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Bolsas europeas caen hasta 1% mientras que Wall Street resiste el shock petrolero

Gráfico LR

El S&P 500 logró borrar las pérdidas acumuladas desde el inicio del conflicto a finales de febrero. El índice subió 1%, acercándose a los 6.900 puntos

Valentina Sánchez Forero

La volatilidad volvió a instalarse en los mercados globales. Mientras Europa cerró en terreno negativo, arrastrada por el deterioro geopolítico en Oriente Medio, Wall Street sorprendió al mostrar resiliencia, incluso frente a un salto cercano a 7% en los precios del petróleo.

El contraste es evidente. De un lado, las principales bolsas europeas en rojo; del otro, los índices estadounidenses recuperando terreno perdido en plena incertidumbre internacional.

En Europa, el ánimo inversor se enfrió tras el fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y el endurecimiento de las tensiones en el estrecho de Ormuz, una arteria clave para el comercio energético global. El índice paneuropeo Stoxx 600 retrocedió 0,2%, mientras que el DAX alemán cayó 0,3% y el Ibex 35 español lideró las pérdidas con un descenso de 1%.

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La corrección llega después de una semana previa de ganancias cercanas a 3%, lo que sugiere un ajuste de posiciones ante un escenario que vuelve a tornarse incierto. La posibilidad de represalias por parte de Teherán, sumada al bloqueo naval impulsado por Washington, reavivó los temores sobre el suministro de crudo y su impacto en la inflación global.

Sin embargo, al otro lado del Atlántico, el comportamiento fue distinto. El S&P 500 logró borrar completamente las pérdidas acumuladas desde el inicio del conflicto con Irán a finales de febrero. El índice subió alrededor de 1%, superando nuevamente los niveles previos a la guerra y acercándose a los 6.900 puntos.

El impulso provino de dos factores clave: por un lado, el anuncio de una tregua temporal entre Washington y Teherán el pasado 7 de abril; por otro, el arranque de la temporada de resultados empresariales en Estados Unidos, que ha generado expectativas positivas entre los inversionistas.

A pesar del contexto adverso, el mercado estadounidense ha mostrado una notable capacidad de adaptación. Durante el punto más crítico del conflicto, el S&P 500 llegó a caer hasta 7,8%, presionado por el fuerte repunte del crudo, que en marzo llegó a dispararse más de 50% y por el aumento de las expectativas inflacionarias.

No obstante, la rápida recuperación ha sorprendido incluso a los analistas. “Los operadores son demasiado reacios a perderse una subida como para preocuparse por lo que la está impulsando”, señaló Steve Sosnick, estratega jefe de Interactive Brokers.

El trasfondo sigue siendo delicado. El encarecimiento del petróleo, con alzas recientes cercanas a 7%, el aumento de los rendimientos de los bonos y la reducción en las expectativas de recortes de tasas configuran un entorno complejo para los mercados. Aun así, las acciones han logrado mantenerse a flote.

Paradójicamente, ni siquiera el sector energético ha capitalizado plenamente el rally del crudo. Tras liderar las ganancias durante las semanas más intensas del conflicto, estas acciones han retrocedido desde el anuncio del alto el fuego.

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