Bankia se desploma en la bolsa, mientras el gobierno insiste en su reestructuración

Expansión

Las acciones de Bankia, la cuarta entidad financiera de España, volvieron a desplomarse en la bolsa española al caer el 4,76 %, un día después de que Rodrigo Rato anunciase su dimisión como presidente del banco y de que el gobierno no descartara una inyección de capital público a la entidad. El Ministerio de Economía y Competitividad de España desmintió a través de un comunicado que Bankia vaya a ser intervenida por el Gobierno de Mariano Rajoy. El despacho explica que lo que se ha producido es el anuncio del ‘inminente’ cambio en la presidencia de la entidad.

'A partir de ahora, el objetivo es ejecutar un plan de saneamiento, reestructuración y mejora del gobierno corporativo que garantice su viabilidad futura', explica el texto. La incertidumbre que rodea el futuro de la entidad no ayuda a estabilizar el precio. A la sustitución de la cúpula directiva, a partir de ahora liderada por el ex número 2 de BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, se une el temor a la posible dilución que podrían suponer las ayudas públicas. Desde el Ministerio de economía matizan que Bankia no ha sido intervenida y reiteran que 'el Gobierno apoyará a la entidad, en todo lo que sea necesario, para la consecución de sus objetivos'.

Una de las posibilidades que se baraja es que el Estado se quede con el 48% del capital de la entidad -después de transformar la participación del Frob en BFA (matriz del grupo) en capital de Bankia-. Esta posibilidad diluiría a los accionistas actuales. La otra opción que está en la mesa consiste en la suscripción de bonos convertibles contingentes (CoCos) por parte del Estado.

Esto supondría una inyección de dinero que no se transformaría en acciones, a no ser que se cumplieran determinadas condiciones. No obstante, esta opción también penaliza al accionista, porque introduce un elemento de incertidumbre: si la situación empeora, no solamente va a caer la acción, sino que habrá una dilución directa por culpa de la entrada de nuevo socio. MinEconomía se impone al emisor La decisión de Economía de utilizar recursos públicos para el saneamiento de Bankia invalida el planteamiento del Banco de España, que había aprobado con salvedades los planes que le había presentado la entidad, pidiéndoles mejora en la gestión y reforzamiento del balance.

Hace apenas un mes, el regulador había concedido un aprobado 'raspado' a los planes que Bankia le había presentado para cumplir con el Real Decreto sobre Saneamiento del Sector Financiero. No se trataba de un visto bueno, ya que el Banco de España incorporó dos salvedades a su juicio final: Bankia tenía que reforzar su gestión y gobierno corporativo y, además, adoptar medidas para fortalecer su balance. El plazo concedido a Bankia para ajustar el plan caducaba el 31 de mayo, pero no hubo tiempo.

Presionado por las advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Central Europeo (BCE), el Gobierno ha dado un viraje de 180 grados en su discurso sobre la banca, y Bankia en particular: ahora sí piensa utilizar recursos públicos para sanear el sector. Esta decisión ha invalidado el planteamiento del Banco de España, ya que se han cambiado sobre la marcha las reglas con las que el regulador analizó y juzgó los planes de las entidades. Fuentes oficiales de Economía aseguran que todas las decisiones se han tomado en estricta colaboración con el Banco de España. No obstante, fuentes destacan que quien lleva las riendas es el ministro Luis de Guindos. Suya ha sido la decisión de que Rodrigo Rato dejara la presidencia de la entidad, para que el ex consejero delegado de BBVA asumiera el mando.