en la costa mexicana del Pacífico, donde se realizará la cumbre del G20, la canciller alemana Angela Merkel dijo que hallar una solución es una tarea desafiante, “que requiere que todas las naciones europeas adopten una unión política, paso a paso”. La mandataria rechazó las soluciones rápidas propuestas para acabar con la crisis, diciendo que su país no puede salvar a la economía mundial por sí solo y que todas las naciones debieran colaborar.

Preparativos globales

Pero el anuncio de ayer es sólo la guinda de la torta en una oleada de preparativos que se están tomando apresuradamente en todo el mundo para anticiparse al peor escenario.

El Banco Nacional de Suiza, por ejemplo, está listo para imponer controles de capitales para evitar que su moneda se aprecie. Si los inversionistas huyen hacia el franco suizo buscando refugio, el país se expone al peligro de la deflación y a ver a sus exportaciones dañadas.

La misma disyuntiva explica la respuesta que buscarían los economistas del banco central japonés, cuya principal preocupación es evitar que el yen se dispare. “Los problemas de deuda de Europa son el mayor riesgo para las economías del mundo y la japonesa”, alertó el gobernador del instituto emisor nipón, Masaaki Shirakawa. Los capitales han fluido constantemente a Japón desde el inicio de la crisis en 2009 y la moneda local se apreció a un récord en octubre. Un mayor avance provocaría nuevas intervenciones.

Por su lado, Noruega también podría sufrir una inundación de dinero caliente, por lo que evalúa recortar sus tasas de interés a un mínimo y así controlar su divisa en su reunión de política monetaria de la próxima semana, desafiando el peligro de un sobrecalentamiento.

Dinamarca enfrenta una realidad parecida y un banquero central danés admitió que el instituto emisor estaban considerando incluso la posibilidad de llevar los tipos de interés a terreno negativo.

En India se han establecido varios grupos de manejo de crisis para lidiar con el esfuerzo que representa la crisis. Esto ha sido copiado por China, donde un grupo especial trabaja en un plan de contingencia, que incluye medidas para estabilizar el yuan y sostener el crecimiento de la economía. El Banco Popular de China, además, está atento a recortar las tasas de interés y reducir los ratios de reserva de la banca para estimular el crecimiento, una opción que favorece antes que lanzar un nuevo y costoso plan de estímulo.

Hay que hacer mucho más

En EEUU, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, llamó a las autoridades europeas a “reconocer que tendrán que hacer mucho más”, agregando que “el mundo tendrá una oportunidad el lunes y el martes en México para escuchar a dónde planear seguir a continuación”.

El presidente Obama, que contactó con los principales líderes europeos las últimas semanas, planea reunirse con los líderes europeos en Los Cabos y animarlos a adoptar soluciones efectivas ante una crisis que, según él mismo dijo recientemente, “está empezando a proyectar una sombra” sobre la economía de EEUU.

Los líderes del G20 estarán acompañados por sus ministros de Finanzas, que normalmente mantienen un perfil bajo en este tipo de cumbres, pero que en esta ocasión programaron una cena de trabajo el lunes y un almuerzo el martes.

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