Bruselas presenta su plan para gravar a tecnológicas en plena pugna fiscal con EE.UU.

Michael Nagle/Bloomberg

La estructura fiscal de multinacionales como Google, Uber o Facebook consiste en establecer una sede europea en un país con condiciones fiscales favorables

Expansión

La Comisión Europea adopta hoy una propuesta para gravar las ventas de los gigantes de la economía digital. La medida afectaría principalmente a compañías estadounidenses como Google, Facebook, Apple o Amazon y llega en plena pugna comercial y fiscal entre Washington y Bruselas.

El Ejecutivo comunitario plantea un impuesto de entre el 1% y el 5% a la facturación de toda multinacional de la economía digital con unas ventas globales de US$830 millones y de US$70 millones en la Unión Europea (UE), como adelantó la semana pasada el diario Financial Times. No obstante, recomienda que este sea del 3%, lo que, según sus cálculos, permitiría recaudar US$5.700 millones.

El objetivo sería corregir temporalmente lo que en Bruselas se considera una anomalía: que las compañías del ecosistema digital pagan un tipo efectivo del impuesto de sociedades del 9,5%, frente al 23% de las firmas tradicionales.

La estructura fiscal de multinacionales como Google, Uber o Facebook consiste en establecer una sede europea en un país con condiciones fiscales favorables y desviar ahí (legalmente) los ingresos generados en el resto de Estados Miembros. De este modo, por ejemplo, la publicidad que ingresa Google de un anunciante español no cuenta como ingreso de Google España, sino de Google Irlanda. La filial española sería comisionista y solo ingresaría una fracción de la venta.

Países como Francia, Alemania, Italia o España encabezan políticamente una campaña para que este tipo de compañías contribuyan más a las arcas públicas. Pero la propuesta de Bruselas necesita el visto bueno unánime de los 28 y está por ver que países como Luxemburgo, Holanda o Irlanda, sede europea de muchas de las compañías que se van a ver afectadas, acaben aceptando.

Sin embargo, esta medida sería solo provisional. La solución definitiva se intentaría integrar dentro de una reforma fiscal paneuropea para crear una base consolidada común para el impuesto de sociedades que recogería las peculiaridades de la economía digital.

Escalada comercial y fiscal con EE.UU.
La medida llega en plena escalada comercial y fiscal entre EEUU y la UE, después de que Donald Trump, presidente de EEUU, anunciase a principios de mes que impondría un arancel al acero y aluminio extranjeros, incluidos los que provengan de la UE. Estos aranceles entran en vigor a finales de esta semana y Bruselas ya tiene preparadas una lista de medidas para responder. Entre ellas, aranceles a US$3.800 millones a productos estadounidenses importados desde Europa.

El secretario del Tesoro americano, Steve Mnuchin, ya ha advertido contra movimientos fiscales de este tipo. “EEUU se opone firmemente a las propuestas de cualquier país de gravar a las empresas tecnológicas […] Algunas de estas compañías están entre los mayores contribuyentes a la creación de empleo y al crecimiento económico de EEUU. Imponer nuevas cargas fiscales redundantes inhibirá el crecimiento y, en último término, dañaría a trabajadores y consumidores”, aseguró Mnuchin el viernes pasado.

Pero desde la UE van a intentar mantener ambos asuntos separados. Así lo manifestó Bruno Le Maire, ministro de Economía y Finanzas francés, en una entrevista publicada ayer en Expansión: “No hay que mezclar estos dos temas. Hace meses que estamos trabajando en una directiva para gravar la economía digital, antes de que Donald Trump anunciase su decisión. La directiva que propondrá la Comisión no tiene nada que ver. No hay que vincular las dos cosas.

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