Brasil ve con pesimismo la negociación con EE.UU. y ve difícil evitar el arancel de 25%
viernes, 19 de junio de 2026
Es una percepción de que las conversaciones avanzan sin un horizonte claro, principalmente porque Estados Unidos aún no ha indicado qué puntos estarían dispuestos a negociar
Valor Económico
A pesar de las sucesivas rondas de negociación sobre los aranceles propuestos por el gobierno de Donald Trump frente a los productos brasileños, los miembros de la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva evalúan con pesimismo el progreso de las negociaciones. La expectativa, hasta la fecha, es que será poco probable que construya un acuerdo definitivo entre los dos países.
La percepción en el gobierno brasileño es que las conversaciones avanzan sin un horizonte claro, principalmente porque Estados Unidos aún no ha indicado qué puntos estarían dispuestos a negociar. Sin señales concretas de la Casa Blanca, los interlocutores evalúan que hay poco espacio para un acuerdo efectivo.
Desde los primeros contactos del grupo de trabajo creado para abordar el tema, Brasil ha presentado argumentos técnicos y datos económicos para mantener que no hay justificación para la imposición de aranceles a los productos nacionales. Sin embargo, la evaluación detrás de escena es que los elementos presentados hasta ahora no han sido suficientes para alterar la posición estadounidense.
Los miembros del gobierno informan de dificultades para identificar los caminos que permiten desbloquear las negociaciones. Hasta la fecha, la postura de los Estados Unidos se considera sin propuestas concretas que puedan servir de base para un entendimiento entre las partes.
A pesar de este escenario, el gobierno brasileño dice que continuará participando en las discusiones. Detrás de escena, los asistentes de Lula argumentan que el mantenimiento del diálogo es una obligación de gestión y también una necesidad política. En medio de la disputa de narrativas previas a las elecciones brasileñas, los interlocutores del presidente argumentan que abandonar las negociaciones daría lugar a críticas de la oposición que el gobierno ha dejado de buscar una solución al estancamiento.
El sábado 13 de junio, representantes de los dos países sostuvieron otra ronda de conversaciones sobre las tarifas. En Valor, el ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (Mdic), Márcio Elias Rosa, quien asistió a la reunión, dijo que las negociaciones continuarán. En el lado estadounidense, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, asistió.
Se espera una nueva ronda de conversaciones esta semana. La agenda continúa las conversaciones iniciadas tras la publicación del informe final de la investigación realizada por el gobierno estadounidense sobre la base de la Sección 301 de la ley comercial de los Estados Unidos. El documento sirvió de base para la propuesta de nuevos aranceles sobre los productos brasileños y abrió un período de negociaciones entre los dos países.
Ante esta situación, los miembros del gobierno valoran que, hasta el final del tercer mandato de Lula, el papel principal de los interlocutores brasileños será gestionar los desacuerdos entre los países. La lectura es que Brasil y Estados Unidos tienen diferencias estructurales, lo que requiere esfuerzos de coordinación permanente.
La preocupación también se extiende a los próximos movimientos de la Casa Blanca. Hasta el 15 de julio, los interlocutores del gobierno creen que es poco probable que se adopten nuevas medidas punitivas contra Brasil. Sin embargo, después de esa fecha, el escenario se considera impredecible.
Actualmente, los Estados Unidos siguen el proceso administrativo necesario para implementar el arancel de 25%, cuya finalización está programada para el 15 de julio, bajo la Sección 301. A partir de esa fecha, el recargo puede ser adoptado por el gobierno estadounidense, aunque no existe obligación de implementación inmediata.